Diario de Viaje a Namibia, Botswana y Cataratas Victoria

Spitzkoppe desde la carretera

Casi 18 horas de viaje con dos escalas en Frankfurt y Johannesburgo, donde casi perdemos el vuelo y doy gracias a que nos esperaron expresamente, para llegar finalmente a la capital de Namibia. Viaje largo del que llegamos extenuados pero con muchas ganas de empezar, estábamos a punto de cumplir un sueñoque por fin os puedo contar en este diario viaje a Namibia, Botswana y Cataratas Victoria por libre en todoterrero.

Ruta de nuestro viaje por libre a Namibia, Botswana y Cataratas Victoria

Día 1 –> Barcelona – Johannesburgo – Windhoek

Día 2 –> Windhoek

Día 3 –> De Windhoek al PN Namib-Naukluft, el desierto más antiguo del mundo

Día 4 –> Visita al PN Namib-Naukluft: Sossusvlei, Deadvlei y Sesriem Canyon

Día 5 –> El viaje de Sesriem a Swakopmund

Día 6 –> Visita al Spitzkoppe, el pico de granito que vigila Damaraland

Día 7 –> Camino al norte: visita a Cape Cross y ruta por la Skeleton Coast

Día 8 –> Llegada al norte: Opuwo

Día 9 –> El accidentado viaje hasta las Epupa Falls

Día 10 –> Viaje hasta Outjo, a las puertas del Etosha NP

Día 11 y 12 –> Visita al Etosha NP y noches en Okaukuejo y Namutoni

Día 13 –> Visita a Rundu, a las puertas de la franja de Caprivi

Día 14 –> Safari en Mahango Game Reserve

Día 15 –> Atravesando la franja de Capirvi hasta Kasane (Botswana)

Día 16 –> Visita a las Cataratas Victoria

Día 17 –> Safari en el Chobe NP

Día 18 –> De Kasane a Maun, la llegada al Delta del Okavango

Día 19 –> Safari en Moremi Game Reserve (Delta del Okavango)

Día 20 y 21 –> Mokoro trip en el Delta del Okavango

Día 22 –> De Maun a Ghanzi, con vistas al Kalahari

Día 23–> De Ghanzi a Gobabis, el retorno a tierras namibias

Día 24 –> La vuelta: de Gobabis a Windhoek

Día 25 –> Último día en Windhoek

Día 26 –> Windhoek – Barcelona

La llegada es sobre las 11h al aeropuerto Hosea Kutako, el aeropuerto internacional de la capital y que se encuentra a unos 50 km del centro de la ciudad, dónde nos espera un conductor de la compañía donde alquilamos el coche para hacer el traslado a nuestra pensión. ¡¡Estábamos en África!! Ahí me asalta la primera duda y se la comento al conductor. ¿Porqué el aeropuerto internacional está a más de 50km de la capital cuando lo único que encuentras en ese tramo es el más absoluto desierto? Podrían haberlo construido bastante más cerca…El conductor nos resuelve la duda muy amablemente y es que, es la única planicie cercana a Windhoek que encontraron.

Conocemos en el mismo aeropuerto y antes de empezar nuestro viaje a Namibia, a Maurizio, un chico suizo que nos explica su viaje y que automáticamente baja el nivel de la aventura que tú crees que vas a hacer. El amigo llevaba un año de viaje en bicicleta y había llegado solo en ese medio de transporte ¡¡¡desde Suiza hasta Sudáfrica!!! Nos cuenta que le queda otro año más o menos de ruta y que tenía pensado subir por la otra costa de África para llegar de nuevo a casa, que había decidido coger un vuelo de Johannesburgo a Windhoek porqué ese tramo eran demasiados quilómetros de desierto y estaría semanas para completarlo. Todo esto en bicicleta y con una tienda de campaña…En fin, un auténtico aventurero, inalcanzable para la gran mayoría de los mortales, entre los cuales me incluyo.

Una hora después y tras cambiar nuestros euros a dólares namibios (N$) llegamos a la Pensión Uhland, relativamente cerca del centro de la capital y tremendamente tranquila. Nos gustó tanto que repetimos para las dos últimas noches del viaje.

Por la tarde salimos a conocer la ciudad. Windhoek es una ciudad, en cierto sentido, bastante moderna. Han ido apareciendo edificios altos de oficinas y algunas construcciones bastante modernas. En general una ciudad con todas las facilidades para vivir, aunque eso sí, en la que te avisan que cuando caiga la noche, intentes estar dentro de tu alojamiento porque hay zonas que no son precisamente las más seguras del mundo. Y es que, pese a ser una ciudad que va modernizándose, la pobreza y las desigualdades siguen siendo evidentes. Como todo, hay que ponerlo dentro de un contexto.

Tras el paseo por la capital, nos retiramos a descansar sobre las 5 de la tarde, hora en la que estaba anocheciendo y cenamos en la pensión. Nuestra primera cena en la capital iban a ser un par de entrecots que nos sentaron la mar de bien.

Y ahora, a dormir y a pensar en lo que nos esperaba; el viaje por libre a Namibia empezaba de verdad al día siguiente.

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