Cuatro reservas ‘alternativas’ para hacer un safari en África

Dos Rinocerontes blancos, Hluhluwe, Sudáfrica

He tenido la suerte de haber estado en varios países del África austral (aún muchos menos de los que desearía) y en esos viajes, hacer un safari es siempre una opción prioritaria pese a no estar cerca de los archifamosos Serengeti o Ngorongoro en Tanzania. Evidentemente, y pese a que hay que recomendarlo en cualquier viaje a Sudáfrica, también voy a evitar hablar del gigantesco Kruger o del inmenso Etosha en Namibia. En este breve texto os voy a recomendar cuatro lugares -uno por cada país que he visitado más o menos a fondo- donde hacer un safari en África y no toparte con masas de turistas disparando fotos como si se acabase el mundo. Son cuatro lugares que no se salen como principales en las guías, pero que a nuestro parecer deben formar parte de cualquier recorrido por sus respectivos países.

PN Hluhluwe-iMfolozi (Sudáfrica)

Cercano a la frontera con Swazilandia (algo así como una hora en coche), su población más cercana es Hluhluwe, una ciudad no demasiado grande en la que hay una buena oferta de alojamientos económicos para pasar la noche previa a la incursión al parque. La reserva son en realidad dos parques, el de Hluhluwe y el de iMfolozi, sin separación visible alguna y que conforman la reserva más antigua del país y la única de la región de KwaZuluNatal en la que se pueden ver los cinco grandes.

Por sus dimensiones es uno de los parques con mayor densidad de fauna y por tanto, una reserva perfecta para hacer un safari en África. Avistar a los famosos Big Five es una tarea menos complicada que en otros lugares aunque eso sí, deberás tener en cuenta que debido a la orografía del lugar puede ser recomendable un 4×4, aunque para nada imprescindible y es que podrás acceder sin problemas a la gran mayoría de caminos y solo deberás renunciar a una pequeña parte de ellos, lo digo por experiencia. No cabe decir que las mejores horas para avistar a los depredadores son siempre las primeras y las últimas del día, así que plantearse incluso pasar una noche en alguno de sus campamentos puede ser una buena idea.

Mahango Game Reserve (Namibia)

Una reserva de pequeñas dimensiones pero con un gran volumen y diversidad de fauna justo a la entrada de la franja de Caprivi. Es cierto que no es fácil ver a los grandes depredadores, pero seguramente hayas pasado varios días en el magnífico PN Etosha y sea un tema superado.

Tal como os explicaba en otro post sobre mi experiencia en Mahango Game Reserve, aquí podrás encontrar otras motivaciones como la de ver a los animales realmente cerca, casi tanto que podrías tocarlos y la de no cruzarte prácticamente con ningún coche durante el camino mientras observas manadas de elefantes o búfalos, o observas el comportamiento de decenas de hipopótamos y cocodrilos que se bañan en el río Okavango. Si hacéis un viaje a Namibia, no dudéis en pasar por esta reserva, una de las menos conocidas, pero de las mejores para hacer un safari en África.

Elefante y cría, Mahango,Namibia
Por extraño que parezca, es uno de los pocos lugares en Namibia que permiten salir del coche y caminar, aunque también os digo que sentiréis una sensación de vulnerabilidad que rápido os hará volver al interior de vuestro vehículo. Otra motivación podría ser la de pasar una noche en el cercano y excelente Ngepi Camp y dormir en una de sus cabañas en los árboles mientras escuchas de fondo el sonido de los hipopótamos. La reserva es accesible para todo tipo de vehículos, aunque en los tramos de la zona oeste se recomienda el uso de un 4×4.

Mkhaya Game Reserve (Swazilandia)

En el centro del diminuto Reino de Swazilandia se encuentra esta reserva fascinante, sobretodo porque allí puedes encontrar al rarísimo rinoceronte negro, especie en peligro de extinción y que es extremadamente difícil de ver. La dimensiones de Mkhaya y el hecho de que sea una reserva privada a la que únicamente puedes acceder con una visita guiada por uno de sus rangers ayudarán a que te lo acabes encontrando y que recuerdes ese momento como uno de los grandes de cualquier safari que hayas hecho. Eso sí, hay que tener en cuenta que no podrás encontrar allí a los cinco grandes, ya que no hay leopardos.

rinoceronte negro, Mkhaya, Swazilandia
No es difícil llegar desde Hlane (el parque más visitado de Swazilandia y del que dista alrededor de una hora en coche) aunque hay que tener en cuenta que se requiere reserva previa y en la confirmación de la misma te darán la hora de encuentro en el meeting point cercano a la entrada, donde pasarás a ser responsabilidad de los guías de la reserva, por lo que no es el típico safari en África. Nosotros optamos por la visita de día completo (con comida incluida), aunque existe la opción a un precio no demasiado caro de hacer el pack completo que ofrece el parque, que incluye safari de día (el que hicimos nosotros), comida, safari nocturno, cena, alojamiento, safari al amanecer y desayuno tras el cual se procederá a tu salida del recinto. No descarto que valga la pena y si algún día vuelvo es posible que escoja esta opción.

Moremi Game Rserve (Botswana)

Quizás no tan desconocido como los anteriores por formar parte del Delta del Okavango, pero algo más inaccesible en algunos de sus tramos. Tanto, que es imprescindible un 4×4 para entrar en la reserva (no te permitirán entrar con coche normal) y poder pasar con cierta seguridad sus enormes tramos arenosos y algunos de sus charcos.
Lo habitual es visitar la reserva entrando por Maun y dedicándole una jornada completa como a cualquier otro parque, pero resulta que Moremi conecta con el PN Chobe vía Savuti y algunos optan por recorrer ese camino en un trayecto que puede durar varios días. Ante esto, Moremi se descubre como una de las reservas más fascinantes de Botswana y las posibilidades de ver fauna son extraordinarias, incluidos los Big Five tras la reciente reintroducción del rinoceronte blanco y negro, e incluso aumentan en temporada seca (de julio a octubre) cuando todos acuden a los rincones con agua permanente. Pero la infinidad de animales no es el único atractivo, y es que si optas por cruzar la reserva hasta Kasane, el recorrido se convertirá en una aventura digna de recordar.

En esa opción que te lleva desde Maun hasta Kasane (puerta de entrada al PN Chobe), los caminos hasta el Segundo Puente son arenosos y es fácil quedarse hundido varias veces, a partir de ahí puedes acampar cerca del Tercer Puente en su campamento más famoso (Third Bridge) y seguir el camino al día siguiente en un terreno que mejora y no conllevará mayores problemas hasta el Cuarto Puente, en el que el trazado se complica y deberás cruzar un gran charco en el que los vehículos se hunden prácticamente hasta la mitad. Tras ese obstáculo se retoma el camino más o menos cómodo hasta la llegada a Kasane. Como veis, no solo requiere un 4×4 sino además son necesarias ciertas dotes de conducción.

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