Itinerario y datos prácticos de un viaje a Sudáfrica por libre (más Swazilandia y Lesotho)

hipopotamo sudafrica

Si planeas hacer un viaje a Sudáfrica por libre, lo primero que deberías saber es que estarás a punto de visitar el que probablemente es el país más ‘occidentalizado’ de África. Sudáfrica aguarda a los viajeros con carreteras en “más o menos” buen estado, hoteles con buena relación calidad-precio y ciudades con características similares a las que podrías encontrar en algunos países europeos. Eso sí, tampoco vayas a olvidar que estás en África.

Otra cosa que deberías saber es que Sudáfrica tiene insertados en su territorio a dos pequeños países que puedes aprovechar para conocer. Nosotros, durante los preparativos para el viaje a Sudáfrica por libre decidimos que incluiríamos unos días para conocer Swazilandia y Lesotho, dos países con territorios pequeños, pero con muchos puntos de interés que merecían la visita.

Nuestro viaje a Sudáfrica comenzó visitando el PN Kruger, una de las reservas naturales más impresionantes del continente y un lugar perfecto para ver a los cinco grandes. De ahí partimos hacia Swazilandia y algunas de sus pequeñas pero interesantísimas reservas naturales. Tras la inmersión en este pequeño país, fuimos más al sur, hasta la frontera con Mozambique que marca el Humedal de iSimangaliso donde vivimos una de las experiencias más emocionantes del viaje. Seguimos el camino pasando hasta Lesotho, un país donde las montañas son las protagonistas. De allí, muchos kilómetros de carretera que nos llevaron hasta Durban, la Garden Route y la bonita Hermanus, donde puedes vivir algunas de las experiencias más impactantes que hayas tenido, entre ballenas y tiburones blancos. El final de la ruta nos llevaba hasta Ciudad del Cabo, una ciudad impresionante y con una situación geográfica y una historia que te dejarán sin palabras.

Ruta de mi viaje por libre a Sudáfrica, Swazilandia y Lesotho

Día 1 – Johhanesburgo – Graskop [400km – 4 horas]

Llegamos a Johannesburgo tras un largo vuelo a las 8:40h de la mañana y tal como habíamos planeado, recogemos nuestro coche de alquiler en el mismo aeropuerto y ponemos rumbo a Graskop, donde íbamos a pasar la primera noche de nuestro viaje a Sudáfrica por libre. Llegamos después de 4 horas de coche y lo primero que notamos es el frío. En Sudáfrica, situado en el hemisferio sur, es invierno y aunque durante el día las temperaturas son muy agradables (sobre los 20-25 ºC), durante la noche caen bastante en picado. Aunque llegamos bastante pasado el mediodía, pedimos algo para comer y rápidamente salimos a ver el Blyde River Canyon, principal motivo de nuestra parada aquí.

Blyde River Canyon-Sudáfrica

La reserva natural del Blyde River Canyon se encuentra en la región de Mpumalanga y se accede con suma facilidad desde Graskop. Para visitas exprés (como la nuestra), la parada obligatoria es en el God’s Window, un mirador al final de un sendero que ofrece unas panorámicas descomunales del que es el tercer cañón más grande del mundo. Más tarde vemos la zona de los Bourke´s Luck Potholes, unas vistas estéticamente muy curiosas mientras que para el final nos dejamos la Lisbon Falls, unas cataratas de 95 metros de altura que se pueden observar desde un pequeño mirador.

Día 2 – Graskop – PN Kruger (Orpen Gate) [80 km – 1,5 horas]

Salimos de Graskop para dirigirnos al Parque Kruger, una de las reservas naturales más importantes del continente africano y una de las paradas que más nos emocionaba de nuestro viaje a Sudáfrica. Recorremos los 80 km. que nos separan de la Orpen Gate, la entrada que usamos para poner inicio a nuestros días en el Kurger. Se encuentra situada aproximadamente en medio del parque y nada más entrar vamos a hacer el check-in en nuestro campamento, dejamos las mochilas en los bungalows que hemos cogido y rápidamente, salimos en busca de fauna.

En un primer momento vemos búfalos, elefantes, jirafas, un montón de antílopes e incluso algún rinoceronte blanco por lo que, la jornada de safari en el Kruger por nuestra cuenta es más que buena y nos retiramos a nuestras habitaciones cuando el sol cae y ya no permiten circular con tu propio coche.

jirafa kruger durante mi viaje por libre a Sudáfrica

Con el calentón de haber tenido un buen día, vamos a la oficina del campamento Olifants, donde pasaremos la noche y contratamos un safari guiado para la mañana siguiente, con salida antes del amanecer en busca de felinos.

Día 3 – PN Kruger

Suenan nuestras alarmas para despertarnos y aún es noche cerrada. El safari empieza a las 5 de la mañana y allí estamos, en la puerta de las oficinas esperando a nuestro guía para empezar. Hacemos un safari diurno no demasiado productivo en cuanto al avistamiento de fauna que, acabamos a primera hora de la mañana. Aprovechamos para desayunar y volvemos a salir de safari, esta vez por nuestra cuenta y con nuestro coche y ciertamente, nos va mejor que el matutino. Esto siempre depende de la suerte, pero vemos un par de grupos de leones bastante cerca de la carretera, además de los más comunes elefantes, jirafas, búfalos, hipopótamos, ñus o cebras.

Paramos para comer en un área de descanso y salimos de nuevo por la tarde en la que topamos con un grupo de elefantes que nos dan un buen susto.

comiendo en el kruger durante nuestro viaje por libre a Sudáfrica

Cuando el sol empieza a caer y se acerca el horario de cierre de puertas de los campamentos (a las 18:00h habitualmente) nos dirigimos a nuestro siguiente alojamiento, una tienda de campaña fija en el pequeño Tamboti Camp, un campamento satélite del Orpen Camp que, cuenta con unas pequeñas duchas comunes y absolutamente nada más entre sus instalaciones.

Aquí pasamos una de las noches que más recordaremos de nuestro viaje por libre a Sudáfrica ya que, una hiena estuvo paseándose por delante de nuestra tienda durante toda la noche, incluso mientras cenábamos.

Día 4 – PN Kruger

Otro día completo en el Kruger, que podrían ser todos los que uno quisiera porque este parque no te lo acabas nunca. Salimos temprano y nos dirigimos a dos de las zonas dónde el día antes nos habían dicho que solían verse leones a primera hora de la mañana: Satara y Lower Sabie.

Vemos un grupo de leones descansando cerca de un pequeño waterhole al lado de Satara y allí pasamos un buen rato, prismáticos en mano y disfrutando de la compañía de los felinos.Cocodrilo en el kruger durante nuestro viaje por libre a Sudáfrica

Como cualquier día de safari, pasamos el resto del día dando vueltas en busca de fauna y no nos decepciona. De nuevo un grupo de leonas, búfalos, elefantes y casi todo lo que puedes esperar de un safari, lo encuentra en el Parque Kruger. Todo excepto el leopardo, siempre esquivo y que se nos resistía un día más.

Por la tarde, nos dirigimos hacia el campamento de Skukuza, uno de los más grandes del Kruger y dónde íbamos a pasar la última noche dentro del parque.

Día 5 – PN Kruger – Hlane NP (Swazilandia) [140km – 2,5 horas]

Aprovechamos las últimas horas en el Parque Kruger para dar un rodeo a modo de safari y coger dirección a la Crocodile Gate, por la que salimos a media mañana en dirección a un destino que nos motivaba especialmente a la hora de preparar nuestro viaje a Sudáfrica por libre; entrábamos por fin en Swazilandia.

Tras algo más de una hora, llegamos al puesto fronterizo de Mananga y poco antes del mediodía ya estamos cruzando la frontera con el Reino de Swazilandia. De ahí, otra hora de trayecto hasta el Hlane National Park, el más famoso del país, aunque de tamaño pequeño y muy diferente al lugar de dónde veníamos.

Entramos en la reserva de Hlane, dejamos nuestro coche aparcado y vamos a las oficinas del parque, pero algo interrumpe nuestro camino y nos llama la atención. A pocos metros de dónde estábamos, un recinto cerrado con unas pequeñas vallas para mantener la seguridad de las oficinas y el restaurante, ¡hay un grupo de 6 rinocerontes blancos! Descansando, tranquilos, desprendiendo una sensación de paz abrumadora pese a estar a menos de dos metros de ellos sin más protección que un pequeño alambre atado a dos postes de madera de menor altura a la mía propia.

delante de un rinoceronte blanco en Hlane, Swazilandia

¡El primer contacto con Hlane es increíble! ¡Insuperable! Y con esa emoción casi olvidamos que era muy tarde y nos moríamos de hambre así que, pedimos algo de comer en el restaurante del parque y nos informamos sobre las opciones que tenían para hacer algún safari guiado.

Decidimos hacer un safari guiado al atardecer y la idea no pudo ser mejor. Vemos un grupo de leones al lado del coche. Y digo al lado porque, es difícil que pudiesen estar más cerca. Nos miran, beben, se tiran al suelo, se levantan, se cruzan en nuestro camino y nos vuelven a mirar. Aquellos minutos con los leones bien valían haber llegado hasta aquí.

Leona primer plano León delante del coche, Hlane, Swazilandia

Después de acabar el emocionante safari, cogemos nuestro coche y vamos al campamento en el que íbamos a dormir esa noche, el Ndlovu Camp, en el interior de la reserva de Hlane.

El Hlane NP es realmente pequeño y lo recorres en muy pocas horas, de hecho, con media jornada tienes suficiente. Pero que su tamaño no te engañe, la visita, si estás cerca, es imprescindible y la fama del parque por sus rinocerontes blancos y sus leones es más que merecida y os aseguro que os impresionará. Después de estar allí no me queda duda; este fue unno de los mejores momentos del viaje, si puedes, acércate a Hlane.

Día 6 – Hlane – Mkhaya GR – Hluhluwe [250 km – 4 horas]

Salimos temprano de Hlane con la sensación de que el anterior, fue un día extraordinario. Aunque hoy nos esperaba algo muy emocionante.

La primera parada, aún en Swazilandia, es en la diminuta reserva privada de Mkhaya, dónde nos dijeron el día anterior que podíamos ver rinocerontes negros en libertad. El rinoceronte negro está en grave peligro de extinción y verlo es una empresa complicadísima. De hecho, ni en mi viaje por Namibia y Botswana, ni tampoco en el Kruger pude verlo así que, vamos a por él en Mkhaya.

Algo a tener en cuenta es que la gestión de Mkhaya, al ser privada, es algo diferente y solo te permiten hacer safaris guiados, nada por tu cuenta.

Un ranger te espera en la puerta y nos escolta hasta las oficinas, donde dejamos nuestro coche y nos unimos al safari guiado que salía de inmediato. La reserva, aunque es pequeña, ofrece un montón de buenos momentos: rinocerontes blancos, hipopótamos, jirafas y hasta un ñu albino deleitan los primeros momentos del safari hasta que, por fin, el guía acelera y se pone algo tenso. Allí estaba, ¡¡¡¡era el rinoceronte negro!!!!!!

rinoceronte negro, Mkhaya, Swazilandia

Nos quedamos ensimismados con este precioso animal que podemos disfrutar apenas a un par de metros del coche. De nuevo, Swazilandia nos deja un momento que jamás olvidaremos.

La comida estaba incluida en el safari así que, nos preparan un delicioso buffet en mitad de una arboleda en la reserva, comemos y ponemos rumbo a nuestro siguiente destino, Hluhluwe, de nuevo en tierra sudafricana, a dónde llegamos tras cruzar el puesto fronterizo de Golela y en algo más de dos horas de camino.

Día 7 – Hluhluwe – Hluhluwe-Imfolozi – St. Lucia [85 km – 1,5 horas]

Salimos temprano para adentrarnos en la olvidada reserva de Hluhluwe-Imfolozi, muy poco visitada en comparación con otras mñas famosas en Sudáfrica, pero con una densidad de fauna que llama la atención. Se pueden ver leopardos, leones y otros depredadores aunque esta vez, tuvimos que conformarnos con ver un par de grupos de rinocerontes blancos desde muy cerca, además de las siempre presentes cebras, jirafas, antílopes…

A mediodía y con el sol tocando fuerte, decidimos abandonar el parque de Hluhluwe-Imfolozi e ir hacia el destino que tanto nos había insistido el dueño del Ama Zulu Guesthouse; Santa Lucía.

Llegamos sin nada reservado y resulta que estaban celebrando una fiesta local así que, nos costó mucho encontrar un sitio para dormir que se adaptase a nuestro presupuesto. Tras un par de horas buscando y preguntando acabamos reservando cada una de las dos noches que íbamos a pasar allí, en un hotel diferente. Aunque no fuese lo más cómodo, era una cuestión de disponibilidad, en ninguno de los dos tenían sitio para las dos noches.

Estábamos cansados y decidimos tomarnos la tarde con tranquilidad. Dejamos la ropa sucia en una lavandería, visitamos una playa cercana y cenamos temprano para aprovechar mejor el día siguiente. Por cierto, cenamos en el Ocean’s Basket, una cadena de restaurantes muy famosa en Sudáfrica que no conocíamos hasta ese día y que, desde entonces, repetimos en casi todas las ciudades. La comida es buenísima y el precio es excepcional. Los Ocean’s Basket fueron, con diferencia, los mejores restaurantes de todo nuestro viaje por libre a Sudáfrica!

Puedes leer mi post sobre algunas de las reservas africanas menos masificadas para hacer un safari y ver todos los animales que desees.

Día 8 – St. Lucia (visita al iSimangaliso WP)

Nos despertamos sin prisas, desayunamos y hacemos nuestras mochilas para cargarlas en el coche y cambiarlas a nuestro nuevo alojamiento.

Con todas las obligaciones cumplidas, vamos hacia el Parque del Humedal de iSimangaliso, el mayor estuario de África y declarado patrimonio de la Humanidad por la exclusiva biodiversidad debido a la multitud de ecosistemas que alberga.

Si visitas el parque, rápidamente te das cuenta que estás en un lugar único y especial, no es la típica reserva africana y sin embargo, puedes ver a casi todos los grandes mamíferos del continente. De hecho, aquí puedes encontrar desde tiburones, cocodrilos, hipopótamos hasta rinocerontes o leopardos. Una diversidad difícil de igualar.

Lee el post sobre mi visita al Parque del Humedal de iSimangaliso y la gran experiencia que vivimos en él.

Pasamos la mañana recorriendo los caminos que se pierden por el interior del parque y allí vimos varios rinocerontes blancos. De allí fuimos hasta el punto que marca el límite del espacio protegido, Cape Vidal, donde a parte de un montón de monos masajeándose y que te harán amagos de ataque y numerosos grupos de mangostas que merodean la zona en busca de los restos que dejan los que acampan en el recinto habilitatdo, también encuentras una playa rodeada de un bonito entorno salvaje.

Dos Rinocerontes blancos, Hluhluwe, Sudáfrica

Con la tarde ya contando sus últimas horas, decidimos poner rumbo hacia la salida y cogemos la carretera asfaltada principal que lleva desde Cape Vidal hasta las oficinas del parque cuando de repente Marta nos dice que paremos el coche.

Todo lo que pasó a partir de ahí lo explico en este post, pero el resumen es que vimos el último ‘big five’ que nos faltaba. ¡Apareció un leopardo cuando y donde menos lo esperábamos!

Como es lógico, perdimos la noción del tiempo y estuvimos un buen rato admirando a este bonito felino hasta que vimos que estaban a punto de cerrar las puertas de la reserva y salimos pitando para no pagar la penalización si llegas más tarde de la hora.

Después de salir fuimos a contratar un safari nocturno con una de las guesthouse que preguntamos para dormir, Hornbill Guesthouse, cuyo dueño es famoso por su pericia en los safaris nocturnos y hasta hablan de él en la Lonely Planet.

Por la noche, nos vinieron a buscar y nos llevaron de nuevo al iSimangaliso, donde vimos hipopótamos y sobretodo, animales nocturnos como camaleones que nos impresionaron y que nunca hubiésemos visto durante el día.

Sabías que...? La venta de alcohol en Sudáfrica está está prohibida antes de las 9 de la mañana y después de las 19h. Si, por ejemplo, quieres comprar cerveza, ¡planifica bien tus compras! Clic para tuitear

Día 9 – St. Lucia – Durban – Underberg [450 km – 5,5 horas]

Con el subidón del día anterior, donde todo salió bien, salimos hacia Durban, donde únicamente haríamos una parada para comery pasear un rato puesto que habíamos decidido cambiar los días que preveíamos para ella por los de St. Lucía.

Llegamos a la ciudad y vamos directos hacia la playa y su paseo marítimo donde comemos en un pequeño restaurante local. Después, caminamos un rato por algunas de sus calles y visitamos el estadio donde España jugó el Mundial de fútbol de Sudáfrica.

Después del mini paseo, salimos hacia Underberg, a pies de las montañas Drakensberg, donde llegamos casi de noche. Al día siguiente íbamos a explorar el Sani Pass y entrar en el Reino de Lesotho, un pequeño y curioso país que ostenta el título de tener la altitud media más elevada del planeta.

Día 10 – Underberg [Excursión de un día a través del Sani Pass, en Lesotho]

Tras hablar con el dueño del hotel en el que nos alojábamos y ver la previsión del tiempo, la noche anterior decidimos contratar un tour que nos llevase a través del Sani Pass, una de las carreteras de montaña más impresionantes y complicadas del mundo.

Highest pub Africa, Lesotho

La experiencia de atravesar el Sani Pass, cruzando cascadas congeladas por completo y con vistas deauténtico vértigo, llegando hasta Lesotho, un diminuto país al que si tienes tiempo, habría que dedicarle varios días, es inolvidable.

Disfrutamos cada minuto de aquella subida y sus empinadas cuestas y de todo el día, que nos llevó a visitar un poblado cercano y que culminamos con una cerveza en el bar más alto de África.

Puedes leer en este artículo la experiencia completa recorriendo el Sani Pass hasta el bar más alto de África en Lesotho.

Día 11 – Underberg – Grahamstown [650 km – 8 horas]

Este día lo íbamos a dedicar al completo a hacer camino y acercarnos lo máximo posible a nuestro siguiente destino, Knysna, a más de 1.000 kilómetros de distancia y que dedicimos hacerlo en dos etapas.

Día de carretera hasta llegar a Grahamstown a mitad de tarde, dónde habíamos reservado el día anterior un hotel a las afueras para llegar y salir tranquilamente.

Día 12 – Grahamstown – Knysna [380 km – 4,5 horas]

Decidimos apretar algo más las horas de carretera el día anterior para llegar este día antes a Knysna.

Después de algo más de cuatro horas, llegamos por fin a esta bonita ciudad costera, dejamos las maletas en el hotel y nos vamos a la zona del puerto, donde comimos en un Ocean’s Basket (qué rico…!!).

Por la tarde recorrimos las zonas cercanas a la ciudad y subimos a la zona que se conoce como ‘The Heads’, dónde hay un punto panorámico con unas vistas de la ciudad y la laguna espectaculares.

Hay que tener en cuenta que Knysna es una importante ciudad de veraneo para gente con cierto nivel adquisitivo del país y allí encuentras casas que cuestan encontrar en otra zona del país. Notarás rápidamente que la ciudad es muy diferente a otros lugares del país.

Si te acercas a The Heads, estate atento porque se puden divisar ballenas en la zona. Nosotros aquí no vimos ninguna, pero en Mossel Bay y en Hermanus en los días posteriores, vimos varias desde la costa y es algo increíble.

Día 13 – Knysna – Mossel Bay – Hermanus [410 km – 4,5 horas]

Salimos por la mañana y nos dirigimos a Mossel Bay, un pequeño pueblo con una bonita zona costera. Allí paramos a media mañana y caminamos por la zona, con vistas al océano y donde se pueden ver ballenas desde la misma costa.

Nos quedamos a comer en un bar que ofrece un menú de pescado del día con ensalada y copa de vino por cinco euros. Cogemos una de las mesas de la terraza, que estaba vacía y en una parte elevada que tiene unas vistas al océano impresionantes. Esperamos nuestros menús mientras vamos mirando al mar y de repente sucede lo que todos esperábamos; varias ballenas asoman en la lejanía. Vemos sus colas y como sacan su cuerpo expulsando agua hacia arriba. ¡Era impresionante! ¡Estábamos comiendo en una terraza con vistas al mar y ballenas allí mismo!

comiendo en Mossel Bay en nuestro viaje por libre a Sudáfrica

Con el subidón de haber visto las primeras ballenas de nuestra vida, cogemos el coche y nos vamos hacia Hermanus, dónde íbamos a pasar un par de días.

Día 14 – Hermanus

Nos despertamos sin prisa alguna (¡hacía días que no lo hacíamos!) y salimos a conocer Hermanus, una pequeña población costera famosa por ser el lugar de paso de centenares de ballenas que, se ven desde la costa. Es un lugar tranquilo, con un paseo marítimo agradable y restaurantes dónde puedes comer bien. Ideal para pasar unos días de tranquilidad.

Y a eso dedicamos este día en Hermanus, a caminar, tomar unas cervezas, comer bien y relajarnos. La única obligación de esos días era estar un buen rato mirando hacia el mar y esperar a ver si se veían ballenas.

Sabías que...? El Apartheid se creó en 1948 con el Partido Nacional y acabó 'oficialmente' en 1989, año en el que liberaron a Nelson Mandela tras 27 años en prisión. Clic para tuitear

Y la verdad es que no pudo ir mejor, vimos muchas, una decena almenos pasando cerca de la costa y mostrando sus colas cuando se sumergen en el agua. No eran las primeras, pero estábamos igual de emocionados de ver ballenas tan cerca y de una manera tan ‘sencilla’.

Día 15 – Hermanus – Gansbaai – Hermanus

Hoy de nuevo tocaba madrugón, esta vez para disfrutar de uno de los días más impresionantes de nuestro viaje a Sudáfrica por libre. En Gansbaai, nadamos con el Gran Tiburón Blanco en lo que fue una de las experiencias más fuertes de mi vida viajera. Verte allí dentro de la jaula, con ese depredador tan cerca, es algo difícil de describir.

Puedes leer mi experiencia y ver los vídeos con el Gran Tiburón Blanco en Sudáfrica al detalle en este post.

Día 16 – Hermanus – Betty’s Bay – Cape Town [120 km – 1,5 horas]

Este era el día que marcaba el principio del final de nuestro viaje a Sudáfrica por libre. Nos dirigíamos a Ciudad del Cabo con una parada previa en Betty’s Bay, una pequeña área protegida dónde se pueden ver a los pingüinos africanos. Una gran experiencia.

pinguinos durante mi viaje por libre a sudafrica

Por la tarde, llegamos por fin a Cape Town y ya vemos la enorme silueta de la Table Mountain, que preside la ciudad de manera imponente.

Lee mi artículo con los 10 momentos inolvidables de mi viaje a Sudáfrica por libre entrando aquí.

Día 17 – Ciudad del Cabo

Salimos a patear la ciudad y recorrimos los barrios de Woodstock y el peculiar y colorido barrio de Bo-Kaap, el barrio de mayoría musulmana de la ciudad, que deja estampas preciosas con sus casas de colores.

Boo Kap, Sudáfrica

Más tarde fuimos al Museo del Distrito 6, que explica la cruda historia del apartheid sudafricano pero al que es necesario ir para conocer y saber lo que no hay que hacer jamás.

Para acabar el día, ni pudimos resistir más y fuimos a comprar nuestros tickets para subir a la Table Mountain al final de la tarde. Arriba disfrutamos de de unas vistas increíbles y de una puesta de sol inolvidable. Después de estar allí, no tengo ninguna duda; la Table Mountain es uno de los lugares más impresionantes que he visto.

vistas nocturnas de ciudad del cabo desde la TAble Mountain vistas de ciudad del cabo desde la TAble Mountain

Día 18 – Ciudad del Cabo

Último día de coche y lo aprovechamos para hacer una ruta por la Península del Cabo. La primera parada fue en el Cabo de Buena Esperanza, el punto más al sur del continente africano (en realidad este punto es el Cape Agulhas) y un lugar mítico. De allí fuimos a Boulders Beach, en Simon´s Town, una playa famosa por albergar también una gran colonia de pingüinos africanos. ¡¡No nos cansamos de ver a estos bichos tan simpáticos!!

Para la vuelta a Ciudad del Cabo, cogimos la carretera que lleva hasta la ‘Chapman Peak Drive‘, una carretera panorámica con vistas espectaculares. No teníamos muy claro si valía la pena y tras hacer esta ruta, os aseguro que es una de las cosas más espectaculares que puedes ver en un viaje a Sudáfrica por libre.

Nosotros pasamos pero no paramos, aunque si te apetece, también puedes pasar un buen rato en la animada y colorida playa de Muizenberg, una de las más famosas del país.

cabo de buena esperanza, sudafrica

Por la tarde, aprovechamos la happy hour del hostel dónde dormíamos para alegrar un poco el cuerpo.

Día 19 – Ciudad del Cabo

El último día en Ciudad del Cabo y último día de nuestro viaje a Sudáfrica por libre, lo dedicamos a conocer algo más la ciudad, sobretodo la parte del muelle, conocida como el Victoria & Alfred Waterfront. Allí hay decenas de restaurantes, tiendas y agencias que montan vuelos en helicóptero por la zona o salida a Robben Island, la isla en la que estuvo prisionero Nelson Mandela.

table mountain sudafrica

Esto último fue lo que nosotros hicimos, cogimos los tickets para el barco y allí mismo te esperan con guías oficiales de la isla que te hacen una ruta por las dependencias en las que estuvo Mandela encarcelado. Ver el lugar impacta y las vistas de Ciudad del Cabo desde ella son muy buena aunque debo reconocer que la visita es algo floja y visitar Robben Island no es una actividad imprescindible.

Día 20 – Cape Town – Johannesburgo – Barcelona

Nos despertamos, preparamos las maletas y nos vamos al aeropuerto de Ciudad del Cabo, que previa escala en Johannesburgo nos iba a llevar de vuelta a casa.

Mapa de la ruta en nuestro viaje a Sudáfrica por libre

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