Visita a Jerusalén, una experiencia religiosa

Cupula de la Rorca, Jerusalen

Fue hace más de tres mil años, durante el reinado del rey David, que se fundó la ciudad de Jerusalén. Hoy es un lugar sagrado para tres religiones monoteístas como el judaísmo, el cristianismo y el islam y punto de discordia entre ellas. La ciudad entera rebosa de símbolos sagrados que atraen a miles de peregrinos al día, pero no solo a ellos, también viajeros curiosos paseamos por sus calles inundadas de historia y observamos con interés el aura que rodea a esta mítica ciudad. Seas o no un fiel de algunas de las religiones que conviven en Jerusalén, cualquier viaje a Israel debe incluir un paso obligado por esta ciudad. Un par de días suelen ser suficientes para ver con calma los lugares más simbólicos de la ciudad.

Yo te propongo esta lista para que no te olvides de los lugares que sí o sí deben estar en tu lista de objetivos:

1. El Monte de los Olivos

Es el lugar perfecto para contemplar la mejor panorámica posible de la ciudad, la foto que todo el mundo tiene de Jerusalén. Una vez tomada la instantánea y habiendo disfrutado de sus vistas, puedes aprovechar para orientarte puesto que, desde allí ves toda la ciudad. La ciudad vieja amurallada, la zona nueva, la explanada de las mezquitas…Si puedes, intenta ir durante el día y también al atardecer, así podrás ver el contraste de luces entre un momento y otro.

Monte de los Olivos, Israel

2. El huerto de Getsemaní

Si subes caminando al Monte de los Olivos, encontrarás antes el huerto de Getsemaní, que queda justo en la parte baja de esta pequeña montaña. Es un lugar fascinante para los religiosos, que conocerán el lugar por ser donde prendieron a Jesús, pero también para el resto puesto que, los olivos de los que habla la Biblia siguen allí, en el mismo lugar donde los contempló Jesús después de más de tres mil años.

Justo al lado del huerto encuentras la Iglesia de Todas las Naciones, otro de esos pequeños lugares sagrados, ya que allí se encuentra la roca sagrada sobre la cual, según dicen, Jesús rezó antes de su detención.

Huerto Getsemani

3. El Muro de las Lamentaciones

Uno de esos lugares sobre los que habrás oído hablar infinitas veces, pero ¿sabes porque se llama “de las lamentaciones”? La respuesta es que fue dejado en pie por el general Tito para que los judíos nunca olvidasen que los romanos destruyeron el resto del templo.

Muro de las lamentaciones, jerusalen

Muro de las lamentaciones, jerusalen

El Muro es hoy el lugar sagrado por excelencia para los judíos y la escena con la que te encuentras a cualquier hora del día es de lo más pintoresca, con multitud de judíos ortodoxos rezando frente al Muro, leyendo libros sagrados o entonando cánticos mientras se balancean. No es fácil describir con palabras ni tampoco mostrar con imágenes lo que se ve aquí, pero desde luego, es algo que impresiona y la experiencia allí está llena de fuerza.

Muro de las lamentaciones, jerusalen

El Muro tiene aún dos partes separadas para hombres y mujeres, aunque el Gobierno de Israel ha aprobado la construcción de una polémica zona mixta de oración que cuando aún no estaba en marcha cuando yo estuve. Es importante entrar al Muro con la cabeza cubierta y para eso hay kipás (el gorrito que los judíos llevan en la cabeza), que puedes coger en la misma entrada. Puedes ir allí a cualquier hora del día puesto que, no cierra.

4. Basílica del Santo Sepulcro

Estamos ante el lugar más sagrado del mundo para los cristianos. Actualmente el templo lo controlan entre católicos, armenios ortodoxos y ortodoxos y es motivo de infinitas disputas. Justo en este punto es donde teóricamente produjo la crucifixión, sepultura y resurrección de Jesús así que, podéis imaginar la carga simbólica del lugar.

La Iglesia es un museo toda ella, pero hay varios puntos que marcan la diferencia. El primero es el Calvario, al que se accede por unas escaleras nada más entrar. Aquí se encuentra la piedra donde se supone se colocó la cruz donde Jesús fue crucificado y tras ella, una larga cola de fieles esperando su turno para tocarla. Pero esta cola te va a parecer una broma cuando veas la que hay en el Edículo del Santo Sepulcro, una zona circular con varias columnas que sustentan una cúpula bajo la cual se encuentra una cámara funeraria donde se supone se enterró a Jesús y para la que tendrás que hacer varias horas de cola para entrar. Como imagino que a estas alturas ya imagináis, yo lo vi desde la distancia. Como ya he dicho en algún otro post de Israel, para a los que no somos religiosos, creo que impresiona ver a tanta gente esperando para ver o tocar un lugar sagrado.

Basílica Santo Sepulcro, Jerusalen

El último punto que destacaría de la Basílica está justo en su entrada y a mí fue la curiosidad que más me llamó la atención. Justo al lado de la puerta de entrada puedes ver una puerta tapiada. ¿El motivo? El responsable de cerrar aquella entrada fue Saladino, cuando tomó la ciudad de Jerusalén y posibilitó un largo periodo de presencia musulmana en la ciudad. Cuando le preguntaron por tan polémica resolución, se dice que contestó: «para los pocos cristianos que van a quedar en Jerusalén, con una puerta les sobra para entrar». Y es por eso que en la actualidad se ve una entrada abierta y justo al lado otra entrada del mismo tamaño, pero tapiada.

5. Explanada de las Mezquitas o Monte del Templo

Visualmente es el lugar que más me gustó de Jerusalén. La imagen del templo de la Cúpula de la Roca, con sus tonos azules y su cúpula dorada me mantuvo hipnotizado. Si dejamos a un lado la estética, aunque no se considera una mezquita, estamos ante uno de los tres lugares más sagrados para los musulmanes (junto a La Meca y Medina) y se dice en este punto exacto se encuentra la roca del sacrificio de Isaac, desde la que Mahoma ascendió al cielo. El santuario de la Cúpula de la Roca presume de ser la construcción más antigua de la arquitectura árabe (S.VII). En el extremo sur de la explanada también encuentras la Mezquita de Al-Aqsa, el otro edificio de mayor importancia de la explanada y lugar de culto para los musulmanes. Los turistas y todo visitante que no sea musulmán tenemos absolutamente prohibida la entrada a cualquiera de los templos y únicamente podemos acceder a la explanada y ver los templos por fuera. Además, los judíos ni siquiera pueden acceder al recinto y tienen vetada la entrada a la Explanada.

Cupula de la Rorca, Jerusalen

Una nota importante: los horarios de entrada a la Explanada de las Mezquitas son MUY RESTRICTIVOS. Actualmente, para los no musulmanes, se puede acceder de domingo a jueves (nunca viernes y sábados) de 7:30 a 10:30h y de 12:30 a 13:30h y hay que tener en cuenta que las colas suelen ser largas para entrar en el segundo horario. Los judíos tienen prohibida la entrada. Nosotros llegamos a las 12:45 e hicimos cola hasta las 13:15 que pudimos entrar. Deberás estar fuera del recinto a las 13:30h en punto. Son muy tajantes con eso. Así que sí, solo pudimos estar 15 minutos en la explanada.

6. Mercado de Mahane Yehuda

Es “el mercado” de Jerusalén. Aquí la actividad es frenética prácticamente durante todo el día y el cóctel cultural es único en el mundo. Aunque comenzó hace más de un siglo como un mercado árabe, hoy es una mezcla cultural de todas las comunidades que conviven en la ciudad. Frutas, dulces, carnes y sobretodo, el olor a especias de mil tipos invaden los puestos de este mercado, el más grade de Jerusalén. El viernes es el gran día de mercado ya que, todos se abastecen para ‘sobrevivir’ al shabat.

7. Ciudad Vieja de Jerusalén

Algunos de los lugares de la lista están dentro de la Ciudad Viaje, pero esta céntrica zona de la ciudad tiene decenas de rincones increíbles con los que te irás topando. Pasear por sus callejuelas sin dirección es casi una obligación para cualquier viajero. Un paseo por este laberinto de calles te permitirá conocer y detectar las diferencias entre los barrios judío, cristiano, musulmán y armenio todos juntos, pero no revueltos en la parte vieja de Jerusalén.

¿Lo más curioso de perderte por la Ciudad Vieja? No hay dudas: caminar mientras escuchas las campanas de una iglesia católica con el canto del muecín de alguna mezquita llamando al rezo te produce una sensación inquietante. Aquí, sin duda, cabemos todos.

8. La Vía Dolorosa

Este es probablemente el recorrido más famoso de Jerusalén por ser el que (en parte) siguió Jesús cargando con la cruz camino de su crucifixión. Entre la puerta de los Leones y la Basílica del Santo Sepulcro se encuentran indicadas las diez estaciones de la cruz y que recuerdan los momentos concretos del calvario, como por ejemplo el punto donde cayó por primera vez, el lugar en el que Jesús vio a su madre entre la multitud o el sitio en el que Jesús dijo a unas mujeres que lloraran por ellas y por sus hijos, y no por él. La última estación es la Iglesia del Santo Sepulcro.

via dolorosa

Resulta un paseo curioso en el que se cruzan varios barrios mientras te encuentras a un montón de peregrinos boquiabiertos en cada una de las estaciones.

9. La iglesia de Santa Ana

Para contextualizar, Santa Ana era la madre de la Virgen María y en esta iglesia es donde vivían Ana y Joaquín, es decir, los abuelos de Jesús. La iglesia, como muchas otras en la ciudad destruida por los persas y reconstruida por los cruzados, se encuentra cerca de la puerta de los leones y en su interior encuentras una pequeña gruta que da acceso a la cripta del nacimiento, el lugar donde se dice que tuvo lugar el nacimiento de la Virgen María.

Aunque no es una de las iglesias más relevantes en cuanto a los recorridos más populares por Jerusalén, es un lugar habitual para los peregrinos y merece la pena acercarse a verla.

10. Las puertas de la ciudad vieja

La muralla que protegía Jerusalén de cualquier entrada intrusa tenía ocho puertas y aún hoy reflejan la grandeza de la ciudad. La puerta principal, en el ala norte de la ciudad, es la puerta de Damasco, una construcción majestuosa finalizada en 1542, orientada hacia Siria y que da acceso a la zona musulmana de la ciudad. Aunque tampoco hay que perder de vista a la puerta de Jaffa (también llamada puerta de la Torre de David), otra de las más singulares, construida en forma de codo para ralentizar los ataques enemigos.

Puerta Damasco, Jerusalen

Es posible que estas sean las dos puertas más concurridas, pero una de las que más me llamó la atención fue la puerta Dorada (conocida también como Puerta de la Misericordia o Puerta de la Vida Eterna), cerrada permanentemente desde 1541 cuando Solimán el Magnífico la mandó sellar para impedir la entrada del Mesías que, según la tradición, era por allí por donde debía entrar el Día del Juicio Final.

Merece la pena rodear la ciudad amurallada y conocer el resto de puertas, como la puerta de los Leones, por los leones que la flanquean, la puerta de Sión, que era una de las cuatro puertas principales de la ciudad vieja, la puerta de Dung (o de la Basura), llamada así porque era la puerta por la que se sacaba toda la basura de la ciudad, la puerta de Herodes y finalmente, la puerta Nueva, construida en 1887.

10+1. Espectáculo nocturno en la Torre de David

Cada noche se proyecta un espectáculo de luces y sonido en la Torre de David, ubicada muy cerda de la Puerta de Jaffa. La torre, construida para reforzar las defensas de la ciudad, ha sido testigo del hallazgo de objetos arqueológicos con casi 3.000 años de antigüedad y hoy día es un museo en el que cada noche se organiza este espectáculo de luces y al que puedes subir hasta su torre para obtener una magnífica vista 360 grados de la ciudad vieja de Jerusalén. Si quieres consultar precios y disponibilidad de entradas, puedes consultar la web del museo.

Mapa de jerusalén indicando los lugares de los que hablo

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