Visita a Cesárea, el yacimiento arqueológico más impactante de Israel

Acueducto romano Cesarea, Israel

A medio camino entre Tel Aviv y Haifa, en una hora llegas al Parque Nacional de Cesárea, una ciudad construida por Herodes el Grande en el Siglo I a.C. y bautizada así en honor al emperador César Augusto. La ciudad de Cesárea (también conocida como Caesarea Marítima, Caesarea Palestina o simplemente, Cesárea), fue una notoria ciudad portuaria durante las eras romanas y bizantina, como indica la historia de Sebastos, nombre por el que se conocía al puerto de la ciudad y que, por aquel entonces era el más grande de la costa este del Mar Mediterráneo. Durante siglos, la ciudad de Cesárea fue testigo del paso y la conquista por parte de personajes de la talla de Saladino o Ricardo Corazón de León, que la reconquistó varios años después.

Y entre tanta historia, resulta imponente pasear por encima de la arena de esta ciudad. Merece la pena recorrer su hipódromo o sentarse a observar el mar en el anfiteatro, probablemente la construcción mejor conservada y en la que aún hoy se hacen conciertos y obras de teatro al aire libre, y que deja patente la importancia de Cesárea en el imperio romano.

anfiteatro romano cesarea, israel

Siguiendo el camino llegarás al palacio de Herodes, en una ubicación privilegiada, prácticamente colgando sobre el Mediterráneo. Pese a que lo que queda de palacio son tan solo unos pequeños vestigios, puedes hacerte a la idea de lo idílico de su situación. Precisamente en la entrada a la estructura del antiguo palacio, encontrarás uno de los objetos más apreciados del parque nacional y uno de los momentos culminantes de la visita a Cesárea; la piedra de Pilatos, el único objeto arqueológico encontrado que hace referencia en sus inscripciones a la existencia de Poncio Pilatos, quien ordenó la crucifixión de Jesús. Lo que verás allí es una réplica exacta de la piedra original, que actualmente se encuentra en el Museo de Israel, en Jerusalén.

Cesarea, Israel

Si sigues caminando, de repente tendrás la sensación de teletransportarte a la época bizantina tan solo dando unos pocos pasos, cuando encuentres las murallas exteriores y puertas de acceso que rodean la ciudad. Estas murallas fueron construidas durante la época de Los Cruzados y rodeaban los barrios residenciales de la ciudad, con una longitud de 2,5 km.Desde allí podrás ver el  hipódromo, otra construcción de la que queda algún vestigio que te permiten hacerte a la idea del tamaño de Cesárea antaño, llegando a dar cabida hasta a 15.000 espectadores que se deleitaban con  las carreras de cuadrigas.

Una de las cosas más impactantes de la visita al Parque Nacional de Cesárea es justamente ese contraste que produce ver las construcciones romanas rodeadas por las murallas bizantinas, una imagen de lo más singular y signo de identidad claro de la ciudad de Cesárea, que albergó a personajes y pueblos de lo más diverso.

Cesarea, Israel

El acueducto de Cesárea

Una vez hayas acabado la visita a la ciudad de Cesárea, puedes desplazarte unos kilómetros al norte, donde encontrarás el acueducto romano que suministraba agua a la ciudad procedente del Monte Carmelo. La visita merece la pena, tanto por su valor histórico como por la estampa que deja, situado a escasos metros del mar y trascurriendo en paralelo a una larga playa en la que, si el tiempo acompaña, podrás darte un baño lleno de historia en aguas del Mediterráneo.

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