Visita al Etosha NP y noches en Okaukuejo y Namutoni

leon etosha

Después de levantarnos y desayunar en la pequeña localidad de Outjo, nos dispusimos a recorrer los 100 km. que separan esta ciudad de la Anderson Gate y empezar nuestra visita al Etosha NP.

Cebras en la carretera

Tramitamos los permisos de entrada pertinentes y nuestra reserva en el primer camping del parque, Okaukuejo, y después de eso nos fuimos a hacer nuestro primer safari por cuenta propia.

Hay que reconocer que la suerte nos acompañó desde el principio, y es que cuando solo llevábamos un cuarto de hora de búsqueda, nos avisaron que habían visto leones a unos kilómetros en la misma dirección que íbamos. Y allí estaban cuando llegamos, un grupo de 5 leonas sentadas tranquilamente. ¿Como puede ser que un depredador de ese tamaño puede desprender tal sensación de paz?

leones en Etosha

Después de un buen rato de observación y viendo que la intención de hacer algún movimiento era casi nula por su parte, seguimos. ¡Primer Big Five tachado de la lista de objetivos!

A parte de eso, es habitual encontrarte con manadas inmensas de ñus, cebras o impalas. Cientos de ellos, a los que acabas acostumbrándote, pero que te recuerdan continuamente que estás en un lugar absolutamente diferente a lo que estás acostumbrado. Donde en Barcelona veríamos coches o motos, aquí veías cebras, jirafas o ñus. Donde en Barcelona veías un Ferrari, aquí veías un león o un leopardo. La sensación es indescriptible.

Después del safari matutino, que fue bastante fructífero, fuimos a comer unos bocadillos, descansar un rato y prepararnos para el safari vespertino.

Por la tarde hubo bastante menos suerte, pero cuando ya pensábamos que se iba a limitar a ver ñus y cebras, nos apareció la fortuna de repente. En la penúltima charca a la que fuimos nos encontramos con un pequeño grupo de jirafas que dejaban una postal realmente bonita. Y para acabar el día, en la última charca antes de volver al camping porque anochecía, nos encontramos a dos elefantes bebiendo y bañándose además de una hienas por el camino.

Pero el día no acabó ahí y aún había otra sorpresa esperándonos, literalmente a la vuelta de la esquina, y es que cuando cogimos el camino que en media hora tenía que llevarnos al camping, de repente vimos a dos coches parados. ¿El motivo? Un elefante comiendo en medio del camino. Imposible pasar. Y cuando tras esperar 15 minutos y ver que la noche empezaba a caer, uno de ellos intentó pasar por un lado, el elefante se giró enfadado y vino hacia los coches, así que rápido metimos marcha atrás, salimos de allí y tuvimos que deshacer el camino hecho para llegar al camping ya de noche.Aquí, la naturaleza manda, ellos mandan!!

Jirafas acercándose al agua

Elefantes bebiendo agua

Elefantes en la carretera y coche retrocediendo

Por la noche, como siempre, una cena sencilla. Esta vez había una diferencia: los chacales se pasean cerca tuyo en busca de comida. Es algo normal allí, pero no dejan de ser animales salvajes, así que la cena no es precisamente la más tranquila del mundo.

Rinocerontes en Etosha

Además pudimos escuchar a poca distancia el rugido de un león. El sonido es tremendo y más en mitad de la noche cerrada, que en Etosha es muy silenciosa. Imagino que no debía de estar muy cerca, pero vamos que se escuchaba como si estuviese cenando con nosotros…

Después de la cena fuimos al famoso waterhole de Okaukuejo, en el que dicen que las probabilidades de ver al rinoceronte blanco son casi del 100%. Cogimos nuestra cámara, prismáticos y una manta y caminamos hasta allí. Después de media hora solo vimos alguna cebra y chacales así que como nos faltaba el trípode volvimos al coche a por él ya que parecía estar todo muy parado.Elefantes jugando en Etosha

A la vuelta reinaba el silencio entre los presentes y para sorpresa nuestra, cuando llegamos estaban allí una pareja de rinocerontes!!!! Brutal, espectacular, genial! Todos lo apelativos que queráis ponerle. La escena al llegar era memorable. Allí nos unimos al espectáculo y aprovechamos para tirar un buen puñado de fotos. Después del rinoceronte entraron en escena una pareja de elefantes y otra de jirafas. Y para acabar la noche, de nuevo otro par de rinocerontes se acercaron a beber y además nos deleitaron con un cortejo infructuoso, y es que la hembra se pillaba unos cabreos cada vez que se le acercaba macho…Para acabar un amago de pelea entre elefantes y rinocerontes, que acabó con el segundo retrasando líneas.

En fin, una noche mágica…

Elefantes en Etosha

Al día siguiente nos esperaba otro día entero en Etosha y dormiríamos cerca de la puerta norte, en Namutoni, para salir por allí al día siguiente.

Día 2 en Etosha NP, de Okaukuejo a Namutoni

Madrugamos para empezar de nuevo nuestro safari con dirección al noreste del parque, donde íbamos a dormir esa noche.

El día no fue tan bueno como el anterior, pero aún así conseguimos ver un grupo de siete leones entre los cuales había un macho joven (el único que veríamos durante el viaje). A parte de eso, elefantes, jirafas, ñus, kudus, impalas y otros muchos se dejaron ver con cierta facilida y algunos de ellos en situaciones idílicas.León en Etosha

Elefante y jirafa bebiendo agua

León sentado en Etosha

Por la tarde llegamos a Namutoni para coger sitio. El camping es bastante más sencillo que los otros dos dentro del parque y las parcelas básicas no están numeradas con lo que la gente puede ir cogiendo conforme llega, aunque hay que decir que tiene todo lo necesario para pasar una buena tarde/noche.

Ya con la noche sobre nosotros, tuvimos una de las peores cenas del viaje. Un plato de pasta con una salsa repugnante –no soy nada selectivo con la comida, pero es que era infumable- que al final iba a sentarnos mal.

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