Visita al PN Namib-Naukluft: Sossusvlei, Deadvlei y Sesriem Canyon

Dunas desierto del Namib

Suena la alarma a las 4:30 de la mañana y como era de esperar, ni la posibilidad de ver un amanecer sobre las dunas nos ayuda a levantarnos. Atrasamos el madrugón hasta las 5:30h y entonces sí, nos levantamos y tras un brevísimo desayuno emprendemos el camino para empezar nuestra visita al PN Namib-Naukluft: Sossusvlei, Deadvlei y Sesriem Canyon.
Gacelas pastando en la vegetación

Oryx entre la vegetación con las dunas de fondo

La primera parada era la Duna 45, un lugar espectacular y que ofrece unas vistas del Namib únicas. Dejamos el coche en la parte baja de la duna y aunque había algo de niebla, la verdad es que la experiencia de subir hasta arriba es genial pese al esfuerzo que supone. ¡A cada paso que dabas, retrocedías medio! Por cierto, por el camino vimos los primeros oryx, avestruces y springbok. Estamos realmente fascinados.

Subiendo a la Duna 45

coche aparcado en el desierto

Desierto visto desde la Duna 45

Árbol en medio del desierto

Arena que cae de la zapatilla

Tras deleitarnos durante un buen rato con las vistas, avanzamos hacia la zona de Sossusvlei y Deadvlei, otro de esos grandes highlights que todo el mundo conoce del Namib. Tras ver la carretera que conducía hasta allí, decidimos que mejor hacemos ese tramo último de 5 km hasta Deadvlei caminando, y es que el riesgo de quedarnos atrapados con el coche en esa carretera era altísimo y siendo nuestro segundo día en el país, preferíamos eludir riesgos. Pero la suerte nos sonríe justo al empezar la caminata y una amable pareja de namibios recién casados nos acoge en la parte trasera de su ranchera, y en menos de 5 minutos habíamos llegado. ¡Gracias!


La primera parada fue Deadvlei, una laguna seca a la que se llega tras andar poco menos de un kilómetro por el desierto y que impacta por su vegetación, completamente muerta, y por las vistas que te deja del desierto más antiguo del mundo. Es de las mejores vistas que puedes tener allí, una auténtica maravilla para la vista con el contraste de colores.

La carretera hasta Deadvlei

Más tarde vamos a Sossusvlei, donde hay algo de agua entre las dunas, un mini lago en medio del desierto…¡¡estábamos en un oasis!! Tiramos varias fotos y disfrutamos de las vistas y cuando empezamos el largo camino de 5 km por la arena para volver al coche, aparecieron nuestros ángeles de la guarda namibios y de nuevo nos acogieron amablemente en su ranchera. ¡Increíble, pero cierto! Era como si nos tuviesen localizados. La pateada que nos habíamos ahorrado sobre la arena y bajo el sofocante calor era de campeonato así que, no podíamos estar más agradecidos con esta amable pareja.

 Zona de Deadvlei, con arena muy blanca y toda la vegetación muerta

Tras la increíble mañana en el Namib fuimos al camping a comer unos bocadillos y por la tarde nos dirigimos a ver el pequeño pero encantador Cañón de Sesriem, muy cerca del camping y que te permite dar un agradable paseo entre paredes de roca gigantescas. Eso sí, prácticamente no hay fauna, aunque nos llevamos un susto cuando nos cruzamos con una serpiente de tamaño considerable y que esquivamos.

desfiladero del Cañón de Sesriem

Cañón de Sesriem desde su interior

Puesta de sol en Sesriem

Entrada ya la tarde fuimos a tomar una cerveza al bar del camping antes de ir a ducharnos y hacer la cena mientras veíamos la maravillosa puesta de sol en el Namib. Esta vez tocaba sopa de sobre, que para sorpresa nuestra no estaba nada mal. Había acabado un gran día en el desierto más antiguo del mundo.

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