El accidentado viaje hasta las Epupa Falls

Mirando a las Cataratas Epupa

Cuando nos levantamos no sabíamos que éste en concreto, iba a ser uno de los días más largos, intensos e inolvidables de nuestro viaje en Namibia y posiblemente de nuestras vidas. Así es como describiría el accidentado viaje hasta la Epupa Falls.

Tocaba “excursión” a las cataratas Epupa, un paraje natural excepcional que sirve de frontera natural con Angola. Teníamos unos 250 Km. de carretera hasta el pie de las cataratas, pero en una carretera que, pese a no ser mala del todo, tampoco era la mejor de todas. Y después de una hora de trayecto sufrimos un contratiempo importante. En uno de los muchos puentes que pasamos, al frenar, el coche patinó por la gravilla y para desgracia nuestra una de las ruedas decidió ir por fuera del puente. Consecuencia: Vuelco… El momento, aunque fue muy rápido, no lo olvidaré en mi vida. Cuando quisimos darnos cuenta estábamos boca abajo y enganchados por nuestros cinturones de seguridad. Como las puertas estaban bloqueadas salimos por la ventanilla del conductor y cuando vimos el panorama quedamos alucinados (Yo reconozco que pensé que ahí se acababa nuestro viaje).

Pero para fortuna nuestra en ese momento apareció por allí uno de los contados coches con los que te cruzas durante el día. Era una pareja de sudafricanos que en seguida nos dieron soluciones. Sacamos una cuerda para remolcar, la atamos a los ejes delantero y trasero de las ruedas y en ese momento empezaron a aparecer montones de personas…eran himbas!!! Todos mirando, moviéndose, hablando en herero o afrikáans…y resulta que nuestros ángeles de la guarda sudafricanos hablaban afrikáans, así que les pidieron que nos ayudasen a tirar de la cuerda para darle la vuelta al coche.

La imagen era surrealista. Un coche volcado en un puente, cuatro blancos y un montón de himbas tratando de darle la vuelta a un coche…sin palabras!

Al final conseguimos ponerlo en pie y sacarlo del puente remolcándolo con una camioneta que acercaron los himbas. Lógicamente teníamos que darles algo a cambio, estábamos en deuda así que, les dimos algo de ropa que llevábamos y unas monedas, pero después del susto era lo mínimo que podíamos hacer por ellos. MUCHÍSIMAS GRACIAS SOBRE TODO, A ESA PAREJA DE SUDAFRICANOS QUE TANTO NOS AYUDARON.

Revisamos el coche unos metros más adelante, ya fuera del tumulto que se formó y todo estaba correcto, solo teníamos dañada la chapa, pero ni una gota de aceite, agua o líquido de frenos. Por suerte para nosotros, pudimos seguir nuestro camino ese día y durante todo el viaje sin más contratiempos.

Después del accidente nuestra conducción bajó de velocidad automáticamente. Eso y las caras de susto eran la nota predominante del día.

Cataratas EpupaLlegamos a las cataratas, donde vimos el camping y estuvimos a punto de quedarnos de lo increíble que era, a pies de la cascada!!! A cualquiera que vaya hacia allí, le recomendamos encarecidamente dormir en el Epupa Camp.

Allí conocimos al guía local de Kananga en la zona, que nos ofreció un paseo guiado por las cataratas por unos cinco euros por persona que aceptamos.

El paseo y las vistas son increíbles. Además ese día el agua estaba un poco más alta porqué cada lunes abrían la presa de Ruacana que provoca que suba el nivel del agua bastantes metros. Es un sitio con encanto. Comimos en el borde del río, justo antes de la caída de agua en un bar elevado, con unas vistas espectaculares y de nuevo cogimos el coche para volver a Opuwo, donde nos veíamos obligados a dormir para dar parte a la policía a primera hora, tal como nos dijo la compañía de coches que debíamos hacer.

Esa noche dormimos en el espectacular Opuwo Country Lodge, un hotel de lujo con una piscina y unas vistas impresionantes, y con unos precios astronómicos. Claro, que nosotros dormimos en una parcela de camping habilitada y no teníamos acceso a la piscina, jajaja. Eso sí, nos salió muchísimo más barato.

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