Yangón, la ciudad a los pies de la Shwedagon Pagoda

Yangon, Myanmar

Casi tres días enteros en Yangón pueden dar para mucho. De inicio puede parecerte una ciudad caótica, sucia y estresante, y no irás muy desencaminado. Las arterias principales son bulliciosas y los callejones que salen de estas, en muchas ocasiones y sobre todo cuando acaba el día, están llenos de los residuos sobrantes de la jornada, así que acostúmbrate a caminar y sobresaltarte con alguna que otra rata mientras vuelves al hotel después de cenar.Pero eso no es todo, Yangón ofrece algo más que ese caos controlado. La ciudad más importante de Myanmar (en 2005 dejó de ser la capital en favor de Naypyidaw) es una ciudad llena de vida, con movimiento desde que amanece hasta bien entrada la noche y con un buen puñado de oportunidades para que la estancia sea agradable.

Yangon, Myanmar
Nosotros llegamos bajo la lluvia y ya con las mochilas en nuestro poder, cogimos un taxi hasta el hotel, que habíamos contratado unos días antes desde Barcelona, evitando dolores de cabeza al llegar a la ciudad tras bastantes horas de viaje. Allí aprovechamos para descargar los bultos y darnos una merecida ducha tras la larga escala en Doha y las dos primeras noches que pasamos volando. Después del momento relax salimos a buscar algo para comer y acabamos en el Oishii Sushi, cercano al hotel.

Tras la comida y después de descansar otro rato en nuestro hotel, salimos ya de noche a dar los primeros pasos por Yangón, que nos llevaron a la Pagoda Sule, punto de referencia para marcar todas las distancias desde la ciudad hasta el resto de puntos del país y uno de los templos religiosos más importantes de la ciudad. Aquí fue dónde por primera vez tuvimos que descalzarnos por completo, pese a la lluvia, para caminar por el recinto.

Un día en la Pagoda Shwedagon y alrededores

La Pagoda Sule es grande y merece la pena su visita, pero nada tiene que ver con la imponente Pagoda Shwedagon, un recinto enorme presidido por una estupa dorada de 99 metros de altura y con una corona llena de piedras preciosas, que con un buen guía del lugar o alguien que te ayude, podrás diferenciar en algunos puntos en los que el reflejo te permite ver el color de la piedra. La visita a la Shwedagon puede llevarte varias horas y debes hacerla con calma, disfrutando de uno de los recintos religiosos más imponente e importantes del Sudeste Asiático. Es sin ninguna duda el highlight al que todos los visitantes de la ciudad deben prestar atención.

Pagoda Chaukhtatgyi

Pero la Pagoda Shwedagon queda algo alejada del centro y es bueno coger algún taxi para esa jornada y combinarlo con alguna de las atracciones cercanas. La más destacable me parece la Pagoda Chaukhtatgyi, situada en una pequeña construcción que en su interior alberga un enorme buda de 66 metros de longitud y 30 m. de altura. Pero si tienes conductor, puedes acercarte también a la Pagoda Nga Htat Gyi y al gigantesco lago Inya, lugar dónde decenas de jóvenes van a pasar el día durante los fines de semana. Después de estas visitas puedes comer en el restaurante Aung Thukha, un sitio magnífico que no debe frenarte por su estética algo dejada. Si entras, disfrutarás de una de las mejores comidas de la ciudad, con una variedad de curris infinita, que pides en la barra y que te van rellenando de manera gratuita cuando te los acabas. Nosotros recordamos especialmente el curri con gambas pequeñas, algo picante y de un sabor exquisito. El día debe acabar en el punto fuerte, la Pagoda Shwedagon, que merece la pena visitarla entrada la tarde y así disfrutar de sus cambios de colores al anochecer. Un taxi hasta el centro de la ciudad nos costó 2000 MMK.

El Yangon Circular Train cómo culminación a una estancia en Yangón

Pasar una mañana sobre los raíles recorriendo las afueras de la ciudad en el Yangón Circular Train me parece tanto o más importante que la Pagoda Shwedagon. Sale desde la estación central de trenes, cerca del mercado Bogyoke Aung San Market (ideal para hacer algunas compras de recuerdos o artesanías) y cuesta tan solo 200 MMK (sí, unos 15 céntimos de euros al cambio). El recorrido dura una 3 horas y recorre las afueras de Yangón, pasando por diminutos poblados mientras observas como suben y bajan los viajeros con sus cargas de paja, sus cestas repletas de frutas u otros productos. Es interesante por qué en cierto modo, es una manera de ver el movimiento de los locales y de ver cómo subsisten en el extrarradio de esta gigantesca ciudad.

Tren circular Yangon, Myanmar
Si decides hacer el recorrido por la mañana, puedes completar el día comiendo en el cercano y delicioso 999 Shan Noodle Shop, un garito pequeño pero con una comida deliciosa y sobre todo, unos noodles difíciles de superar. Cuando acabes de comer, coge fuerzas y ves al Bogyoke Aung San Market a hacer las compras que necesites antes de abandonar la ciudad.


DÓNDE DORMIR

Sky Hotel –> Correcto. Está limpio y tampoco hay tanta oferta en Yangón que lo supere en calidad-precio. Además, la situación es francamente buena, en pleno barrio chino y cerca de varias calles con ambiente y lugares para cenar. Lo peor fue quizás su desayuno, algo escaso, pero viendo lo que ofrecen en muchos de los hotels que estaríamos más tarde, tampoco podemos quejarnos.

Backpackers Hostel Yangon –> Dormimos la última noche, que la pasamos en Yangón para ir al día siguiente al aeropuerto. Es muy económico y está muy bien situado, cerca del mercado Bogyoke Aung San, aunque hay que tener en cuentas que sus habitaciones básicas (desconozco el resto) son pequeñas y
sin ventanas. Personalmente no me parece mala opción para dormir un par de noches en Yangón y es justo añadir que el personal es muy servicial y nos ayudaron en todo lo que necesitamos.

 

DÓNDE COMER

Oishii Sushi  (Latha St.) –> Buen sushi a muy buen precio. Parece algo dejado, aunque rápido te das cuenta que la mayoría de restaurantes de Yangón lo parecen.

Aung Thukha (17 (A) 1st Street | West Shwegondaing) –> Uno de los mejores sitios en los que comimos. Tienen una variedad de curris enorme, que debes elegir en la barra y te llevan a la mesa. Cuando acabas un plato te lo rellenan sin coste, así que no te pases pidiendo. Además es baratísimo, rondando los 2 euros por persona una comida con un par de platos por cabeza y una bebida, además del té y la sopa de acompañamiento que te viene incluída.

999 Shan Noodle Shop (34th St.) –> Si el anterior fue uno de los mejores, este es quizás el mejor lugar para comer en la ciudad. Fue el único que repetimos, y es que calidad-precio es incomparable. Una cuenta para cinco personas, con un principal de noodles por cabeza, un entrante para compartir y cinco zumos de frutas (no venden alcohol), además del té y caldo típicos que acompañan, no salió por poco más de 12.000 MMK (9 euros). El precio es increíble, pero lo que de verdad sorprende es lo deliciosos que están todos sus platos.

Torre Sakura (339 Bogyoke Aung San Road) –> Fuimos a cenar porqué no quedaba nada más abierto y no repetiría, no lo recomiendo. Es caro y no tienen prácticamente nada asiático. Eso sí, tienen un surtido de carnes australianas espectacular, aunque el precio es casi inaccesible, pero ahí queda. Eso sí, la Torre Sakura tiene una cosa buena: en el bar de la planta 20 tienes unos buenos cócteles que casi siempre encuentras, con alguna oferta a 3 USD, y con las vistas sobre la ciudad compensas con creces el exceso de precio. La panorámica de la Shwedagon Pagoda al fondo es un marco perfecto.

Monsoon Restaurant (Theinbyu Road) –> Otro de los must de Yangón. Algo alejado del centro, este restaurante situado en el interior de una antigua casa colonial es algo más caro que otros de los recomendados, pero el nivel de la comida es excelente y el lugar merece pagar un poquito más. Cómo digo, no es ningún exceso y a nosotros una cena con un plato para compartir más un principal, bebida y té por persona, nos costó 9000 MMK (unos 7 euros al cambio cada uno). Si quieres asegurarte una comida de calidad y es un entorno muy agradable, es un sitio ideal. Fuimos el último día, pero vovlería sin dudarlo.

Danuphyu Daw Saw Yee Restaurant (29th St.) –> De batalla. El típico restaurante de curris que encuentras en Yangón, pidiendo en la barra y bien elaborados, con un precio realmente bajo. Similar en algunos aspectos al Aung Thukha (sin punto de comparación), aunque con menor calidad en su comida y
sin el relleno gratuito de este, eso sí, con la ventaja de estar en el centro.