Si hay un lago mágico y que corta el aliento en Asia, ese no puede ser otro que el Lago Inle. Evidentemente el turismo ha llegado y plantado la bandera de territorio mochilero, sin embargo, la experiencia en sus aguas merece la pena y este crecimiento de visitantes también tiene sus puntos positivos. Sigue siendo un lugar tranquilo y en esta guía con todo lo que ver en el Lago Inle voy a tratar de resumirte mi experiencia para que disfrutes de este paraje como se merece.
Junto con el lago Inle, te dejo algunos consejos con lo mejor que ver en Myanmar para que organices tu ruta al dedillo.
Índice
Cómo llegar al Lago Inle
Hay varias maneras de llegar al Lago Inle y son bastante distintas según tu estilo de viaje, presupuesto y las ganas de aventura. Estas son las opciones más comunes:
1. Autobús: Ideal si tienes un presupuesto muy bajo. Hay rutas desde las ciudades más importantes: Yangon (12 horas), Mandalay (7–8 horas) o Bagan (8–9 horas). Todos llegan a Nyaung Shwe, la ciudad base para explorar el Lago Inle. Mi consejo es reservar un bus nocturno para ahorrar tiempo y dinero de alojamiento. Además, son bastante cómodos. Puedes echar un ojo a los precios en esta página web.

2. Avión: Más caro, pero también más rápido. Hay vuelos internos desde Yangon y Mandalay al aeropuerto regional de Heho. Desde allí hay 1 hora hasta el Lago Inle.
3. Tren: Los billetes son muy baratos, pero el viaje es muy largo y bastante incómodo. Yo no lo recomiendo, pero si quieres una experiencia un tanto singular, es una opción. El tren llega a la estación de Shwe Nyaung, a pocos kilómetros de Nyaung Shwe.
4. Trekking desde Kalaw: Es una ruta senderista muy popular que atraviesa algunos valles y montañas desde la localidad de Kalaw hasta el Lago Inle. Son alrededor de 50 kilómetros y se tarda dos o tres días. En las ciudades cercanas puedes contratar excursiones que ya incluyen todo (alojamiento, comidas y guía).
Cuál es el mejor sitio para dormir en el Lago Inle
La ciudad ideal para alojarte y visitar el Lago Inle es Nyaung Shwe. Allí existen alojamientos de todo tipo: albergues, hostales, hoteles sencillos y otros cada vez más lujosos.
Nosotros nos alojamos en un hotel bastante chulo en pleno corazón de la ciudad. El hotel fue el ViewPoint Ecolodge y si lo ves tiene una pinta genial que luego todavía mejora en persona. Desde allí quedaba muy cerca toda la zona de restaurantes para salir por la noche a cenar.
Una opción que valoramos fue alojarnos en otra parte del lago Inle, un poco más aislados. Miramos el Innthar Lodge, que tenía muy buenas valoraciones y nos lo habían recomendado, pero al final nos decantamos por dormir en el centro.
Qué hacer y qué ver en el Lago Inle
Territorio de pueblos minúsculos que viven por y para la naturaleza. Los intha en mayor medida y otras etnias como los pa-O o los shan conviven a orillas de este inmenso lago. Surcar sus aguas es una actividad formidable, pero conocer a fondo lo que envuelve al Lago Inle es una de las experiencias más auténticas de Myanmar.
Dicho esto, te voy a contar todo lo que puedes ver en el lago Inle para que decidas qué es lo que te apetece; desde una ruta en barca hasta perderte por alguno de sus mercados locales o un bosque de estupas que me dejó sin palabras.
Recorre el lago Inle en barco
Tal como podría parecer, esta es la principal actividad que deberías hacer en el lago Inle. Nosotros pactamos con el dueño del alojamiento el precio y él mismo se encargó de contactar con alguien que nos brindase esa experiencia. No hace falta organizar con antelación nada y además, te saldrá un poco más barato.

Suelen ser barcos pequeños, con capacidad para apenas 4 o 5 personas y que surcan lentamente el lago. Nada que ver con la visita al Delta del Mekong en Vietnam, por ejemplo. Por el camino podrás ver pueblos que han adaptado su estilo de vida al agua, mercados, templos o los singulares pescadores de Myanmar.
Muchas veces también te meten en medio alguna visita a una tienda de artesanía que es un poco molesta, porque lo que hacen básicamente es intentar venderte cosas que ni siquiera son ya artesanales. Nosotros le dijimos que pagábamos un poco más a cambio de borrar estas paradas del itinerario y aceptó de buen gusto.
Visita un Santuario de gatos birmanos
Los gatos birmanos son una especie con una historia singular que vale la pena conocer y para eso, hay que visitar alguno de los santuarios que hay en el lago Inle.
Los dos más famosos son el Nga Phe Kyaung Monastery y el Inthar Heritage House (este fue el que nosotros visitamos). Ambos ofrecen una experiencia similar: ver gatos que saltan como demonios.

¿Quieres saber la historia de los gatos birmanos? Ahí va. Resulta que un monje acogió a un grupo de gatos callejeros y los enseñó a hacer algunas peripecias. Lo cierto es que en esos santuarios quedan grupos de gatos birmanos que hacen poco más que dormir, pero es una especie protegida.
Encuentra el Mercado de los cinco días
Uno de los puntos más importantes que ver en el lago Inle es el Mercado de los cinco días. Cuidado, va cambiando de ubicación y es bueno preguntar en el hotel dónde estará ese día.
Todos los habitantes de los pueblos que rodean el lago acuden al mercado y aquello es un auténtico hervidero. Una visita genial para conocer bastante más a fondo la cultura birmana.
Conoce la Phaung Daw Oo Pagoda
Se encuentra en el pueblo de Ywama y se trata del templo más importante que ver en el lago Inle. Muy cerca también se celebra un mercado flotante muy intenso.
La pagoda guarda en su interior varias figuras doradas de Buda y es uno de los lugares sagrados del estado san. Sin embargo, su fama se debe al Festival de la Pagoda Phaung Daw Oo, que se celebra cada año en el mes de octubre y al que acuden miles de personas.
Si bien es cierto que comparada con la pagoda Shwedagon en Yangón, esta es mucho más pequeña y su interés se basa más en el enclave que ocupa.
Alucina con el bosque de estupas de Kakku, un lugar alucinante que ver en el lago Inle
Kakku es un lugar deslumbrante. Alrededor de 2.500 estupas forman un bosque de colores que es uno de los lugares más sagrados para los Pa-O, una de las principales etnias que habitan el lago Inle.

La visita se hace con un guía local y es alucinante pasear por esos pasadizos que se van estrechando flanqueados por estupas que, en el agunos casos, llegan a ser milenarias.
Para llegar a Kakku se tarda dos horas desde Nyaung Shwe. Un poco más abajo, cuando te hablo de mi experiencia, te cuento algunos detalles que debes tener en cuenta para poder visitar Kakku.
Cuenta (si puedes) los 8.000 budas de Pindaya
El camino hasta Pindaya es fascinante, con pequeños pueblos dedicados a la agricultura, carreteras en un estado regular y paisajes de la Myanmar más rural.
Al final, se llega a las cuevas Shwe Oo Min dónde los fieles han ido depositando imágenes de Buda hasta superar ya los 8.000 ejemplares. Una pequeña señal del fervor que se vive en este país.

Descubre Inthein y sus pagodas
Inthein es uno de los rincones más mágicos del Lago Inle. Para llegar hasta allí, hay que navegar por un estrecho canal rodeado de vegetación y desembarcar en una plataforma que han invadido los vendedores ambulantes.
Desde allí se accede al complejo de Shwe Indein, donde más de 1.000 estupas budistas se agrupan en la ladera de una colina. Muchas de ellas están parcialmente cubiertas por la selva, erosionadas por el tiempo, mientras otras han sido restauradas, creando contraste entre lo antiguo y lo renovado. Un Bagan en miniatura.

Gran parte de estas construcciones datan de los siglos XVII y XVIII. Por cierto, una de las más bonitas es la Shwe Inn Thein Paya.
Nyaung Shwe, la mejor base para visitar el lago Ingle
Para visitar el Lago Inle es casi imprescindible pasar por Nyaung Shwe. Allí se encuentran la mayoría de alojamientos y restaurantes, por lo que suele ser el punto de encuentro de los viajeros.
Hay alguna visita curiosa, como la estupa Yadana Man Aung Paya, aunque lo mejor de esta localidad es disfrutar de su ambiente, su gastronomía y la amplia oferta para organizar cualquier visita que quieras hacer en el Lago Inle.
Encuentra alguno de los singulares jardines flotantes del lago Inle
Más allá de sus mercados y estupas, una de las señas de identidad del lago Inle son sus jardines flotantes, bastante singulares y bonitos.
Hay varios de estos jardines esparcidos por el lago, pero uno de los más bonitos es el que vimos en Nampan. Es una explosión de color donde se cultivan floren, hortalizas y verduras de todo tipo que luego se venden en los mercados alrededor del lago.
Lo más curioso es que las personas que se encargan de mantenerlos trabajan encima de sus barcas de madera. Una experiencia súper auténtica y que define perfectamente la vida en el lago Inle.

Mi experiencia en el Lago Inle
Ahora que ya conoces todos los detalles para visitar este magnífico paraje birmano: qué ver en el lago Inle, actividades que puedes hacer y hasta como llegar allí; llega el momento de explicaros mi experiencia con todo lujo de detalles.
Nuestra llegada al Lago Inle
Nyaung Shwe es el punto de partida perfecto para conocer el Lago Inle. A pocos quilómetros del mismo y conectado por un canal que llega hasta el puerto del pueblo, este pequeño pueblo es con diferencia el lugar dónde llegan más personas con el objetivo de conocer el lago. Aquí hay decenas de hoteles y restaurantes en los que puedes comer cualquier tipo de comida, desde platos birmanos exquisitos hasta pizzas con receta de una nonna de Bolonia. Pero Nyaung Shwe no es el único lugar dónde dormir, y hay algunos lugares a orillas del lago que si estás dispuesto a pagar, seguro te brindarán una estancia excepcional gracias a sus instalaciones y ubicación exclusivas.
Nosotros llegamos a Nyaung Shwe después de un viaje en avión a Heho y algo más de una hora de coche hasta el pueblo. Muchos viajeros optan por ir directamente en autobús (nosotros veníamos de Yangon y siendo el primer trayecto optamos por la velocidad del avión) y otros deciden viajar hasta la cercana Kalaw, desde dónde parten numerosos trekkings que en dos jornadas te llevan hasta el Lago Inle. Esta opción la descartamos por ser época de lluvias y porqué a gran parte del grupo no le hacía tampoco especial ilusión dormir en las aldeas que ofrecían, normalmente con muy pocas comodidades.

Un día en barco por el Lago Inle
Durante nuestros preparativos para este viaje a Myanmar, éramos consciente de que toda estancia en el Lago Inle debe contener al menos un día para navegar por sus aguas y acercarse a algunas de sus poblaciones más pintorescas.
Por supuesto, deberás contratar algún tour ya que no creo que nadie lleve consigo una barca. Nosotros lo hicimos directamente desde el hotel, ya que el precio que ofrecían era bueno y a eso lo sumabas la comodidad de poder reclamar allí si pasaba cualquier cosa.
Es importante que cuando contratéis la salida aviséis de que no queréis ver tiendas (si queréis verlas, pues nada), nosotros no lo hicimos y nos acabamos arrepintiendo. Pese a eso, merece mucho la pena dedicar un día a conocer el lago y acabas viendo infinidad de sitios.

Quizás los puntos más importantes sean el Mercado de los cinco días (que va cambiando de ubicación y es bueno preguntar en el hotel dónde estará ese día) y la bonita Indein, una pequeña localidad con cientos de pagodas en diferentes estados, desde algunas en bastante mal estado hasta otras muy bien conservadas. Las peor conservadas son las que conforman el grupo de Nyaung Ohak, muy cerca del embarcadero y con gran encanto, mientras que el otro grupo de pagodas, el de Shwe Inn Thein se encuentran en mucho mejor estado y se dice que fueron construidas por el rey Ashoka, quien mandó difundir el budismo por Asia.
Otro buen sitio para hacer una parada es el santuario de gatos birmanos Inthar Heritage House (cierra a las 15h) dónde se puede disfrutar de una comida bastante buena y a la vez conocer a esta especie en peligro que cuidan y reintroducen desde este santuario. En nuestro caso, por error no pudimos ir y acabó siendo algo que me quedó muy pendiente. La vuelta es otro de los puntos fuertes, con el sol bajando y reflejándose sobre el lago, hará que no te olvides de las imágenes del Lago Inle.
Una jornada en el bosque de estupas de Kakku
El siguiente día de nuestra estando en el Lago Inle se lo íbamos a dedicar a las afueras. Kakku y Pindaya, dos poblaciones lejanas entre sí y que nos llevarían bastantes horas de coche, pero que bien merecen la pena. Sobre todo Kakku, posiblemente uno de los lugares más bonitos de Myanmar y de los que más nos han impresionado. Quizás no impresionó por ir sin expectativas, pero el hecho es que ha acabado siendo sin lugar a dudas, uno de los lugares que más recordaremos de nuestro viaje a Myanmar.
Hay que tener en cuenta que hay un par de horas de camino desde Nyaung Shwe y antes de llegar hay que hacer una parada en la capital de la región, Taunggyi, dónde es obligatorio pagar una pequeña tasa de entrada y contratar un guía local (5 USD) que te acompañará durante toda la visita. Kakku es la joya más preciada del territorio Pa-O y su forma de darse a conocer es precisamente esta, haciendo que un lugareño te explique todos los secretos de este increíble recinto con más de 2500 estupas que conforman una imagen estéticamente difícil de superar.

Sorprende que siendo un lugar tan emocionante ya no solo para la vista, sino también por su historia, quede totalmente alejado de las rutas turísticas. Y puede que sea eso lo que convierte a Kakku en un lugar aún más excepcional.
Abierto al público desde 2002, sufrió numerosos daños con las inundaciones de 2015 y dependen en gran medida de las aportaciones extranjeras (chinas o singapureñas mayoritariamente) para seguir restaurando el lugar. Nuestro guía Pa-O nos explicó la fascinante historia de esta etnia, con en muchas aldeas mantienen un idioma propio y convirtió la mañana en una jornada difícil de olvidar, que culminamos probando uno de los platos típicos de la región, el curry de bambú.
Los 8.000 budas de Pindaya
La segunda parte del día la dedicamos a ir a Pindaya, otra pequeña población a dos horas de distancia de Kakku que tiene el honor de tener unas cuevas (Shwe Oo Min) dónde los fieles han ido depositando imágenes de Buda hasta superar ya los 8.000 ejemplares. La escena es cuanto menos curiosa y si estás cerca quizás merezca la pena pasar a curiosear, ya que el entorno merece la pena.
El camino es fascinante, con poblaciones dedicadas a la agricultura y en las que nos topamos con algún partido de fútbol que despertaba bastante expectación. Se puede llegar hasta las cuevas en el mismo coche. Es cierto que es curioso, pero no merece la pena realizar un gran desplazamiento para llegar hasta aquí.
De hecho, lo más interesante que nos pasó en Pindaya fue a la salida de las cuevas, cuando un grupo de alumnas que parecían ir de excursión a las cuevas con el colegio, nos paró y pidió hacerse fotos una a una con nosotros, así que al final acabamos pidiéndoles nosotros una foto de grupo con todas ellas y su profesor.

La vuelta a Nyaung Shwe no tiene más historia. Un par de horas de trayecto en el que la mayoría acabaron dando alguna cabezada tras la agotadora jornada.
Dónde comer en en Lago Inle
Después de varios días recorriendo sus aguas y descubriendo todo lo que hacer en el lago Inle, ahí van algunas recomendaciones para disfrutar también de su grastronomía:
- Golden Kitte (Yone Gyi St): Su personal es amable y divertido, pero lo curioso de este restaurante es que elaboran sus pizzas con una receta de una nonna de Bolonia, según dicen ellos. Lo cierto es que no son nada del otro mundo, pero por el contrario, su comida asiática es buena y sus cócteles están muy bien y además, a un precio más que asequible. Por las noches, es un buen sitio para ir a tomar unas copas y pasar un buen rato.
- Live Dim Sum House (Yone Gyi St): Si lo que quieres es comer bien, este es tu sitio. Y lo mejor de todo es que el precio acompaña y no se relaciona para nada con el nivel de la comida. Su carta de dumplings es una auténtica maravilla, difícil de superar. Seré contundente: si volviéramos al Lago Inle, comeríamos allí todos los días.
- One Owl Grill (Yone Gyi St): Una opción mixta con comida occidental cómo hamburguesas y sándwiches que están bastante bien.
Preguntas frecuentes antes de visitar el Lago Inle
En el estado de Shan, al este de Myanmar. Es uno de los imprescindibles que ver en Myanmar.
Para visitar el Lago Inle hay que pagar una tasa de entrada de 15.000 MMK (algo más de 8 euros). Este ticket es válido durante toda la estancia, así que guárdalo.
Entre noviembre y febrero, durante la estación seca, cuando el clima es fresco y agradable. Durante los meses de junio a octubre hay monzón.
En Nyaung Shwe hay opciones para todos los presupuestos y gustos. Es la base perfecta.
Al menos 2 días completos para disfrutarlo bien.
La mayoría llega en bus o avión hasta Nyaung Shwe, la ciudad base. También se puede llegar en un trekking desde Kalaw.







