La magia del Lago Inle en Myanmar

Lago Inle, Myanmar

Si hay un lago mágico y que corta el aliento en Asia, ese no puede ser otro que el Lago Inle. Aunque evidentemente el turismo ya ha llegado y plantado la bandera de territorio mochilero, la experiencia en sus aguas merece la pena y este crecimiento de visitantes también tiene sus puntos positivos.

Nyaung Shwe es el punto de partida perfecto para conocer el Lago Inle. A pocos quilómetros del mismo y conectado por un canal que llega hasta el puerto del pueblo, este pequeño pueblo es con diferencia el lugar dónde llegan más personas con el objetivo de conocer el lago. Aquí hay decenas de hoteles y restaurantes en los que puedes comer cualquier tipo de comida, desde platos birmanos exquisitos hasta pizzas con receta de una nonna de Bolonia. Pero Nyaung Shwe no es el único lugar dónde dormir, y hay algunos lugares a orillas del lago que si estás dispuesto a pagar, seguro te brindarán una estancia excepcional gracias a sus instalaciones y ubicación exclusivas.

Inle Lake, Myanmar

Nosotros llegamos a Nyaung Shwe después de un viaje en avión a Heho y algo más de una hora de coche hasta el pueblo. Muchos viajeros optan por ir directamente en autobús (nosotros veníamos de Yangon y siendo el primer trayecto optamos por la velocidad del avión) y otros deciden viajar hasta la cercana Kalaw, desde dónde parten numerosos trekkings que en dos jornadas te llevan hasta el Lago Inle. Esta opción la descartamos por ser época de lluvias y porqué a gran parte del grupo no le hacía tampoco especial ilusión dormir en las aldeas que ofrecían, normalmente con muy pocas comodidades.

Un día en barco por el Lago Inle

Toda estancia en el Lago Inle debe contener al menos un día para navegar por sus aguas y acercarse a algunas de sus poblaciones más pintorescas. Por supuesto, deberás contratar algún tour ya que no creo que nadie lleve consigo una barca. Nosotros lo hicimos directamente desde el hotel, ya que el precio que ofrecían era bueno y a eso lo sumabas la comodidad de poder reclamar allí si pasaba cualquier cosa. Es importante que cuando contratéis la salida aviséis de que no queréis ver tiendas (si queréis verlas, pues nada), nosotros no lo hicimos y nos acabamos arrepintiendo. Pese a eso, merece mucho la pena dedicar un día a conocer el lago y acabas viendo infinidad de sitios.

Buda semi enterrado, Lago Inle, Myanmar

Quizás los puntos más importantes sean el Mercado de los cinco días (que va cambiando de ubicación y es bueno preguntar en el hotel dónde estará ese día) y la bonita Indein, una pequeña localidad con cientos de pagodas en diferentes estados, desde algunas en bastante mal estado hasta otras muy bien conservadas. Las peor conservadas son las que conforman el grupo de Nyaung Ohak, muy cerca del embarcadero y con gran encanto, mientras que el otro grupo de pagodas, el de Shwe Inn Thein se encuentran en mucho mejor estado y se dice que fueron construidas por el rey Ashoka, quien mandó difundir el budismo por Asia.

Otro buen sitio para hacer una parada es el santuario de gatos birmanos Inthar Heritage House (cierra a las 15h) dónde se puede disfrutar de una comida bastante buena y a la vez conocer a esta especie en peligro que cuidan y reintroducen desde este santuario. En nuestro caso, por error no pudimos ir y acabó siendo algo que me quedó muy pendiente. La vuelta es otro de los puntos fuertes, con el sol bajando y reflejándosesobre el lago, hará que no te olvides de las imágenes del Lago Inle.

gato birmano, Myanmar

Una jornada en el bosque de estupas de Kakku

El siguiente día de nuestra estando en el Lago Inle se lo íbamos a dedicar a las afueras. Kakku y Pindaya, dos poblaciones lejanas entre sí y que nos llevarían bastantes horas de coche, pero que bien merecen la pena. Sobre todo Kakku, posiblemente uno de los lugares más bonitos de Myanmar y de los que más nos han impresionado. Quizás no impresionó por ir sin expectativas, pero el hecho es que ha acabado siendo sin lugar a dudas, uno de los lugares que más recordaremos del país.

Kakku, Myanmar

Hay que tener en cuenta que hay un par de horas de camino desde Nyaung Shwe y antes de llegar hay que hacer una parada en la capital de la región, Taunggyi, dónde es obligatorio pagar una pequeña tasa de entrada y contratar un guía local (5 USD) que te acompañará durante toda la visita. Kakku es la joya más preciada del territorio Pa-O y su forma de darse a conocer es precisamente esta, haciendo que un lugareño te explique todos los secretos de este increíble recinto con más de 2500 estupas que conforman una imagen estéticamente difícil de superar.

Sorprende que siendo un lugar tan emocionante ya no solo para la vista, sino también por su historia, quede totalmente alejado de las rutas turísticas. Y puede que sea eso lo que convierte a Kakku en un lugar aún más excepcional.

Kakku, Myanmar

Abierto al público desde 2002, sufrió numerosos daños con las inundaciones de 2015 y dependen en gran medida de las aportaciones extranjeras (chinas o singapureñas mayoritariamente) para seguir restaurando el lugar. Nuestro guía Pa-O nos explicó la fascinante historia de esta etnia, con en muchas aldeas  mantienen un idioma propio y convirtió la mañana en una jornada difícil de olvidar, que culminamos probando uno de los platos típicos de la región, el curry de bambú.

Los 8.000 budas de Pindaya

La segunda parte del día la dedicamos a ir a Pindaya, otra pequeña población a dos horas de distancia de Kakku que tiene el honor de tener unas cuevas (Shwe Oo Min) dónde los fieles han ido depositando imágenes de Buda hasta superar ya los 8.000 ejemplares. La escena es cuanto menos curiosa y si estás cerca quizás merezca la pena pasar a curiosear, ya que el entorno merece la pena.

Budas Pindaya, Myanmar

El camino es fascinante, con poblaciones dedicadas a la agricultura y en las que nos topamos con algún partido de fútbol que despertaba bastante expectación. Se puede llegar hasta las cuevas en el mismo coche. Es cierto que es curioso, pero no merece la pena realizar un gran desplazamiento para llegar hasta aquí.

De hecho, lo más interesante que nos pasó en Pindaya fue a la salida de las cuevas, cuando un grupo de alumnas que parecían ir de excursión a las cuevas con el colegio, nos paró y pidió hacerse fotos una a una con nosotros, así que al final acabamos pidiéndoles nosotros una foto de grupo con todas ellas y su profesor.

La vuelta a Nyaung Shwe no tiene más historia. Un par de horas de trayecto en el que la mayoría acabaron dando alguna cabezada tras la agotadora jornada.

 

DÓNDE DORMIR

Hotel Inle Inn (Yone Gyi St) –> Al final de la calle principal, este hotel sencillo pero a buen precio fue un acierto total. Cerca de toda la zona de restaurantes y con un personal muy amable que te ayudará a organizar todo tipo de salidas por el lago. Es una elección segura.

 

DÓNDE COMER

Golden Kitte (Yone Gyi St) –> Su personal es amable y divertido, pero lo curioso de este restaurante es que elaboran sus pizzas con una receta de una nonna de Bolonia, según dicen ellos. Lo cierto es que no son nada del otro mundo, pero por el contrario, su comida asiática es buena y sus cócteles están muy bien y además, a un precio más que asequible. Por las noches, es un buen sitio para ir a tomar unas copas y pasar un buen rato.

Live Dim Sum House (Yone Gyi St) –> Si lo que quieres es comer bien, este es tu sitio. Y lo mejor de todo es que el precio acompaña y no se relaciona para nada con el nivel de la comida. Su carta de dumplings es una auténtica maravilla, difícil de superar. Seré contundente: si volviéramos al Lago Inle, comeríamos allí todos los días.

One Owl Grill (Yone Gyi St) –> Una opción mixta con comida occidental cómo hamburguesas y sándwiches que están bastante bien.

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