Hay ciudades que no necesitan grandes titulares para conquistar al viajero y Pau es una de ellas. Con la cantidad de sitios bonitos que hay en el sur de Francia, cuando conozcas todo lo que ver en Pau te sorprendera descubrir que esta ciudad a los pies de los Pirineos es una escapada ideal desde Barcelona que combina elegancia, historia y naturaleza.
Tras mi paso por la ciudad diría que con uno o dos días en Pau tendrás tiempo de conocer sus lugares más emblemáticos, pero también de dejar un hueco a su fabulosa gastronomía que, además, puedes disfrutar con un consejo que voy a darte para que te salga muy bien de precio.
Índice
Lugares imprescindibles que ver en Pau
Cómo te decía, es posible visitar Pau en un día, sin embargo, si quieres disfrutar verdaderamente de sus virtudes, recomiendo al menos dos jornadas completas, es decir, un fin de semana. Me pareció una escapada genial desde Barcelona y una parada ideal para aquellos viajeros que están planeando una ruta más completa por el sur de Francia.

Castillo de Pau, el gran emblema de la ciudad
Nuestra primera parada en la ciudad no podía ser otra que su castillo, orgullo local y testigo de numerosas historias de la mano del rey Enrique IV, que nació en una de sus habitaciones en el año 1553 y desde allí reinó en Navarra y Francia exitosamente durante más de tres décadas.
Quedamos en la puerta con un guía oficial del Castillo (solo se puede visitar el interior con una visita guiada que puedes reservar en la web oficial) y en seguida entramos en sus dependencias y recorremos las primeras salas. Vemos desde una mesa de 18 metros de longitud donde caben 100 comensales hasta infinidad de tapices con motivos variados. También destacaría la capilla particular y los jardines renacentistas, dos de los sitios más fotogénicos del Castillo.

Aunque lo mejor son las historias y curiosidades históricas que nos explica nuestro guía. Por ejemplo, no sabía que Enrique IV fue quien dijo las palabras «Paris bien vale una misa» tras elegir convertirse al catolicismo para poder reinar.
Entre sus hitos más destacados también está la creación de un estado independiente de Bearndurante casi 200 años y la promulgación del edicto de Nantes en 1598 para poner fin a las Guerras de Religión y pacificar el país, promoviendo activamente la convivencia entre católicos y protestantes, otorgando a estos últimos libertad de conciencia y derechos civiles.
Para acabar, la última sala aguarda con el famoso «Caparazón de tortuga«, la legendaria cuna de Enrique IV, y cuyo simbolismo es tal para Pau que aparece en la bandera de la ciudad.

Bulevar de los Pirineos, un paseo con vistas
A finales del siglo XIX Pau se había convertido en un popular lugar de veraneo para aristócratas y fue ahí cuando nació, de la mano del ingeniero Adolphe Alphand este gran paseo panorámico.
El Bulevar de los Pirineos ofrece una vista continua de los Pirineos, desde el Castillo hasta el Parque Beaumont. Desde aquí es posible atisbar el singular Pico de Midi de Ossau (2885 metros), icono inconfundible de esta parte de la cordillera.

Antiguamente era un paseo estilo de los grandes bulevares de moda de la Belle Époque donde la clase alta paseaba, sin embargo, hoy somos los pocos turistas y la juventud quienes compartimos este espacio repleto de terrazas y cafeterías donde tomar un café con vistas.
Por cierto, pese a que pase por allí los dos días de mi visita, no pude ver los Pirineos de fondo. Aunque es bastante común ver su silueta, las nubes cubrieron las montañas dándome una excusa perfecta para volver a Pau.
Mercado de Les Halles y el Pass Gourmand
Los asiduos al blog sabéis que amo los mercados porque es una manera de conocer la vida local. Siempre me acerco a echar un vistazo y a veces me encuentro con sorpresas como Les Halles de Pau, que es uno de los mejores mercados que he visto en toda Francia.
Es un mercado cubierto con un montón de puestos tanto para comprar como para comer o degustar allí mismo todos los días a partir de las 12:00h (y beber, que el vino de Jurançon bien merece una buena copa). Además del punto de encuentro de los locales, también es el sitio ideal para descubrir los sabores del Béarn.

Puedes probar quesos artesanos, embutidos, frutas, verduras frescas y muchas especialidades regionales que reflejan la tradición gastronómica del suroeste de Francia, tan cercana a los Pirineos. Si me permites el consejo, deberías probar especialidades locales como el cerdo negro de los Pirineos, el pato y por supuesto, la infinidad de quesos regionales que tienen.
Por cierto, la estructura actual es fruto de una remodelación completa que acabó con Les Halles abriendo sus puertas de nuevo en 2018 con una cara completamente nueva y moderna.
El Pass Gourmand, la solución para probarlo todo en Les Halles y el centro de Pau
La oficina de turismo de Pau creó hace unos años el Pass Gourmand, un pase de 5 o 10 cupones que permiten disfrutar de degustaciones en muchos puestos del mercado (embutidos, quesos, vinos, etc.) y en algunas tiendas del centro de la ciudad (cafés, bombones, cookies…)
Tienes el pase pequeño con 5 tickets por 8€ y el grande con 10 tickets por 15€. Nosotros compramos el grande para cada uno y nos pusimos las botas. Puedes comprar el Pass Gourmand físicamente en la oficina de turismo de Pau o adquirirlo online al mismo precio desde esta página.
Iglesia de Saint Martin
En pleno corazón de la ciudad se alza uno de los edificios más emblemáticos que ver en Pau y una de las mejores muestras de arquitectura neogótica de todo el Béarn. La actual iglesia de Saint Martin data del año 1871 y su estilizada aguja domina el perfil del casco histórico y la convierte en un punto de referencia visible desde casi cualquier punto de la ciudad.
La historia de Saint-Martin, sin embargo, se remonta mucho más atrás, y está estrechamente ligada a la evolución religiosa de la región. La primera iglesia fue levantada en el siglo XV y durante siglos fue la única parroquia de Pau, hasta que en en 1563 y hasta 1620 fue transformada en un templo protestante bajo la influencia de la dinastía de Albret, antes de regresar al culto católico.

Si el exterior te ha sorprendido, a mi me gustó todavía más su interior. Destacan las pinturas murales de inspiración bizantina que cubren bóvedas, capillas y el coro con una decoración poco habitual en las iglesias neogóticas francesas. Además, sus peculiares vidrieras, consideradas están consideradas uno de los grandes tesoros del templo.
Por entender su importancia, la iglesia de Saint Martin fue reconocida oficialmente en 2021 como Monumento Histórico de Francia, una de las máximas distinciones patrimoniales del país.
La iglesia se alza detrás del monumento a los caídos de la Primera Guerra Mundial y junto a un edificio de la Bella Époque de Pau, el antiguo Hotel Gassion, del que os hablo a continuación.
Antiguo Hotel Gassion
Pese a que hoy es un edificio de apartamentos particulares, vale la pena detenerse un instante frente a la fachada del antiguo Hotel Gassion.
Fue inaugurado en 1872 de la mano del Bulevar du Midi, primer paseo de la ciudad que conectaba el castillo con la Place Royale.

En su día fue considerado el hotel más moderno de Europa y estaba lleno de lujos para satisfacer a los turistas de clase alta que llegaban a Pau. Salas de baile, jardines, restaurante, una visión privilegiada de los Pirineos y hasta un ascensor hidráulico que supuso toda una revolución para los hoteles de la época.
Parque y Palacio de Beaumont, el parque más bonito que ver en Pau
Situado al final del Boulevard des Pyrénées, este parque representa a la perfección lo que llego a ser Pau durante la Belle Époque.
La ciudad era un destino de moda entre la aristocracia europea y este lugar se convirtió en el centro de la vida social y cultural de Pau.
En sus orígenes fue una gran propiedad privada perteneciente a la familia Beaumont (de ahí su nombre) hasta que a finales del siglo XIX, el paisajista Henri Martinet a petición del gobierno de la ciudad rediseñó completamente el espacio. La directriz era seguir el estilo de los jardines ingleses para contentar a la clase adinerada que visitaba la ciudad. Tenía senderos, lagos artificiales, arroyos y hasta especies exóticas de flora.

Es un parque súper bonito y además, allí se encuentra el Palacio Beaumont, que nació en 1898 como un «Palacio de Invierno» destinado a entretener a los turistas que llegaban a Pau atraídos por el clima suave y las vistas de los Pirineos.
Allí se acogían bailes, conciertos y espectáculos de todo tipo. Más tarde se transformó en casino (que también fue un plato de buen gusto para los aristócratas y que por cierto, me recordó en algunos momentos a la ciudad de Evian) y durante la Segunda Guerra Mundial funcionó como hospital para acabar siendo, en la actualidad, un centro de congresos y eventos.
Ahora mismo el parque es también perfecto si viajas con niños porque tiene grandes explanadas verdes, lagos, patos y cisnes que entretienen a los más pequeños.
Funicular de Pau
Empiezo diciendo que cuando fui el funicular estaba cerrado por mantenimientos (lo hacen cada 10 años, vaya suerte) y por lo tanto no fue una de las cosas que pude ver en Pau, aunque sí que me acerqué hasta sus taquillas y vi la vía que une la parte baja de la ciudad (Gare de Pau) con el Bulevar de los Pirineos.
En el año 1863 la estación de trenes de Pau, a orillas del río Gave, recibe su primer tren. Es en ese momento cuando surge la necesidad de unir la parte baja y la alta de la ciudad.

Fue en 1908 cuando se inauguró el funicular construido sobre un promontorio rocoso, para salvar el enorme desnivel entre ambos puntos en un trayecto de apenas 100 metros.
Ah, el funicular de Pau es gratuito y funciona todos los días (excepto los que yo estuve por lo que parece xD).
Recorre las calles del casco antiguo
El centro de la ciudad aglutina algunos de los rincones más bonitos que ver en Pau, con calles adoquinadas, cafeterías elegantes y rincones coloridos.
La arteria principal es la Rue Maréchal Joffre, que atraviesa lugares como la Plaza del Mercado y conecta con cualquier callejuela del centro de Pau. Puedes parar a tomar un café en La Brûlerie Pau’s Café, que además entra en el Pass Gourmand, para disfrutar de su ambiente.

Otros puntos con encanto en el centro son la Place Clemenceau y la Plaza Real, donde hay siempre un ambientazo y que desemboca en el Bulevar de los Pirineos. Por cierto, en la Plaza Real se encuentra la Oficina de Turismo de Pau, donde tienen un montón de información útil y también venden el Pass Gourmand.
Pedalea por la Vía Verde hasta el estadio de aguas bravas de Gelos
Si dispones de dos días en Pau te aconsejo hacer un hueco para pasar una mañana o una tarde recorriendo la Vía Verde que transcurre junto al Gave de Pau. A mí fue una de las actividades que más me gustó y la recomiendo muchísimo porque enseña la cara más natural de Pau.
Nosotros alquilamos una bicicleta en el centro de Pau y empecé mi ruta cerca del Castillo. Hay varios puntos con bicicletas eléctricas que puedes alquilar por horas o días a través de la aplicación IDEcycle . Es tan sencillo como descargar la app y seguir las instrucciones que hay junto a las bicicletas; en dos minutos tendrás las tuya.
La vía verde forma parte del corredor cicloturista V81 «La Vélosud», que conecta el Atlántico con los Pirineos. En el entorno de Pau aprovecha las riberas del río Gave de Pau para formar un recorrido súper bonito y muy llano.

Yo recorrí un tramo de 5-6 kilómetros (12 entre ida y vuelta) que acababa en el estadio de aguas bravas de Gelos, inaugurado en 2009 y considerado uno de los mejores estadios artificiales de aguas bravas de Europa.
El complejo es famoso por su vinculación con Tony Estanguet, triple campeón olímpico de slalom y un gran ídolo francés. Tal es su importancia que en Gelos entrena buena parte de la élite francesa del piragüismo y se han disputado numerosas competiciones internacionales.
Además de ver algunos entrenamientos y gente haciendo descensos vertiginosos, puedes pasar el rato en el enorme parque que lo rodea, hacer un descenso de rafting o simplemente tomarte un refrigerio en el bar del complejo, con vistas al circuito de aguas bravas.
Barrio de Trespoey y el jardín japonés
Llegamos a uno de esos sitios sorprendentes y que vale la pena ver en Pau pese a estar un poco alejado del centro: el barrio de Trespoey, donde se conservan numerosas mansiones de aires victorianos que fueron levantadas por los adinerados británicos.
El barrio es pequeño y se encuentra al sobre una colina con vistas a los Pirineos. De hecho «Trespoey» procede del bearnés y significa algo así como «tres colinas». El aire limpio, la tranquilidad y unas panorámicas espectaculares de la cordillera pirenaica fueron el reclamo para británicos y estadounidenses que llegaron a la ciudad y decidieron quedarse.

Si te acercas -repito, vale la pena- podrás ver que quedan allí todavía algunas grandes villas de arquitectura vitoriana rodeadas de jardines como la Villa Saint Basil’s, el Hôtel Villa-Navarre o la Villa Beit Rahat.
Además, en Trespoey también puedes visitar el Jardín de Kōfu, un jardín en honor a la ciudad japonesa situada a los pies del monte Fuji y que está hermanada con Pau desde 1977. Es un espacio bonito ubicado en una terraza natural y concebido como un jardín montañoso tradicional que evoca los paisajes de los alrededores de Kōfu, con un arroyo, bonsáis y mucha paz.
Hédas, un barrio que es pura historia de Pau
Este barrio en la parte baja de Pau está estrechamente ligado a los orígenes de la ciudad, ya que nace a orillas de un riachuelo que alimentaba la única fuente de la ciudad. De hecho, antiguamente el barrio se conocía como «Quartier de la Fontaine» (barrio de la Fuente).
Era aquí donde las mujeres de Pau venían a lavar su ropa -puedes ver el antiguo lavadero- y los artesanos encontraban recursos como arena y guijarros para sus obras. Un barrio muy vivo que poco a poco cayó en decadencia.

Pero todo cambió en 2010, cuando el Ayuntamiento de Pau emprendió un ambicioso proyecto para recuperar el Hédas. Se restauraron edificios, se peatonalizaron espacios, se mejoró la conexión entre la ciudad alta y la ciudad baja y se creó un recorrido verde entre la Place d’Espagne y el castillo. Todo eso respetando su carácter histórico y alternativo.
Por cierto, el mejor acceso al barrio de Hédas es por el ascensor situado en el puente des Cordeliers. Desde allí tienes a mano la Rue du Hédas, que sigue el trazado del antiguo arroyo o la Place Récaborde, uno de los espacios más animados del barrio.
Visita una bodega para conocer los magníficos vinos de Jurançon
Los vinos de Jurançon son especiales. Son vinos blancos elaborados en la región de Jurançon, en el Béarn, al pie de los Pirineos. Se trata de una de las denominaciones históricas más prestigiosas de Francia y se producen principalmente en versión seca (Jurançon Sec) y en dulce (Jurançon)utilizando dos tipos de uva, la Petit Manseng y la Gros Manseng.
Para conocer a fondo los vinos de Jurançon visitamos la bodega Domaine du Cinquau, una de las más bonitas que ver en Pau y también de las que tiene más historia en el Béarn. Se encuentra en una finca histórica bearnesa de 1617 y lo mejor de todo: está rodeada de viñedos (obvio) y colinas con vistas a los Pirineos.
Durante la visita nos explicaron varias cosas sobre sus vinos y la bodega, como que todavía pertenece a la misma familia desde sus orígenes y esta era la 17ª generación que la poseía o que los viñedos se podan a cierta altura, para evitar que las heladas dañen la uva.

Pero lo que más me gustó, fue la última idea que tuvieron en Domaina de Cinquau. Después de hacer una cata de varios de sus vinos, ellos mismos nos prepararon una cesta con algunos vinos, quesos y embutidos regionales. Allí mismo nos dieron un mapa de la finca en el que aparecían todos los senderos (por uno de ellos pasa el Camino de Santiago) y tú eliges a dónde vas a comer ese maravilloso picnic. Hay varias colinas a las que puedes llegar que tienen unas vistas increíbles de toda la cordillera de los Pirineos.
Otra curiosidad que nos explicaron fue que el Jurançon es conocido como el «vino de los reyes». La tradición cuenta que unas gotas de este vino se utilizaron en el bautizo de Enrique IV de Francia en el siglo XVI y propicio gran parte de su fama.

Acércate a conocer la villa de Lescar
La ciudad de Lescar fue durante siglos una parada importante del Camino de Santiago por la vía de Arlés, una de las grandes rutas históricas que atravesaban el sur de Francia hacia el puerto de Somport y Aragón.
También Lescar fue uno de los principales centros políticos y religiosos del Béarn durante siglos. Fue en aquel momento cuando se construye su catedral, que esconde un secreto muy singular.

La Catedral de Notre-Dame de Lescar fue la necrópolis de los reyes de Navarra al norte de los Pirineos: allí están enterrados varios soberanos navarros y los abuelos de Enrique IV de Francia. Sin embargo lo más importante está en su interior ya que, junto al altar principal puedes ver una de las joyas más importantes del románico del sudoeste de Francia, un mosaico del siglo XII que no representa una escena bíblica, sino una escena de caza en la que el cazador tiene una prótesis en una de sus piernas.
Además de esto, Lescar es un buen sitio para ver casas tradicionales bearnesas, pasear por la Place Royale junto a la catedral y los jardines cercanos o para tener otra panorámica genial de los Pirineos.
Pasa una tarde en la Ferme Guilhembaqué
Tras un intenso día recorriendo los lugares más interesantes que ver en Pau nos dimos una ducha y a última hora de la tarde fuimls a conocer uno de los espacios más especiales de Laroin, el diminuto pueblo donde se encontraba nuestro alojamiento rural: la Ferme Guilhembaqué.
Se trata de uno de los proyectos rurales más interesantes de la región de Béarn ya que, aunque su nombre sugiere una explotación agrícola, hoy es mucho más que eso: funciona como un espacio comunitario que combina agricultura, formación, cultura, economía social, bioconstrucción y lo que más me gustó, una agitada vida vecinal.
La Ferme Guilhembaqué ocupa un antiguo conjunto agrícola construido en 1822, que fue donado por su propietaria para el uso comunitario y rehabilitado utilizando técnicas de bioconstrucción mediante un proyecto que nació de la colaboración entre vecinos, agricultores, artesanos, asociaciones y el ayuntamiento de Laroin.

La iniciativa empezó a tomar forma alrededor de 2019 y fue inaugurada en 2024. Desde entonces, organizan un mercado semanal de productores locales, talleres de cocina y muestran orgullosos a quien quiera verlo su proyecto de rehabilitación de la antigua granja como demostración práctica de una construcción sostenible en la que se utilizan únicamente elementos naturales. También es un buen punto de información regional para quienes estén de paso, por ejemplo, en la via verde o el camino de Santiago, pudiendo hacer una parada breve para tomar algo o comer y seguir su ruta.
Y sí, vale, todo eso es súper interesante, pero lo que a mí me conquistó fue que cada viernes por la tarde organizan también una especie de quedada de vecinos en la que cualquier visitante es bienvenido. A nosotros nos trataron como si nos conociesen de toda la vida, nos explicaron la historia de la granja, todo el proceso de rehabilitación y para acabar nos sentamos a cenar quesos, pizzas y embutidos acompañados de vino local.
Cualquier viajero es bienvenido y el acceso es libre, solo necesitas tener ganas de conocer una comunidad pequeña, conectar con gente local y descubrir una manera de entender la vida en la que la sostenibilidad es prioritaria.
Otros lugares que ver en Pau
Con un poco más de tiempo hay varios lugares interesantes que ver en Pau para acabar de hacer una visita muy completa a la ciudad. Existen algunos museos y espacios al aire libre que merecen la pena.
Uno de esos lugares es el Museo de Bellas Artes, que en su interior tiene expuestas varias obras de artistas como Rubens, El Greco o Jusepe de Ribera, aunque la joya de la corona es la ‘Oficina de la lonja del algodón de Nueva Orleans’, de Degas, que representa la oficina algodonera de la familia de Degas en Nueva Orleans y es una de las escasas pinturas del artista conservadas fuera de París.

El segundo lugar de la lista en importancia sería el Museo Bernadotte, que se encuentra en la casa Balagué (de 1730), uno de los mejores ejemplos de arquitectura típica de Béarn y lugar de nacimiento de Jean-Baptiste Bernadotte, antiguo Mariscal del Imperio y más tarde Rey de Suecia y Noruega. De hecho, una curiosidad que nos contó el guía del Castillo durante nuestra visita es que la familia real de Suecia todavía es de origen Bernadotte.

Otros lugares que visitar en Pau son el antiguo lavadero público (Ancien Lavoir), con buenas vistas de la ciudad o el peculiar Tour des Géants, un museo al aire libre donde hay un tótem por cada vencedor del Tour de Francia donde se narra la historia de este con textos y fotos de archivo de aquella edición. Cada año se levanta un nuevo tótem en honor al nuevo vencedor recordando la importancia de Pau en el ciclismo gracias a su cercanía a los Pirineos.
Mini guía y consejos para visitar Pau
Algo me dice que Pau se pondrá de moda. Deben ser sus vistas a los imponentes picos de los Pirineos, su icónico castillo o quizás su fabuloso entorno natural, donde se elaboran incluso algunos de los mejores vinos del sur de Francia. Más allá de todo esto, ahí van algunos consejos que deberías tener en cuenta antes de visitar Pau.
¿Dónde está y cómo llegar a Pau?
Pau está situada en el suroeste de Francia, cerca de los Pirineos y a unas 2 horas de la frontera con España. Se puede llegar fácilmente en coche desde Barcelona (5h) o desde Lleida (3h). y en tren desde ciudades como Toulouse, Burdeos o Bilbao.
¿Merece la pena visitar Pau?
Sí, merece mucho la pena. Después de visitar Pau, os aseguro que a mí me ha parecido una ciudad encantadora que mantiene la vida local y el ritmo tranquilo que le dan los aires de los Pirineos. A eso hay que sumarle el Castillo y su historia, su relación con los deportes acuáticos, la vía verde y una gastronomía sabrosa con quesos y vinos de Jurançon.
¿Por qué es famosa Pau?
Pau es famosa por su impresionante castillo, por ser la ciudad natal del rey Enrique IV de Francia y por sus espectaculares vistas panorámicas de los Pirineos.
¿Cuántos días necesito para visitar Pau?
Con 2 o 3 días puedes descubrir lo principal de la ciudad y aprovechar para hacer alguna excursión por los Pirineos o pueblos cercanos.
¿Se puede ver Pau en un solo día?
Sí, Pau se puede visitar en un día, ya que sus principales atractivos —como el castillo, el casco histórico o el bulevar con vistas a los Pirineos— están bastante concentrados y se recorren cómodamente a pie. Aun así, si quieres disfrutar con calma de su ambiente, su gastronomía o hacer excursiones por los alrededores (Lescar, Laroin o los Pirineos), merece la pena dedicarle al menos dos días completos.
¿Dónde dormir en Pau?
Hay muchos alojamientos en el centro de Pau, pero nosotros decidimos quedarnos a las afueras en una zona verde y rodeados de naturaleza, el otro punto fuerte de Pau.
Pasamos tres noches en L’Etable d’Antan, una casa rural encantadora, bonita y regentada por una pareja maravillosa que nos hizo sentir como en casa. Está a solo 10 minutos de la ciudad y la experiencia mejora si duermes en un sitio así.

Dónde aparcar en Pau
Todo el centro de Pau es zona de aparcamiento de pago, pero os digo un truco que vais a agradecer si visitáis la ciudad.
Podéis aparcar en el parking público de Plaza Verdun, que también es de pago pero las 2 primeras horas son gratis y luego un precio hora muy económico. Nosotros dejamos el coche desde las 9 de la mañana hasta las 5 de la tarde y nos costó 3 euros.
Dónde comer en Pau
La gastronomía es uno de los puntos fuertes de Pau. Una posibilidad es comprar el Pass Gourmand para probar pequeñas raciones de productos típicos en el mercado de Les Halles y el centro de la ciudad. Si prefieres un restaurante al uso, en el Bulevar de los Pirineos está el Le Poulet à 3 Pattes que tiene buenas vistas, platos típicos del Béarn y algunas opciones vegetarianas.
¿Cuál es la mejor época para visitar Pau?
La primavera y el otoño son las mejores épocas para visitar Pau. El clima es más relajado y permite hacer excursiones en los alrededores.
¿Es Pau un buen destino con niños?
Sí, Pau es un destino muy cómodo para viajar en familia. Tiene alojamientos rurales encantadores y es una ciudad com amplias zonas peatonales y numerosas actividades al aire libre cerca de los Pirineos.
¿Es Pau una buena base para explorar los Pirineos?
Pau es una excelente base para visitar los Pirineos franceses gracias a su buena ubicación y conexiones con valles, rutas de senderismo y pueblos de montaña.

Hola, mi nombre es Tomàs, autor de este blog. Vivo en Gavà (Barcelona) y llevo más de dos décadas viajando por libre alrededor del mundo. En 2018 empecé a escribir mis pequeñas aventuras en este blog y desde entonces, más de un millón de viajeros llegan cada año hasta aquí para organizar sus viajes con mis guías y artículos sobre cualquier destino.
Además de viajar, me gusta la naturaleza, la montaña y los animales. Me apasiona descubrir destinos poco turísticos y animar a que todo el mundo llegue a lugares más recónditos para disfrutar de un turismo diferente. Si quieres conocerme un poco más, en mi perfil puedes leer todavía más sobre mí y el blog Viajero Crónico.







