Mi visita a Bakú dejó espacio para para una excursión a los volcanes de lodo de Gobustan, uno de los paisajes más sorprendentes de Azerbaiyán y que se puede visitar en una excursión de un día desde la capital azerí.
El tour no solo incluye los volcanes de lodo, sino que también te permite conocer la Mezquita Bibiheybat, que se encuentra a las afueras de la ciudad, y adentrarte en el Parque Nacional de Gobustán, donde ha más de 6000 petroglifos que van desde el Paleolítico Superior hasta la Edad Media. Además, también se visita la península de Absheron para vislumbrar la singular montaña de fuego Yanar Dag y conocer el Templo del Fuego (Ateshgah).
🎯 Yo reservé esta excursión a los volcanes de lodo desde Bakú. Es muy barata, tiene guía en español y en un día visitas, además de los volcanes, varios sitios muy interesantes de las afueras de la capital.

Índice
¿Qué son los volcanes de lodo de Azerbaiyán?
Los volcanes de lodo de Azerbaiyán son unas formaciones geológicas únicas donde, en lugar de lava caliente como en cualquier otro volcán, emerge lodo frío mezclado con gases (principalmente metano).
A diferencia de los volcanes tradicionales, estos no están conectados al magma sino que, se originan por la presión de gases subterráneos que empujan agua y sedimentos hacia la superficie.
El resultado son pequeñas «erupciones» de lodo frío que en ocasiones pueden escupir ese fango a varios metros de distancia.
Lo que hace particular a Azerbaiyán en este sentido es que, en la zona de Gobustán se concentra casi la mitad de los volcanes de lodo del mundo.
¿Dónde están exactamente los volcanes de lodo?
La mayoría de estos volcanes se encuentran cerca de la capital, Bakú, especialmente en el Parque Nacional de Gobustán, una zona semidesérticas a orillas del mar Caspio.

¿Vale la pena visitarlos?
Sí, totalmente. Están muy cerca de la capital y se pueden visitar en una escapada muy breve si vas por tu cuenta o en una excursión de medio día o día completo si no dispones de transporte propio.
Es una experiencia muy diferente a cualquier volcán clásico. Además, es muy poco turístico, puedes acercarte mucho a los volcanes (cuidado, que nos conocemos) y el paisaje es muy fotogénico.
¿Qué vas a ver en una excursión a Gobustan y los volcanes de lodo? Mi experiencia en el tour de un día desde Bakú
A las 8:30h puntuales me recoge una furgoneta negra en la puerta del hotel Hilton (tranquilos, no era el mío, yo estaba alojado en el Hotel Boutique Old Bakú, que estaba genial y mucho más barato). Soy el último del grupo y ponemos rumbo inmediatamente a la primera parada del tour. Empezaba la excursión a los volcanes de lodo de Azerbaiyán.
🥑 A la hora de comer paramos en uno de los restaurantes que te aconsejo en mi artículo con algunos sitios donde comer en Bakú. Tenían buenos platos locales a muy buen precio.
Mezquita de Bibi-Heybat
Nada más salir, en pocos minutos, llegamos a la Mezquita Bibi-Heybat, ubicada justo a las afueras de Bakú. Durante el camino el guía ya nos fue poniendo en situación y explicando el contexto de esta mezquita, que me pareció muy interesante.
El edificio actual es muy moderno —fue reconstruido en los años 90—, aunque en realidad se levanta sobre los restos de una mezquita del siglo XIII destruida en época soviética.

En su interior se encuentra el mausoleo de Ukeyma Khanum, una descendiente del profeta Mahoma. Este hecho convierte el lugar en un importante punto de peregrinación para los azerís. De hecho, el guía nos cuenta que muchos locales suelen venir aquí a pedir deseos o buena fortuna antes de tomar decisiones importantes.
Nosotros nos limitamos a visitar su singular interior, plagado de tonos verdes y bastante peculiar, aunque bastante austero. Nada que ver con las mezquitas de Nayaf o Kerbala que visité en mi viaje por Irak.
Volcanes de lodo de Gobustán, el paisaje más surrealista de Azerbaiyán
Tras media hora de carretera la furgoneta se para en un descampado enorme donde están esperando unos Lada de los años setenta. Eran los antiguos taxis soviéticos y son los coches que nos acercarán a través del desierto hasta los volcanes de barro.
Subimos tres personas por coche (yo creo que si se sube alguien más eso se cae a cachos) y trayecto es una especie de rally sobre la arcilla del Gobustán. Como salimos los últimos, llegamos los últimos y esa fue mi excusa para también irnos de allí los últimos y sacar unas fotos con el paraje completamente vacío.

Admito que la primera impresión fue de extrañeza. Es un paisaje desértico sin nada alrededor y de la nada aparecen unos pequeños conos. Mini volcanes. Está genial porque en la excursión te dejan pasear libremente e ir a tu aire por todos los volcanes de lodo.
Todos paramos primero en uno de los más grandes y que expulsa más lodo, pero hay otros de tamaño similar y yo rápido me escaqueo para verlos. Son una veintena de conos salpicados en un paisajes lunar. Yo voy uno tras otro buscando sacar algunas fotos.


Estamos allí unos treinta minutos y a mí el tiempo se me ha pasado volando. Cuando veo que todo el mundo se sube a sus Lada, yo apuro un poco más y me acerco a un pequeño volcán para ver de cerca por última vez esas erupciones tan singulares. Así son los famosos volcanes de lodo de Azerbaiyán.


Paisaje Cultural de Arte Rupestre de Gobustán
La siguiente parada de esta popular excursión desde Bakú nos llevó hasta un paisaje cultural reconocido por la UNESCO como Patrimonio de la Humanidad porque tiene en sus rocas nada menos que unos 6000 petroglifos, que narran la vida en la zona desde el Paleolítico Superior hasta la Edad Media.
Algunos de esos «dibujos» en las rocas tienen más de 40.000 años de antigüedad. Se pueden ver escenas de caza, animales extintos o rituales de danza. La firma de las primeras comunidades humanas en Azerbaiyán para que ahora entendamos cómo vivían esas sociedades tan lejanas.

Pese a que hay carteles explicativos y se puede visitar el enclave por libre, reconozco que se agradece muchísimo el valor que aporta llevar un guía en lugares como este para que te descubra pinturas que en muchos casos pasarían totalmente desapercibidas.
A mi esta parte me gustó mucho y aprendí un montón, pero es que además está en una zona con paisajes espectaculares.
Yanar Dag, la montaña de fuego
Quién me iba a decir que después de visitar el Pozo de Darvaza de Turkmenistán vería otra llama eterna. Eso es ni más ni menos Yanar Dag o la montaña de fuego, como conocen a este lugar los azerís.
Yanar Dag es una brecha en una colina que lleva ardiendo de forma natural desde hace siglos gracias a las filtraciones de gas que salen del subsuelo y se prenden al contacto con el aire. No te imaginas lo que presumen de ella los habitantes de Azerbaiyán; nuestro guía hablaba de Yanar Dag como si fuese el mayor monumento natural del mundo y vamos a ver, es curioso, pero esperaba bastante más.


Más allá de su discutible espectacularidad, sí que me parece un lugar curioso y que vale la pena visitar. Marco Polo ya habló de «llamas eternas» en esta zona en el siglo XIII, así que imagina el impacto que tuvo en las primeras civilizaciones del Cáucaso. No es casualidad que el fuego sea un símbolo tan importante en la cultura azerí y que Azerbaiyán sea conocido como la tierra del fuego. ¿Os acordáis de la camiseta del Atlético de Madrid cuando turismo de Azerbaiyán era el patrocinador principal? Pues justamente eso decía: «Land of fire«.
Han montado un pequeño complejo alrededor de esta llama con un centro de visitantes y está a tan solo media hora de Bakú, por lo que se ha convertido en una de las excursiones más populares. Yo creo que vale la pena conocerla y además, si puedes ir a última hora para verla con algo de oscuridad, mejor que mejor.
Templo de fuego Ateshgah
Todavía quedaba una parada -la última- en la excursión a los volcanes de lodo y Gobustan: Ateshgah, más conocido como el Templo de Fuego.
Ya te he dicho que Azerbaiyán es conocido como la tierra del fuego (si es que no necesitas guía conmigo) y este templo se levantó precisamente para honrar a este elemento tan importante para los azerís.
El santuario se encuentra en Surakhani, a las afueras de Bakú, y fue utilizado desde el siglo XVII por peregrinos y comerciantes zoroastrianos, hindúes y sijs que viajaban por la Ruta de la Seda. Venían atraídos por las llamas que salían de manera natural del suelo gracias a las filtraciones de gas, un fenómeno que para ellos tenía un significado sagrado.

Hoy el templo que visitamos es una reconstrucción del siglo XVIII. En el centro se levanta un pequeño altar que mantiene viva una llama y a su alrededor se pueden ver varias exposiciones de la historia y creencias relacionadas en pequeñas salas que rodean la estructura central.
El guía nos contó que, aunque ahora las llamas que ves en su patio central están controladas, originalmente ardían de forma natural. Eso es lo que convertía a este santuario en un lugar único que puedes visitar en una corta excursión porque está muy cerca de Bakú.

Hola, mi nombre es Tomàs, autor de este blog. Vivo en Gavà (Barcelona) y llevo más de dos décadas viajando por libre alrededor del mundo. En 2018 empecé a escribir mis pequeñas aventuras en este blog y desde entonces, más de un millón de viajeros llegan cada año hasta aquí para organizar sus viajes con mis guías y artículos sobre cualquier destino.
Además de viajar, me gusta la naturaleza, la montaña y los animales. Me apasiona descubrir destinos poco turísticos y animar a que todo el mundo llegue a lugares más recónditos para disfrutar de un turismo diferente. Si quieres conocerme un poco más, en mi perfil puedes leer todavía más sobre mí y el blog Viajero Crónico.







