Viaje a Croacia y Bosnia & Herzegovina: datos prácticos y ruta de 15 días por libre en coche

PN Krka, Croacia

Casi sin pensarlo dos veces, decidimos coger el coche un día hacia un destino al que le teníamos ganas: nos íbamos a Croacia! Desde la puerta de casa, en este post os cuento como fue mi viaje a Croacia y Bosnia & Herzegovina: datos prácticos y ruta de 15 días por libre en coche.

Datos prácticos

Transporte

Cien por cien coche. Son bastantes kilómetros pero tampoco es una locura desde Barcelona. Hay que cruzar Francia y la Costa Azul, el norte de Italia y una pequeña zona de Eslovenia y unos 1.450 km después llegas a Umag, una de las primeras ciudades en Croacia. El trayecto es cómodo, por autopistas donde el límite es 130 km/h y en buen estado. El único pero serían los peajes franceses e italianos, que en total pueden salir por unos 40/50 euros (solo ida).

Moneda

Su moneda es la Kuna (kn / HRK). Una kuna se divide en 100 lipa. Aunque pertenece a la unión Europea desde el pasado mes de julio 2013, de momento no ha entrado el euro. Un euro = 7,45 HRK.

Idioma

El idioma oficial es el croata, pero no tendrás ningún problema para comunicarte en italiano, idioma casi propio de algunas zonas. Gran parte de la población también habla el inglés.

Población

Croacia tiene 4,3 millones de habitantes, siendo Zagreb la capital y la ciudad más poblada con 800.000 habitantes.

Seguridad

Nosotros no tuvimos ningún problema en ningún momento. Siguiendo los principios básicos del sentido común que seguirías en tu propia ciudad, no tiene que pasar nada.

Clima

El clima de Croacia es muy variado. En las zonas de montaña el clima es algo más fresco en incluso en verano necesitas un jersey fino, mientras que en la costa, la temperatura es puramente mediterránea, con muchas horas de sol y mucho calor en verano.

Tasas y visado

No se paga ninguna tasa para entrar en Croacia , ni es necesario ningún visado a los ciudadanos europeos. Tampoco es necesario el pasaporte, basta con el DNI.

Alojamiento

En Croacia se estilan las conocidas “Sobe” o “Zimmer”, que son casas particulares que ofrecen una habitación, normalmente con baño compartido a un precio bastante más asequible que el de un hotel. Puedes encontrar por todas partes y con un letrero azul que las señaliza. Encontrarás legales, ilegales y alegales. Intenta que sean legales y las reconocerás con el distintivo azul que antes comentaba.

Estos son mis 10 lugares imprescindibles que debes visitar en Croacia.

Ruta de nuestro viaje a Croacia y Bosnia y Herzegovina

Día 1 Barcelona – Niza

Día 2 Niza – Verona – Umag

Día 3 Umag – Poreč – Rovijn – Pula

Día 4 Pula – Opatija – Zadar

Día 5 Zadar – Pag – Zadar

Día 6 Zadar – Trogir – Dubrovnik

Día 7 Dubrovnik

Día 8 Dubrovnik – Mostar – Split

Día 9 Split

Día 10 Split – Šibenik

Día 11 Šibenik – PN Krka – Šibenik

Día 12 Šibenik – PN Plitvice

Día 13 PN Plitvice

Día 14 PN Plitvice – Brescia

Día 15 Brescia – Barcelona

Diario de viaje

Día 1 – Barcelona – Niza

Día de viaje hasta llegar a la Costa Azul francesa. Nos planteamos llegar en un par de días a Croacia, sin ninguna prisa y disfrutando del trayecto. La primera parada fue en Niza, en la prestigiosa y adinerada Costa Azul. Allí llegamos tras 7 horas de viaje, buscamos un sitio donde dormir cerca de la playa (bastante más caro que lejos de ella), descargamos los bultos y nos fuimos directos a la playa. Una playa de guijarros y aguas cristalinas, además de una temperatura perfecta.

Ya estamos en Niza
Niza, por ser lo que es y estar donde está (costa idílica, cercana al aún más rico Principado de Mónaco, etc.) es una ciudad que ofrece muchas cosas y claro, a un precio que nada tiene de asequible. No es que sea caro, pero tampoco es barato. Y por supuesto, si buscas un precio económico (repito: lo que ellos entienden por económico) pues te llevas unas calidad lamentable. Y eso es lo que nosotros nos llevamos a la boca para cenar, un menú de calidad escasa (por decirlo de alguna manera) a un precio que sin ser excesivo, si que superaba con creces lo que ofrecía (unos 20 euros por cabeza). Eso sí, lo hicimos en la plaza central, en esa que junta decenas de restaurantes que se mezclan entre si. El ambiente está bien, siempre y cuando te guste ese ambientillo de gente y ruido de las conversaciones ajenas que se superponen entre ellas. Después tienes la zona peatonal, que durante el día es un hervidero de gente deambulando de tienda en tienda y por la noche sigue siéndolo sin explicarte bien bien el porqué y el paseo marítimo, por el que nosotros volvimos a nuestro hotel y que en las noches de verano se llena de jóvenes haciendo botellón, algo que no impide eso si, que sea un agradable paseo.

Día 2 – Niza – Verona – Umag

Objetivo Croacia. Otras ocho horas de coche con una parada en Verona para comer. ¿Y que hay que comer cuando entras en Italia? Respuesta correcta! Una pizza! El centro de Verona es una maravilla, con su anfiteatro y sus calles peatonales, aunque la parada fue breve y solo estuvimos un par de horas, nos quedamos con ganas de más y disfrutamos de una buena pizza antes de volver al coche para ir a Umag.

Arena Verona

Arena Verona

Cruzamos el norte italiano, el pequeño tramo de Eslovenia que separa Italia y Croacia, y llegamos a Umag tras pagar no se cuantos peajes. Umag es una de las ciudades principales de la Península de Ístria y famosa por su torneo de tenis (un torneo 500, al nivel del Conde de Godó en Barcelona). Casualmente (no teníamos ni idea) al día siguiente empezaba el torneo que al final iba a ganar Tommy Robredo (un catalán!). Allí teníamos reservada habitación en una casa particular (Accomodattion VITALIO) de la que acabamos francamente contentos con el lugar y con el trato de sus propietarias, una señora y sus dos hijas, que nos atendieron de maravilla.

La ciudad tiene un pequeño centro peatonal y un bonito paseo a orillas del Adriático, que no todo es tenis, también hay que decirlo! Allí compramos las primeras provisiones de comida que nos iban a dar alimento para las etapas venideras.

Día 3 – Umag – Porec – Rovijn – Pula

Decidimos pasarnos por las pistas de tenis, que ofrecían entrada gratis el primer día del torneo, para intentar ver algunos de los primeros partidos. Pero el éxito fue nulo cuando llegamos y cobraban por el párquing y no empezaban partidos hasta un buen rato más tarde, así que media vuelta y adiós a Umag.

Era un día de visitas por Ístria, la mayor península del Adriático y con clara influencia italiana. Allí el idioma es el italiano. Primera parada en Poreč, cuyo centro y su Basílica Eufrásica son Patrimonio de la Humanidad. Esa es la parte buena. La parte mala es que acceder y aparcar en el pueblo es una odisea. No es demasiado grande y parece sin embargo que si que es bastante famosa, mala combinación que nos hizo perder un buen rato buscanso aparcamiento (siempre de pago, por supuesto). Visitas fugaz y destino a la siguiente parada.

Centro de Poreč

Y la siguiente parada fue la impresionante Rovijn. El casco histórico está en un islote que acabó unido a la península como consecuencia del crecimiento de la ciudad. Las vistas desde su campanario son geniales, uno de los highlights del viaje. Y además probamos los Gnoquis istrianos, parecidos a la típica pasticada croata, acompañados por un estofado con carne de ternera.

Rovijn

Rovijn views

Teníamos intención de dormir en Opatija, pero al final la última parada fue Pula, y como se nos habían alargado las otras paradas y era tarde, buscamos alojamiento en el centro de la capital istriana. Al final, una cómoda casa alejada a unos 15 minutos caminando del centro. El único problema es que no era legal. En Croacia ha proliferado sobre manera el alojamiento en casas particulares, es todo legal y además muy cómodo y práctico por varios motivos: es bastante más barato que los hoteles y además te permite contactar con gente de allí, siempre importante. Solo un apunte, estas casas particulares están en una especia de red de alojamientos registrados y se anuncian en sus fachadas como “Sobe” o “Zimmer”. La nuestra no lo tenía y la conseguimos porque era de unos conocidos de uno de los hostales donde fuimos a pedir habitación. La ventaja es que era sustancialmente más barato que las oficiales. La desventaja es que es sencillamente ilegal y estar allí es como estar desaparecido.

Anfiteatro de Pula

Anfiteatro de Pula

Pula es una ciudad más grande que las anteriores y en su centro está el anfiteatro romano, bonito y espectacular como todos y además aprovechado para festivales y todo tipo de eventos, lo que lo convierte en un lugar ideal para presenciar por ejemplo, una película en uno de esos festivales. Pero enel centro también está el foro y todo un entramado de calles peatonales que le dan como a todas las ciudades croatas, un encanto particular.

Día 4 – Pula – Opatija – Zadar

Abandonamos la península de Ístria y la primera parada fue Opatija. Una ciudad costera con buenas playas (en los alrededores) y donde encuentras el curioso Paseo de la Fama croata donde puedes ir siguiendo la estrellas al estilo Hollywood que nombran a los personajes más famosos e influyentes de Croacia. Drazen Petrovic, Blanca Vlasic, Kresimir Cosic entre otros. A parte de eso, Opatija insinúa en su paseo marítimo lo que tiene en segunda o tercera línea de playa, casinos y otros locales que imagino que han convertido a la ciudad en un centro turístico de primer orden que atrae a la gente con el reclamo de la playa y el ocio nocturno (por llamarlo de alguna manera). Nuestra parada fue breve y comimos una hamburguesa y unos tacos en uno de los chiringuitos de la playa. Aquí tuvimos el primer problema serio con los aparcamientos en zona azul (toda la ciudad claro), que solo aceptan monedas con el mínimo de 1 hora. Si llevas menos monedas, para media hora por ejemplo, no puedes aparcar. Así que pide cambio y si tienes la suerte de conseguirlo rápido, entonces si; aparca y disfruta.

Paseo de la fama Opatija

De camino a Zadar nos cruzamos con el bonito estadio del HNK Rijeka, en un entorno espectacular con el Adriático de fondo. Allí un balonazo se te va al mar.

Estadio Rijeka

A media tarde llegamos a Zadar, fuimos al alojamiento que contratamos el día anterior a dejar las maletas y preguntamos a los dueños por alguna playa cercana. Nos hablaron de Nin y allí fuimos, un pueblo pequeño con una playa curiosa, con agua a ambos lados y una “orilla” en medio, así que para llegar a la orilla tienes que entrar primero en el agua. ¿¡Curioso eh!? Suerte que solo cubre hasta las rodillas sino sería muy poco práctico.

Por cierto, de camino a Nin hay un torreón de vigilancia que con la puesta de sol deja una buena estampa, pilla de paso así que vale la pena parar a la ida o a la vuelta un par de minutos, que es lo que se necesita para llegar y verlo.

Para acabar la tarde, unas compras de suministros para los siguientes días en los que teníamos cocina. Gnoquis, embutido y algo de bebida. Así es como se consigue en cierto modo abaratar un viaje y que creo que vale la pena, es inviable comer y cenar cada día fuera, no lo hago en casa así que no lo iba a hacer de vacaciones.

Día 5 – Zadar – Pag – Zadar

Desayuno y coche para dedicar la mañana a la isla de Pag. Se puede acceder por el puente que la une con tierra firme y eso nos acabó de decidir por ella. Los ferrys a las otras islas eran carísimos y había que dedicarles varios días para compensar las horas de barco y el precio, y eso comporta quitar días de otros sitios a los que queríamos ir, así que decisión fácil. En Pag hay varias playas espectaculares, no es una isla demasiado turística y me parece muy infravalorada. Solo algunos jovenzuelos le dedican unos días a la zona de Novalja, donde se encuentran algunas de las mejores fiestas del país que, duran TODO el día. Nosotros le dedicamos la mañana y encontramos una playa prácticamente desierta (creo que nos acompañaban 4 personas), de guijarros y con un agua espectacular.

Pag island

Pag también es famosa por su elaboración de queso, el Päski Sir, delicioso y del quea cabamos comprando para casa.

Como nos olvidamos la comida en casa (habíamos hecho bocadillos para comer en la playa), volvimos para comer en la habitación y pasar la tarde visitando el centro histórico de Zadar.

Zadar está rodeada por murallas y es una ciudad “culta”. Allí se publicó el primer diario croata o se instauró la primera universidad del país. En el casco antiguo destaca la Iglesia de San Donato por encima de todo, pero entre sus callejuelas puedes encontrar muchas más cosas, es cuestión de perderse y pasearla. Pero hoy en día Zadar es conocida por su órgano marino. En el paseo marítimo y hecho con bloques de piedra blanca de Brac (con la que se construyó la Casa Blanca americana o el Reichstag alemán por ejemplo), producen sonidos entre el aire i el oleaje marino y hacen de él un buen sitio para sentarse y relajarse. Eso sí, prohibido hacerlo en horas punta, se llena de gente  yes difícil hasta caminar, hay que huir de esos horarios!

 Iglesias de San Donato, Zadar

Órgano de Zadar

Una buena cena en el céntrico Na Po Ure (Lo recomendaba la Lonely Planet) y unas copas uno de los garitos del paseo marítimo culminaron un buen día.

Día 6 – Zadar – Trogir – Dubrovnik

Salida de Zadar y primera parada en Trogir. Salimos tarde (el sueño es lo que tiene) y eso lo pagamos con un atasco monumental -e imagino que habitual- a la entrada de Trogir. Tras un buen rato de vueltas encontramos aparcamiento gratuito (casualidad total).

Vistas de Trogir

Vistas de Trogir, plaza central

Trogir es uno de los puertos históricos del Adriático y tiene un centro que es Patrimonio de la Humanidad. Lo mejor es llegar al medio día o entrada la tarde, que es cuando las visitas de un día se van y encontes se puede caminar tranquilamente y no te comerás una buena caravana de entrada. Su centro, peatonal y con infinidad de edificios históricos vale la pena caminarlo, sin más, perderse por su entramado de callejuelas y dar vueltas sin un rumbo fijo. Vale la pena subir al campanario de la catedral y deleitarse con las vistas.

Comimos en el puerto una pizza, al lado de los barcos y yates de los ricachuelos que pueden permitirse atracar en estos puertos para pasar el día. Trogir es una de las imprescindibles.

Después de comer salimos con rumbo a Dubrovnik. Esperaban varias horas de camino pero con la tranquilidad que da tener una habitación reservada. Los paisajes hasta allí son espectaculares, tanto los de la costa como los que ves entrando al interior. Estábamos enamorados de este viaje a Croacia.

Llegamos bien entrada la tarde, con el tiempo justo para comprar víveres para los siguientes días y deleitarnos de las vistas desde nuestra GH mientras jugábamos unas partidas de cartas y dábamos señales de vida a nuestras familias.

Dubrovnik vistas

Día 7 – Dubrovnik

Los cruceros llegan a Dubrovnik por la mañana y eso convierte el centro de la ciudad en un hervidero de gente que personalmente encuentro infumable, así que la idea era ir por la mañana a alguna playa cercana pero lo suficientemente alejada de la ciudad y por la tarde-noche aprovechar que se van los cruceros con sus miles de pasajeros para entonces si, visitar nosotros el centro histórico.

Después de la recomendación de la dueña de la GH, fuimos a una playa cercana que resultó ser un gran acierto. Bastante gente (imposible no encontrar gente en esa zona), pero tranquila, con una vistas espectaculares y como casi todas, con agua cristalina.

Playa Dubrovnnik

Isla Dubrovnik

Dubrovnik desde la alturaSobre las 6 de la tarde salimos para el centro. Primero nos desviamos hacia la zona de montaña, donde se sube hasta el teleférico. No íbamos a cogerlo, pero las vistas son impresionantes desde ahí arriba.

El centro de Dubrovnik es espectacular. No se equivocan los cruceros parando aquí. La pena es que el turismo ha abarrotado la ciudad y con ello han subido los precios de todo, entre otras cosas. Es la ciudad más cara en la que estuvimos. Su catedral de San Blas, las murallas (aquí se rodó Juego de Tronos! Os suena Desembarco del Rey?!) y el conjunto de calles en general es una maravilla. Leí en una antiguía esto: “La coqueta ciudad amurallada es una orgía de empedrados, escaleras, calles estrechas y mal iluminadas, bragas color carne tendidas a la vista…”, y no podría ser más acertada su descripción.

Día 8 – Dubrovnik – Mostar (BIH) – Split

Al poco de salir de Dubrovnik dirección norte, entras en Bosnia y Hercegovina y poco después, tras entrar de nuevo en Croacia, encuentras el desvío que te lleva de nuevo a Bosnia i Hercegovina, más concretamente la carretera que te lleva a Mostar y Sarajevo.

Para entrar te timan 20 euros de inicio, supuestamente para circular por las carreteras del país, entiendo que será verdad. El paisaje cambia al entrar, más “selvático”, más agricola y menos avanzado en carreteras e infraestructuras. Se sigue el curso del río Neretva hasta llegar a Mostar y una vez allí el objetivo es llegar al Puente Viejo, impresionante lo mires desde donde lo mires y más aún sabiendo lo que ha significado y sigue significando ese puente. Tan impresionante casi como el parque que han montado a su alrededor, con chiringuitos de souvenirs a cada metro y con restaurantes que se cuentan por decenas y que pelean por tener las mejores vistas del puente. La otra pelea es por atraer comensales con sus chicas más guapas, que te invitarán a todos y cada uno de los restaurantes por los que vayas pasando. Es cuestión de elegir porque a parte del circo, la verdad es que la comida estaba mu y buena y el precio era más que asequible (1 ensalada+1 plato principal por cabeza+2 bebidas por cabeza = 12 euros totales / 6 € por persona).

Mostar desde el puente

Puente Viejo de Mostar

Y hablo de comida bosnia como deliciosa y lo escribiré en mayúsculas, DELICIOSA. El plato típico es el Ćevapi o ćevapčići, consistente en carne picada a la parrilla servido sobre pan plano (lepinja o somun) con cebolla picada y en algunas ocasiones con crema láctea típica del país (kajmak). ESPECTACULAR.

Pero Mostar no hay que olvidar que tiene dos caras. El reconstruido y bonito centro con su Puente Viejo, y las afueras donde aún se ven edificios con agujeros de balas, misiles o metralla. Esa ha sido la realidad de los bosnios durante muchos años.

Carretera y manta con destino a Split, donde llegamos entrada la tarde y bastante fácil, estábamos alojados al lado del estadio del Hajduk y esa es una referencia fácil de encontrar, además a 5 minutos del centro a pie, muy recomendable (Villa Marjela). Después del check-in y descargar las maletas , cogimos bañadores y toallas y nos fuimos a la playa más cercana, a unos 15 minutos a pie y que tiene más bien poco. Se nota que está en una de las ciudades grandes, han aprovechado un hueco de mar para llamarlo playa y hay demasiadas rocas como para estar bien dentro del agua y además, una de las pocas que hemos visto el agua algo sucia.

Día 9 – Split

En Split está el Palacio de Diocleciano, llamado Palacio por ponerle un nombre porque realmente es una ciudad dentro de la propia ciudad. Iglesias, criptas, callejones con o sin salida y como siempre una torre del campanario que otorga unas vistas geniales. Y para que sirva de contraste, dentro del Palacio también hay tiendas, restaurantes y hasta puestos de fast food. Pasado y presente unido a golpes.

Vistas de Split desde una torre
Aún así, está claro que hay que hacerle una visita. Vale la pena valorar donde vivían hace cientos de años, lo bien que se lo podían montar los pocos que tenían dinero por castigo.

Hajduk SPlit stadium

Salimos a comer a la zona del paseo marítimo, donde hay un carrusel de restaurante parecidos pero diferentes y donde después encontramos un puesto diminuto donde hacían zumos de frutas naturales que con los casi 40 grados que pegaban, sentaron como agua de mayo.

Por la tarde teníamos el plan previsto desde hacía días. Había que ir al pequeño estadio Park Mladezi, dónde iban a jugar RNK Split y Hajduk Split el derbi de la ciudad. Esto es una frikada personal, pero es lo que hay!

Día 10 – Split – Šibenik

Llegamos a media mañana a la ciudad que vio nacer a Drazen Petrovic, casi nada. Tras un buen rato de búsqueda de la casa donde íbamos a dormir, la encontramos y nos fuimos a pegarnos un baño a la playa -bastante bonita por cierto- que hay en la ciudad, algo apartada del centro pero se puede llegar caminando.

Por la tarde fuimos a patear el centro, diferente al resto en su similitud. A diferencia de otros, aquí tienes un castillo que corona la colina en la que descansa la ciudad. Para subir hay que ir perdiéndose por las calles, todas llevan a “Roma”.Desde allí, muy buenas vistas y poco más porque decidimos no entrar a verlo pensando no valdría la pena. Después de caminar sin rumbo por sus calles, encontramos un buen sitio para cenar donde hacían ćevapčići a precio de coste y varias comidas sencillas como hamburguesas o frankfurts tirados de precio. Era más rollo pub que otra cosa, pero esos precios eran impensables viendo los sitios que habíamos ido viendo por esa zona. Para acabar la noche y bajo la lluvia que empezó a caer, paramos en un bar del puerto a tomar unas copas.

Día 11 – Šibenik – PN Krka – Šibenik

Queda cerca y nos lo habían recomendado así que, carretera hasta el Parque Ncional de Krka que queda a poco más de 20 minutos en coche de la ciudad. Preparamos nuestro picnic y allí que fuimos.

El parque en si no es demasiado grande, aunque tienes la opción de coger un ferry que te lleve a sitios más alejados y posiblemente mejores, pero el precio es casi prohibitivo para un viaje low cost, así que nosotros a patita como la mayoría.

Krka NP

Un conjunto de pequeñas cascadas y cursos de agua que valen la pena ver y que culminan con la llegada a la cascada principal del parque, que además permite el baño y lógicamente, eso tira mucho! Hay cantidad de gente, eso es verdad, pero claro, siendo agosto y habiendo agua de por medio…era de esperar. Aún así, lo recomendamos y también recomendamos ir antes de Plitvice, que es mucho más espectacular y si lo haces al revés, éste puede saberte a poco.

Krka NP

Por la noche cenamos en la terraza de la habitación, preparamos una ensalada y algo de fruta y estuvimos charlando con las vecinas, que casualmente eran catalanas! Nos dijeron que venían de Zagreb y Plitvice y nos dieron varias recomendaciones que iban a ser muy útiles.

Día 12 – Šibenik – PN Plitvice

Día muy tranquilo. Playa y comida en Šibenik, en un chiringuito diminuto en el puerto, que el día anterior ni habíamos visto pese a haber pasado por delante. Vimos que lo regentaban dos chicas y un chico de nuestras edades, de manera un tanto desordenada y desenfadada, pero con una carta que llamaba la atención y donde solo había ensaladas y sandwiches, todo de pescado. Probamos el sandwich de tiburón.

Después de la comida salimos para Rastovacka, muy cerca de los Lagos de Plitvice y donde habíamos encontrado el día antes una buena -y barata- casa para dormir. Nos tomamos la tarde con toda la calma del mundo, fuimos a comprar para los días venideros y jugamos a cartas, la temperatura acompañada, era al menos 10 grados menos que en la costa.

Día 13 – PN Plitvice

Siguiendo la recomendación de nuestras amigas de Šibenik, nos pegamos el único madrugón del viaje. En pie a las 6.45 para entrar a los lagos a las 7.30, hora de apertura del parque y que te permite algo que conforme pasan las horas valoras mucho más: ver el parque prácticamente solos. Nos cruzamos con muy poca gente durante toda la mañana y acabamos el recorrido (hicimos el recorrido C entrando por la entrada número 1, que también nos habían recomendado) que duraba en tre 4 y 6 horas, sobre las 12 del mediodía. A esa hora ya habían entrado los grupos grandes de gente y había literalmente cola para ir caminando por el parque…No hay duda, si quieres disfrutar del parque como se merece, entra a la hora que abran y cuando lleguen las 12 y acabes, te darás cuenta del inmenso acierto que eso ha supuesto.

El parque es una barbaridad. Lagos enormes, cascadas, aguas de colores verdosos y unas vistas impresionantes. Ir a Croacia debe ser sinónimo de visitar los Lagos de Plitvice.

Cascada Plitvice

Cascada Plitvice

Después de acabar el recorrido que nos habíamos marcado, comimos tranquilamente nuestros bocadillos y aprovechamos para no hacer nada hasta que nos apeteciese irnos.

Día 14 – PN Plitvice – Brescia

Esto se acababa. Día de vuelta para llegar hasta Brescia, donde pensábamos dormir. Muchas horas hasta llegar a Sirmione, en el norteño Lago de Garda y donde paramos a comer una pizza a orillas del lago.

Tras la parada, camino hacia Brescia para llegar entrada la tarde y descansar para el día siguiente.

Unidad de Habitaciones Le CorbusierDía 15 Brescia – Barcelona

Muchas horas. Muchos kilómetos. Teníamos pensado parar a dormir en Marsella, pero como llegamos al mediodía, seguimos hasta Barcelona.

Por el camino vimos el nuevo estadio que Allianz está financiando en la Riviera Francesa, donde jugará el Niza, el Allianz Riviera, una maravilla de estadio a simple vista.

En Marsella eso sí, hicimos parada para ver la Unidad de Habitaciones de Le Corbusier (impulsados por la arquitecta que llevaba al lado). La verdad es que es una obra curiosa y que vale la pena visitar. Sigue siendo un edificio de habitado y del que han habilitado un par de plantas, además de la terraza, para que la gente lo visite. Y es famoso porque Le Corbussier lo construyó tras la Segunda Guerra Mundial siguiendo los patrones del revolucionario Modulor ideado por él mismo y bajo unos puntos innovadores para la época que hacían de este edificio una pequeña ciudad. Y además está al lado mismo del Stade Velodrome donde juega el Olympique Marsella sus partidos.

Comida y al coche para llegar por la noche a casa. Ya estábamos en casa, esto se había acabado!

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2 Comments

  1. ¡Madre mía!
    ¡Qué envidia de viaje! Luego JJ me dice cosas cuando le obligo a ir hasta Asturias en coche 🙂
    Me encantaría poder hacer un viaje así, pero no tenemos el tiempo suficiente como para estar 15 días dando tumbos… me cachins en la mar.
    Pero está claro que, si una quiere, se puede llegar a Croacia en coche sin ningún problema.
    Me ha encantado.

    Saludos

    P.D: estuve en Niza hace ya unos cuantos años – 15 creo – y tampoco me gustó demasiado.

    1. Hola Marina! Me alegro mucho de que te haya gustado el post!! =)

      Pues aunque parezca muy largo, haciendo alguna parada como hicimos nosotros, se pasa volando y descubres algún sitio más! Eso sí, almenos se necesitan 15 días para ir hasta allí porque cerca tampoco está…

      A mi Niza no es que no me gustase, pero los precios y alguna cosa más son abusivos…

      Un saludo!!

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