Visita Pekín en dos días

Ciudad Prohibida, Pekín

Volamos con Air China, una compañía de calidad aceptable, sin más. No es de los mejores aviones que he cogido para trayectos largos pero tampoco se puede decir que sea malo. Buena comida y se puede elegir menú previamente si se tiene algún tipo de preferencia (vegetariano, etc.), intolerancia o alergia.

Ciudad Prohibida entrada

A la llegada a la capital china, una escala larga de unas 8 horas que aprovechamos para coger un taxi desde el aeropuerto junto a Brooks, un australiano que se dedicaba al parapente y que venía de Organyà, que según nos dijo (y desconocíamos) era la cuna europea de dicho deporte. Visitamos la Ciudad Prohibida y la Plaza de Tian’anmen, en el centro de la ciudad y bajo un calor sofocante. Ambas imprescindibles y monumentales, con un contenido histórico descomunal y sobretodo la primera, capaz de transportarte a los tiempos en los que los emperadores chinos tenían el privilegio de poseer una ciudad exclusivamente para ellos.

Ciudad Prohibida entrada

En realidad los dos días en Pekín fueron alternos y aprovechando las larguísimas escalas del vuelo, así que fueron el inicio y la despedida del viaje. Para el último día, tras pasar la noche en el avión Singapur-Beijing, contratamos un tour a la Gran Muralla con el hostal que lo hice la última vez que estuve allí, con el que acabé más que satisfecho. Llegamos a las 7 de la mañana al aeropuerto y a las 9 nos vinieron a buscar allí mismo, evitando así tener que ir al centro de la ciudad (desde dónde salen habitualmente) y ahorrando de paso el dinero del metro o de un taxi. Detallazo del hostal que no hace más que confirmar las buenas impresiones que tenía de ellos.

Como el año pasado estuve en el tramo de Mutianyu tras llegar con el Transiberiano, esta vez escogimos el tramo de Jinshanling, que según decían era el menos turístico de todos por ser el más duro de recorrer. No seré yo quien niegue que sea algo más duro, pero no vi especial dificultad en él, así que si alguno prefiere hacer éste, que no le eche para atrás la supuesta dureza, es bastante similar a Mutianyu.

Las vistas, como siempre, una maravilla. Es difícil no perder la mirada buscando torres alrededor de las montañas, intentar avistar hasta donde puede llegar esa muralla de miles y miles de kilómetros que un día sirvió para proteger toda la frontera china. Una barbaridad y como ya dije en su momento, es de los lugares más espectaculares donde uno puede estar.

Gran Muralla China

Esa era nuestra última parada en nuestro particular “Asian trip”, la Gran Muralla nos despidió y nos hizo sentir diminutos por un rato, igual que la enorme Beijing, a la que dijimos adiós con una cena bajo la lluvia antes de ir al aeropuerto y coger el vuelo de vuelta. Barcelona nos esperaba de nuevo.

Recomendaciones especiales

Beijing Downtown Backpackers Accommodation. Para dormir o contratar cualquier tour a la Gran Muralla es perfecto, además de estar en una muy buena localización, en una zona con muchísima oferta para comer, beber o comprar. Organización fabulosa, sin paradas comerciales y a un precio competitivo.

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