¡Bienvenidos al sexto país más pequeño del mundo! Si estás buscando lo mejor que ver en Liechtenstein y piensas que con ese tamaño no tiene mucho que ofrecer, te equivocas. Este minúsculo territorio tiene un buen puñado de lugares interesantes.
Desde su modesta capital, que parece más la urbanización de alguna gran ciudad, hasta pequeños pueblos de montaña. Viajar a Liechtenstein garantiza una interesante concentración de estímulos para aquellos que necesitan sentir mucho en poco tiempo. Yo mismo encontré allí uno de esos lugares donde uno piensa: «Aquí podría vivir«. Y no lo digo porque Liechtenstein sea un paraíso fiscal, ya me gustaría. Sin más rodeos, sigue leyendo para descubrir todo lo que tiene esta pequeña joya en el corazón del continente.

Índice
Algunos consejos antes de viajar a Liechtenstein
ℹ️ Soy bastante fan de los países pequeños. También me encantó conocer el diminuto San Marino, casi tres veces menor que Liechtenstein. Siempre tienen algo diferente que ofrecer.
💰 La moneda que utilizan en Liechtenstein es el franco suizo (CHF). Yo llevaba una tarjeta viajera como esta para sacar dinero sin comisiones y pagar con buen cambio. Yo la uso desde hace años y lo mejor es que puedes hacértela gratis.
📶 En Liechtenstein funciona el roaming de casi todas la compañías españolas. De todas formas, te aconsejo confirmarlo con la tuya propia antes del viaje para no llevarte sorpresas.
¿Cómo puedo viajar a Liechtenstein desde España?
Liechtenstein no tiene aeropuerto propio y el más cercano es el aeropuerto de Zúrich (Suiza), que está a 100 kilómetros de distancia. Otras alternativa es volar hasta el aeropuerto de Milán (Italia), a 250 kilómetros de la capital.
Desde ambos lugares puedes tomar un tren o un autobús que te lleve hasta Vaduz, aunque lo ideal es llegar en coche.
En mi caso, aproveché un viaje a Italia para acercarme a este diminuto país. De hecho, hicimos una ruta por el lago de Como y desde allí fuimos a Vaduz (hay 2h30 de camino) para seguir luego haciendo una ruta por Suiza.

¿Qué necesito para entrar en Liechtenstein?
Los ciudadanos de la Unión Europea pueden viajar a Liechtenstein con su documento de identidad en vigor. No es necesario el pasaporte ni visado para entrar en el país.
¿Cuál es la mejor manera de moverse en Liechtenstein?
El coche es la manera más cómoda y óptima de moverse por Liechtenstein.
Las carreteras están en muy buen estado y las distancias son muy cortas. Además, a diferencia de sus vecinos Suiza o Austria, no se paga por circular por las carreteras del país.
¿Dónde es mejor dormir para hacer un viaje a Liechtenstein?
Vaduz, la capital, es la ciudad que aglutina casi todos los alojamientos y es aquí donde encontrarás mejores opciones calidad precio, aunque te adelanto que el precio medio por noche es caro.
A mi me pareció todo tan caro que decidí alojarme justo en la frontera, pero ya dentro de Austria. Fue en la localidad de Feldkirch, que está a diez minutos de coche de Vaduz. Allí encontré este apartamento súper bonito y tranquilo en el que pasé dos noches.

¿Cuántos días necesito para visitar Liechtenstein?
Lo aconsejable es pasar dos días para poder visitar bien tanto la capital como otros lugares a los que hay que llegar en coche.
Muchos viajeros dedican solo un día a visitar Liechtenstein, que no es tampoco mala opción. Ten en cuenta que en un día no te dará tiempo a ver todos los lugares que voy a mencionarte en este post.
De hecho, si dispones de más tiempo, la página oficial de turismo de Liechtenstein proponer un montón de planes menos comunes en el país.
¿Vale la pena viajar a Liechtenstein?
Definitivamente sí, me parece interesante y diría que por supuesto, vale la pena viajar a Liechtenstein. Eso sí, lo más común es aprovechar algún viaje a un sitio cercano para escaparte y conocerlo.
Dicho esto, cómo no va a valer la pena visitar uno de los países más pequeños del mundo y donde manda un Príncipe que vive en un inmenso castillo.
¿Cuándo es la mejor época para ir?
La mejor época para visitar Liechtenstein es en verano, entre los meses de junio y septiembre. Las temperaturas son muy amables (entre 15-25 ºC) y se está de maravilla alejado del calor de otros sitios.

Qué ver en Liechtenstein: la pequeña Suiza tiene su propio carácter
Me propuse que el viaje a Liechtenstein fuese un poco más completo que no la mera visita a su capital. Si bien es cierto que es muy pequeño, quería dedicarle tiempo suficiente para poder explorar sus pueblos de montaña y otros rincones que podían merecer la pena. El resultado es esta lista como las que considero visitas imprescindibles en Liechtenstein para los que necesitarás dos días en el país.
Vaduz, una capital en miniatura
Siempre me había preguntado como sería la capital de un país tan minúsculo como Liechtenstein y probablemente, Vaduz no se parecía en nada a lo que yo me había imaginado.
Aparcamos cerca del centro, cuya arteria principal es la Städtle. Se trata de una avenida peatonal donde están casi todos los edificios más importantes que ver en Liechtenstein: el Parlamento, el Ayuntamiento, el Museo Nacional y otros museos.

Nosotros deambulamos un buen rato y fuimos hasta la orilla del río Rin, que sirve de frontera natural con Suiza. Por cierto, desde el centro ya puedes ver en lo alto de una colina el Castillo de Vaduz, donde reside el Príncipe de Liechtenstein.
Si te das un paseo, también puedes llegar hasta la Casa Roja, un edificio histórico que hoy es un centro cultural y uno de los grandes iconos de la capital.
En este artículo tienes todos los planes y visitas imprescindibles en Vaduz.
Castillo de Vaduz
Ya que estamos en la capital, nos acercamos hasta ese inmenso castillo medieval que se ve en lo alto y que domina por completo Vaduz.
El castillo de Vaduz data del siglo XII y desde el año 1938 es la residencia oficial del Príncipe de Liechtenstein y su familia. Esto significa que no está abierto al público y solo se puede ver desde fuera.

Pese a que no puedas entrar, vale la pena subir hasta sus alrededores. Desde ahí arriba tendrás muy buenas vistas del valle del Rin. Justo al lado también está el mirador Känzile, para tener una panorámica global de Vaduz.
Como dato curioso, si vas a visitar Liechtenstein el 15 de agosto, en la pradera frente al Castillo de Vaduz se celebra la Fiesta Nacional. Hay varios eventos y el Príncipe sale a dar un discurso a todos los ciudadanos.
Balzers y la silueta de un imponente castillo
Llegábamos desde el lago de Como y entramos a Liechtenstein por el sur, donde rápidamente encontramos la localidad de Balzers, nuestra primera parada en el país.
Aquí lo primero que uno ve es el castillo de Gutenberg (Burg Gutenberg), que se alza en una colina en mitad del pueblo. Puedes subir por un camino señalizado muy bonito que atraviesa unos viñedos.

Lo cierto es que está muy bien conservado y es uno de los cinco castillos que se pueden ver en Liechtenstein. En este caso si que está abierto al público para visitar el museo que hay en su interior.
Las vistas desde arriba también son una pasada, por lo que si no quieres visitar el castillo por dentro, sube al menos a ver la vista panorámica. Desde allí verás todo Balzers, incluida la iglesia de San Nicolás, que es bastante grande.
Steg y el encanto de los Alpes: mi pueblo favorito que ver en Liechtenstein
¿Cómo? ¿Que esto es un pueblo? Pero si apenas tiene una veintena de casas de madera típicas alpinas salpicadas por la ladera de las montañas. Pues eso es Steg, una maravilla en mitad de un valle donde viven apenas 50 personas.
El entorno es de lo más bonito que ver en Liechtenstein. Estaba todo verde y el embalse de Steg tiene un agua de azul turquesa fabulosa. Ahí estuve yo un rato sentado mirando como los patos iban y venían. El entretenimiento favorito de Steg, supongo.

Hay un pequeño restaurante que solo abre en verano y poco más que hacer a parte de rodear el embalse. Aquí se viene a disfrutar de las vistas, el silencio y la naturaleza.
Y por si acaso te preguntas todavía cuál era ese lugar que digo al principio del post que «podría vivir», es aquí.
Malbun y su vida ligada al esquí
Si sigues la carretera que atraviesa Steg, unos kilómetros después aparece Malbun, el principal destino turístico de Liechtenstein y el pueblo situado a más altura de todo el país (1600 metros).
El motivo de su «fama» (pongo comillas porque la fama en el Principado es siempre relativa) es que aquí se encuentra la única estación de esquí del país. Abren cada invierno, son bastante pequeñas y tienen un ambiente familiar.

Si vas a viajar en verano, Malbun sigue siendo una buena opción. Desde aquí parten varias rutas de montaña, ideales para senderistas y ciclistas. Además, es bastante habitual (y divertido) ver marmotas y algunas cabras montesas por el camino.
Allí estaba abierto el SAREIS Bergrestaurant, que puede ser un buen sitio para tomar algo y probar platos típicos alpino. Te recomiendo la fondue para calentar un poco el cuerpo, que allí hace fresco incluso en verano.
Triesenberg: vistas de vértigo al valle del Rin
Por extensión, Triesenberg es la localidad más grande del país con una con una superficie de 30 kilómetros cuadrados y poco más de 2.500 habitantes. Como ves, en realidad es minúscula.
Es el primer punto de entrada a los Alpes del país y casi que lo mejor son las vistas que ofrece del Valle del Rin y gran parte del territorio nacional.

También hay bastantes viñedos y el Walser Museum, un museo etnográfico que habla sobre este pueblo que se estableció en la región en el siglo XIII.
Que no se te vaya la olla en Nendeln
La pequeña Nendel está al oeste de Liechtenstein, no muy lejos de la frontera con Suiza. Bueno, en realidad aquí todo está cerca de la frontera con Suiza.
Aquí llegué más por curiosidad para explorar algunos sitios que vi en el mapa que por un interés concreto, aunque tiene sus cositas, como la Iglesia de San Mamerten, una iglesia románica del siglo XII.
Nendeln también es popular por sus ollas. Aquí está la fábrica de cerámica Schädler, el taller artesanal más antiguo del país. Llevan fabricando vajillas de cerámica desde 1836. Si quieres un buen recuerdo de Liechtenstein, este puede ser ideal.
Visita la bodega del Príncipe para probar el vino más famoso de Liechtenstein
La última parada de mi viaje a Liechtenstein fue para conocer los viñedos del Príncipe de Liechtenstein. Sí, tal como lees, el Príncipe tiene su propia bodega.
Si buscas en el mapa, tienes que ir a Hofkellerei des Fürsten von Liechtenstein, la bodega vinícola más famosa que ver en Liechtenstein (en castellano es la «Bodega de la Corte del Príncipe de Liechtenstein»). A mí me apetecía conocerla, aunque es un poco cara.

Es posible hacer visitas guiadas para ver los viñedos y que te expliquen las diversas variedades de vid que se cultivan (lo puedes reservar todo a través de su página web). Además, se acaba con una cata de varios vinos que después puedes comprar allí mismo.
Si te quieres dar un capricho, luego puedes comer en el restaurante Hofkellerei, que está allí mismo.
Eschen y la ruta del vino
Los viñedos de Eschen son unos de los más grandes del país y por eso se incluyó en la Ruta del Vino. Porque sí, en Liechtenstein tienen una Ruta del Vino, como la de Alsacia, pero en miniatura.
Aquí todas las bodegas ofrecen visitas guiadas y, aunque yo no hice ninguna, creo que si tienes tiempo es bastante interesante conocer esta cara del país.







