ENTREVISTA con José Miguel Redondo (Sele), de El rincón de Sele

Es un verdadero honor haber charlado con José Miguel Redondo, de El rincón de Sele, al que todos conoceréis como Sele.

Con su web El rincón de Sele, que muchos habremos visitado en algún momento para leer sobre algún país al que tenemos intención de ir, es uno de los viajeros de referencia en este mundillo y constan ya en su extenso currículum hasta 90 países visitados, algunos tan remotos como Corea del Norte, Líbano o Siria. Gracias a su trabajo constante, ha conseguido hacer del viaje su forma de vida, algo que seguro que muchos hemos soñado alguna vez. Sele le ha dedicado unos minutos a satisfacer la curiosidad de Viajero Crónico por su historia y nos ha salido esto. Espero que os guste!

-No podía haber otra manera de empezar: ¿Cómo te contagiaste con el virus viajero?

-Tengo la sensación de que más que un virus viajero se trataba de un gen viajero. Desde pequeñito siempre tuve la ilusión de ver todos esos escenarios que me contaban los libros, el cine y la televisión. Te reconozco que también Indiana Jones tuvo mucho que ver en el asunto. Sea como sea tardé bastante en comenzar a viajar pero una vez probé su jugo, no pude parar.

-Has hecho de viajar una forma de vida, ¿Cómo ha sido el proceso hasta llegar a lo que ahora eres?

-Tras muchos años viajando siempre tenía la sensación de que me faltaba escribir sobre esas experiencias. Y hace ya diez años empecé a recopilar lugares, momentos y sensaciones en un pequeño blog que pensaba que leía mi madre, mi padre y algún amigo para saber dónde me había metido las últimas semanas. Pero resultó que empezó a entrar al blog gente de fuera, a hacerse más grande la bola y mi dedicación a este mundo online empezó a ser mayor. Hace varios años me dedico a contar viajes tanto en El rincón de Sele como en otros medios de comunicación (en línea y en papel) y estoy realmente feliz por compartir la que es la pasión de mi vida.

-Vives el gran sueño de casi todos los viajeros, vivir de esto, pero ahora que viajar es tu trabajo, ¿sigues disfrutando igual de tus viajes?

-Por supuesto. El día que deje de disfrutar o de ilusionarme con un viaje, por muy pequeño que éste pueda llegar a ser, será que no lo estoy haciendo bien y que me debo replantear muchas cosas. Estoy aprendiendo muchísimo, no sólo de grandes destinos o tildados de exóticos, sino de esas maravillas que tenemos muy cerca y a las que no se les presta demasiada atención. Lo vivo como el primer día… y tengo cuerda para rato.

-A día de hoy eres una de las grandes referencias en los blogs de viajes en España. ¿Qué se siente? ¿Hay presión a la hora de transmitir lo vivido?


Hay muy buenos blogs y comunicadores en este momento. En realidad no estoy solo en esta aventura, por lo que la mayor presión a la que me veo sometido es a la de no dejar de aprender y entender la volatilidad de los nuevos medios online. Por supuesto requiere mucho trabajo, sobre todo constancia y pasar fuera de casa más tiempo del que pude imaginar, pero merece la pena. Estoy viviendo estos años como un sueño. Me levanto feliz cada mañana con ganas de seguir contando cosas a quienes, como yo, les vuelve locos viajar.-Un punto clave en todo viaje es ese momento en el que tienes que elegir destino. ¿Qué criterios sigues para elegir tus viajes?
-El criterio para elegir un viaje es que éste me ilusione. Puede ser hacer una mega ciudad, buscar orangutanes en Borneo o recorrer en coche Isla Reunión. Que ese gusanillo por descubrir lugares nuevos (o regresar a ellos) esté en el momento en que veo el billete de avión en la pantalla del ordenador.-Hablemos de las sorpresas que te dan algunos lugares. ¿Recuerdas algún destino al que
ibas con las expectativas bajas y te acabó sorprendiendo especialmente?
Reconozco que los lugares me ganan enseguida. Soy muy poco exigente con los destinos porque todos, absolutamente todos, tienen algo especial. Acabo de regresar del Cáucaso y te aseguro que Georgia, del que tenía buenas expectativas, me ha sorprendido tanto que se ha convertido en uno de los lugares del mundo que más me han llenado. Me esperaba mucho, pero no tanto. Es un destino muy TOP en el mundo y en pocos años vivirá un alza asombroso (y merecido). Porque definitivamente lo tiene todo…

Y, ¿a qué destinos no has llegado aún? ¿Alguno que tengas marcado particularmente entre los que te quedan pendientes?

-El mundo es demasiado grande. Aunque viviera siete vidas como los gatos me seguirían quedando destinos que soñar. Tengo varias obsesiones, como llegar a la Antártida, perderme en las selvas de Papúa Nueva Guinea, ver a los gorilas de montaña en libertad (ese es también el sueño de Rebeca, mi mujer), recorrer el acantilado de Bandiagara en Mali y empaparme del mundo dogón, ir a la isla de Svalbard, a Groenlandia, ver a los osos polares en Churchill (Canadá) y hacer algún día las islas de los Mares del Sur. Y si me dejas un rato más podría continuar. Verías cómo la lista de deseos no tiene fin.

-La vuelta al mundo. Ahora es algo que se está poniendo muy de moda, pasar varios meses fuera viajando, ya sea dando la vuelta al mundo o conociendo algún continente. ¿Has hecho alguna vez un viaje de esa magnitud?

-En 2012 me marché siete meses sin billete de vuelta a recorrer el continente americano. Empecé en Buenos Aires y terminé en Nueva York. Buena parte de la ruta se centró en Sudamérica, a la que le debía el que probablemente a día de hoy haya sido el viaje de mi vida.

-¿Cómo se organiza un viaje de este tipo?

-Un viaje de este tipo, tan largo, no se organiza. Si por algo quería hacer ese viaje sin prisas era por poder improvisar, tomar decisiones de hoy para mañana, dejarme llevar por el instinto o por los consejos de otros viajeros con los que me cruzaba en el camino. La parte más complicada de ese viaje fue decidirme a
hacerlo. No fue nada fácil.

-Durante todo ese tiempo viajando, ¿qué experiencias o momentos destacas?

-Destaco sobre todo el haberme podido sentir libre en todo momento. Sobre momentos puntuales me vienen a la cabeza unos pocos atardeceres en Isla de Pascua, el día que me subí a un barco al Estrecho de Magallanes que se dedicaba a investigar las ballenas jorobadas, los sonidos de la selva desde las pirámides de Calakmul en México, un reencuentro con un amigo norteamericano de la infancia en su pueblo de Wisconsin, la vez que pude ver por primera vez el glaciar Perito Moreno, las Cataratas de Iguazú o Machu Picchu… Son en realidad muchas experiencias destacables. Son siete meses que para mí equivalieron a varios años de mi vida.


-Si pudieses volver a hacerlo ahora mismo, ¿qué destinos elegirías para pasar varios meses fuera de casa?

-Me apetecería mucho hacer la Ruta de la Seda desde Estambul hasta Xian o ir de isla en isla bien en Caribe o en los Mares del Sur.

-¿Algún momento inolvidable en un viaje?

-Inolvidables son todos pero me viene a la mente lo que sucedió hace menos de un año, cuando pude presenciar una escena de caza en Botswana desde el primer minuto al último. Un búfalo y nueve leones. Te puedes imaginar el resultado. Pero vivirlo en primera persona fue algo que jamás me esperé hacer. Coincidir con un momento así es realmente complicado y para quienes nos gusta la naturaleza es un
encuentro de lleno con lo que de verdad es el ciclo de la vida.

-Y hablando de momentos: ¿Alguna mala experiencia que recuerdes especialmente?

-Los malos momentos suelen coincidir con esos días en los que caí enfermo. Como, por ejemplo, en Camboya, cuando haciendo una ruta en elefante en las selvas de Mondulkiri tuve unas fiebres horribles que se mantuvieron una semana después de volver a casa. Imagínate. Ponerse malo en un viaje siempre estará en el Top de los malos momentos. Pero por fortuna nunca me ha sucedido nada grave.

-Un pequeño test, con una palabra basta:

-Un país

Indonesia.

-Una ciudad

Tokyo.

-Un restaurante

La calle es el mejor restaurante muchas veces.

-Una comida

El buen sushi.

-Una experiencia

-Ver un volcán en erupción desde un helicóptero en Isla Reunión. Fue algo alucinante.

Y para acabar: ¿Nos puedes dar un consejo viajero?

-Viajar es un verbo muy amplio al que últimamente se le ponen muchas cortapisas. El mejor viaje es el
que te haga sentir bien, no importa si cerca o lejos, si organizado de una manera u otra. Hay que hacer lo que nos lleva a ser felices y no existen cánones para ello. El consejo que me gusta dar es que si amas viajar, hazlo…como sea y te haga feliz, pero hazlo.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *