Bagdad. Un nombre que impresiona por si solo y que fue nuestra puerta de entrada a Irak. La ciudad combina modernidad y tradición en un cóctel al que no le faltan ingredientes: el Tigris, la madrasa abasí, cafeterías tradicionales, mercados…solo son algunos ejemplos de todo lo que ver en Bagdad, una capital que me sorprendió como pocos lugares lo han hecho.
La ciudad ha sido sinónimo de peligro durante muchos años y todavía hay infinitos prejuicios que apuntan a ella. Sin embargo, Bagdad no es solo una ciudad segura, sino que se trata de una capital llena de historia. Bagdad fue durante el siglo VIII la ciudad más poblada del mundo y más tarde ha sido testigo del paso de numerosas civilizaciones que han hecho de Irak un país simplemente alucinante.
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Índice
Consejos para visitar Bagdad
La capital iraquí es una ciudad intensa y profundamente simbólica que se puede visitar de muchas maneras, pero todas ellas suponen una importante inmersión en la cultura local. Es difícil visitar la ciudad sin sentir que estás en un lugar único, por eso, más allá de contarte los lugares más interesantes que ver en Bagdad, te doy algunos consejos que deberías tener en cuenta para planificar tu viaje.

Dónde alojarse en Bagdad
La mayoría de viajeros internacionales optan por alojarse en zonas céntricas y relativamente seguras, especialmente en áreas cercanas al río Tigris o dentro de la llamada Zona Verde.
A mí me gustó mucho este hotel cerca del río, con estándares occidentales y que tiene un restaurante genial. Además no es demasiado caro para los precios que tiene la capital iraquí.
¿Cuántos días se necesitan para visitar Bagdad?
Depende del ritmo de cada viajero y por supuesto de los días disponibles en tu viaje, porque hay muchos más lugares que ver en Irak. Sin embargo, lo ideal es dedicar al menos 2 días completos para visitar los lugares más importantes que ver en Bagdad.
En ese tiempo puedes pasear por la Al-Mutanabbi, epicentro cultural de la ciudad, recorrer varios mercados tradicionales como el de cobre, pasear junto al río Tigris y visitar lugares como el Museo Nacional de Irak o la mítica Plaza Firdos.
También tendrás tiempo de ver algunos lugares que no están en el centro de Bagdad, como el Monumento a los Mártires, el zigurat de Aqar Quf o de Dur-Kurigalzu y la Mezquita al-Kazimiyya.
¿Debo vestir de alguna manera concreta en Bagdad?
Si bien es cierto que Irak es un país conservador, su capital, Bagdad, es una ciudad que va dejando paso a nuevas tendencias, algo que es de agradecer.
Para las mujeres no es obligatorio cubrirse el pelo ni llevar manga larga. Tan solo se aconseja llevar camisetas que cubran los hombros y pantalones que cobran por debajo de las rodillas. Es decir, se puede ir perfectamente con una camiseta de manga corta.
En el caso de los hombres es bastante parecido. Básicamente cubrir hombros y rodillas, aunque vi algún turista que iba en pantalón corto y no suponía ningún problema.
Bagdad es muy diferente a ciudades que si son muy religiosas como Nayaf o Kerbala, dos de los lugares más sagrados para el chiismo, donde el código de vestimenta sí que es muy estricto.

¿Necesito un seguro de viaje?
Los hospitales en Bagdad son bastante buenos y la sanidad tiene unos estándares más que notables.
El problema aquí es encontrar un seguro que te cobra en el país, ya que todavía muchos siguen teniéndolo en su lista negra. Antes de contratar cualquier seguro, revisa que Iraq esté explícitamente cubierto en la póliza.
Si no quieres andar buscando, te aconsejo el que yo contraté, que fue esta póliza de la compañía Chapka que tienes con descuento. Tiene una relación calidad precio muy buena, coberturas muy amplias y lo más importante es que te aseguran cobertura total en Irak.
Lugares imprescindibles que ver en Bagdad
La primera impresión de Bagdad fue tras llegar por la noche y pasar algunos controles para entrar en la conocida como «zona verde«. Estaba un poco impresionado, pero estaba allí, en la capital de Irak, a punto de irme a dormir para empezar al día siguiente a visitar una ciudad que anhelaba desde hacía tiempo. Uno tras otro, estos fueron los lugares que conocí y que te dejo en esta lista de imprescindibles en Bagdad.
Calle Al Mutanabi
La calle más famosa de Bagdad celebra los viernes un animado mercado que llena ambos lados de la misma de innumerables puestos con libros, artesanías y souvenirs de todo tipo.
Este fue realmente mi primer contacto con la capital y me dejó alucinado. La cantidad de gente y movimiento que había era incesante hasta el punto de que no era fácil caminar entre la marabunta. Para los que esperan de Bagdad una ciudad triste y desangelada, la Calle Al Mutanabi te da la réplica inmediata y te muestra una ciudad llenísima de vida.

En sus orígenes esta calle era una calle bohemia donde artistas y escritores se congregaban en sus cafés y librerías. Todavía quedan algunos de esos lugares que puedes ir viendo mientras caminas hasta llegar al río Tigris, donde acaba la calle Al-Mutanabi.
Si durante el día me encantó, cuando cae la noche, la calle mantiene su ambiente, pero esta vez cambia muchos de esos puestos minúsculos por pequeñas terrazas de bares y restaurantes.

Esta calle debe su nombre a Al-Mutanabi, considerado el mejor poeta del mundo árabe que vivió su época de esplendor en el siglo X durante el califato abasí. De hecho, al final de la calle, junto al Tigris, hay una escultura del poeta donde los locales se hacen fotos sin parar.
Museo Nacional de Bagdad
El museo más importante de Irak (y uno de los mayores de Oriente Medio) fue inaugurado en 1926 por la exploradora británica Gertrude Bell con el objetivo de preservar el inmenso legado histórico de la antigua Mesopotamia. Pese a que ha pasado por numerosos altibajos, desde entonces, se ha convertido en un símbolo de la identidad y la memoria histórica del país.
En su interior alberga más de 100.000 objetos que abarcan más de 5.000 años de historia, con piezas procedentes de las civilizaciones sumeria, acadia, babilónica y asiria. Desde tablillas cuneiformes que narran los orígenes de la escritura hasta obras de valor incalculable que ayudan a comprender cómo vivían las primeras sociedades urbanas del mundo.
La historia reciente del museo ha estado marcada por los conflictos que han sacudido Irak. En 1991, durante la Guerra del Golfo, el museo fue cerrado para proteger sus colecciones de los bombardeos. En abril de 2003, tras la invasión estadounidense, sufrió graves saqueos y miles de piezas fueron robadas. Por suerte se recuperaron algunas de las más importantes, como el Jarrón Sagrado de Warka (uno de los relieves narrativos más antiguos del mundo que data del año 3200 a.C.), la Dama de Warka (considerada una de las primeras representaciones naturalistas del rostro humano) o la Estatua de Bassetki, vinculada al Imperio acadio.
Finalmente, en 2015, el Museo Nacional de Irak abrió de manera definitiva sus puertas al público, recuperando su papel como uno de los grandes lugares que ver en Bagdad. Por desgracia, durante nuestro viaje el museo estaba cerrado por obras de mantenimiento y no pudimos visitar su interior.
Mercado de Cobre (o Souq al-Saffarin)
El Mercado de Cobre de Bagdad, conocido localmente como Souq al-Saffarin, es uno de los zocos más antiguos y emblemáticos de la capital iraquí. Su nombre significa literalmente «mercado de los caldereros» o «mercado de los trabajadores del cobre».

Su origen se remonta a la época del califato abasí, cuando Bagdad era uno de los centros culturales y comerciales más importantes del mundo islámico. Desde entonces, este zoco sigue funcionando y si actualmente paseas por su interior verás tiendas y locales de artesanía donde podrás ver cómo trabajan el cobre de manera manual.
Tras la invasión estadounidense de 2003, muchos talleres cerraron y el zoco quedó bajo mínimos. Poco a poco fue recuperando su esencia y en la última década el mercado ha experimentado una recuperación lenta pero significativa, erigiéndose en un símbolo de la resiliencia cultural iraquí.
Café Shabandar, el local más legendario de Bagdad
Situado en plena calle Al-Mutanabbi, estamos ante uno de los grandes símbolos culturales de Bagdad y un pedacito de la historia iraquí.
En café Shabandar abrió sus puertas en 1917, cuando Irak aún formaba parte del Imperio Otomano. Desde ese momento este café ha sido durante más de un siglo punto de encuentro de intelectuales, artistas, poetas y todo tipo de personajes ilustres.
Su historia reciente tiene un capítulo oscuro, cuando el 5 de marzo de 2007 un coche bomba explotó frente a él. Murieron casi un centenar de personas y el café quedó gravemente dañado.

Poco a poco el café fue reformándose y convirtiéndose en lo que es ahora, nuevamente un lugar frecuentado por escritores, políticos o comerciantes. Bueno y también turistas como nosotros, que tuvimos el privilegio de poder tomar una taza de té y fumar una shisha charlando con los locales incapaces de resistir su curiosidad por nosotros y embobándonos con las infinitas fotografías antiguas que forran la pared del local.
Volvimos un segundo día a tomar té y fumar al Café Shabandar y casualmente jugaba un partido la selección iraquí de fútbol. El ambiente era divertidísimo y lo pasamos en grande celebrando los goles locales.

Palacio Abasí
A orillas del río Tigris, en la parte histórica de Bagdad, se alza el Palacio Abasí, uno de los pocos ejemplos de arquitectura abasí que aún se conservan en la ciudad.
Se trata de un edificio de finales del siglo XII que fue construido principalmente en ladrillo cocido, un material que define su estética y le otorga ese carácter sobrio y elegante tan propio de la arquitectura islámica medieval en Irak.
No está claro qué califa ordenó su construcción, aunque muchos historiadores apuntan a Al-Nasir, bajo cuyo reinado se levantaron otros edificios importantes en la ciudad. Tras la caída del califato abasí y la devastación posterior, el palacio quedó abandonado durante siglos, hasta que en 1980 Saddam Hussein impulsó su reconstrucción, dándole el aspecto que presenta en la actualidad.
Plaza Qushla y la Torre del Reloj
Fue construida a mediados del siglo XIX, durante el imperio otomano y de ahí su arquitectura, con un gran patio rectangular central y dos niveles de galerías con arcos repetitivos, típicos de la época.
Inicialmente funcionó como cuartel militar otomano, aunque más tarde tuvo otros usos y de hecho, sus aires actuales casi son palaciegos, con las palmeras y el Tigris justo al lado.

El elemento más reconocible de esta complejo es la Torre del Reloj, que se encuentra en el centro del mismo y fue erigida en 1911 como parte de la tradición otomana de instalar torres del reloj en las ciudades más importantes del imperio.
En la actualidad, su ubicación al lado de la calle Al Mutanabi hace que sea uno de los epicentros del ocio bagdadí y alberga incluso cafeterías molonas que imitan el estilo Starbucks. A eso me refería cuando decía que Bagdad es una ciudad más moderna de lo que se pueda pensar a priori.
Calle Al Rasheed
Uno de los primeros contactos con Bagdad fue al llegar a esta calle donde se estaba celebrando un mercado de cachivaches varios bajo los arcos de unos edificios en ruinas. Fue un contraste extraño porque unos metros más adelante la calle lucía impoluta. Luego me daría cuenta de que Bagdad es justo eso.
Esta es una de las calles principales de la capital y todos los días se celebra un pequeño mercado donde puedes encontrar joyas como billetes con el rostro de Saddam Hussein. Esto tiene lugar entre edificios tradicionales con los clásicos «shanasheel» (balcones de madera típicos de la época abasí) y una de las mezquitas más bonitas que ver en Bagdad, la Mezquita Haydar-Khanac que data del siglo XII y luce espléndida con su cúpula azul.

Una curiosidad de esta calle es que en 1917 se convirtió en la primera calle de la ciudad en tener iluminación eléctrica. En ese momento estaba repleta de cafés, bibliotecas y otros edificios emblemáticos que, por desgracia, en algunos casos fueron destruidos tras la invasión estadounidense.
Madrasa Al-Mustansiriya, uno de los lugares más importantes que ver en Bagdad
A orillas del mítico Tigris, y prácticamente pegada al animado mercado del Cobre, la Madrasa Al-Mustansiriya es una de esas visitas imprescindibles en Bagdad.
Fue fundada en 1227 por el califa abasí Al-Mustansir Billah como una de las primeras universidades organizadas del mundo islámico y, durante siglos, fue el gran referente intelectual de la ciudad. Hoy sigue en pie como uno de los escasos testimonios de la arquitectura abasí que han sobrevivido en la capital iraquí, lo que le da un gran valor histórico.

El edificio tiene un amplio patio central rodeado por dos niveles de arcadas donde se distribuían las habitaciones de alumnos y profesores, aunque no pudimos verlo más que en alguna foto porque actualmente está cerrada y no es posible visitar más que sus muros exteriores. Pese a eso, vale la pena acercarse a ver el que todavía es uno de los grandes símbolos del alto nivel académico del mundo islámico medieval.
Plaza Tahrir y Monumento a la Libertad
La Plaza Tahrir es la plaza más amplia e importante de la capital iraquí, pero sobre todo es un lugar cargado de significado. En los últimos años ha sido el epicentro de numerosas protestas, especialmente las movilizaciones contra el gobierno entre 2019 y 2021.
Presidiendo la plaza se alza el Monumento a la Libertad, conocido como Nasb al-Hurriyah, inaugurado en 1961 y diseñado por el artista iraquí Jawad Saleem, considerado uno de los grandes referentes del arte contemporáneo iraquí. El enorme friso de bronce narra, escena a escena, los momentos clave de la historia de Irak hasta la independencia tras la Revolución de 1958.

Más allá de su carga política, es una obra potente desde el punto de vista artístico: combina referencias al arte mesopotámico —en la forma de contar la historia con figuras casi escultóricas en relieve— con un lenguaje moderno y expresivo.
Nosotros vistamos la Plaza Tahrir cuando ya era de noche y el centro también vimos una enorme fuente que hace un espectáculo de luces recordando que Bagdad no es una ciudad cualquiera.
Monumento a los Mártires (Al-Shaheed)
Este monumento es uno de los iconos modernos que ver en Bagdad, aunque hay que alejarse del centro para llegar hasta allí. Por desgracias, cuando nosotros estuvimos en Irak el monumento estaba cerrado por reformas, aunque recientemente lo volvieron a abrir.
Si construcción es del año 1983 por orden de Sadam Hussein, que buscaba rendir homenaje a los iraquíes fallecidos durante la Guerra entre Irak e Irán. Para ello encargó al escultor iraquí Ismail Fatah Al-Turk que hiciese un monumento único.

Su diseño es, sin duda, muy vistoso. Está formado una enorme cúpula azul turquesa, de unos 40 metros de altura, que está dividida en dos mitades ligeramente separadas.
Debajo de estas medias cúpulas se encuentra una sala circular donde están escritos los nombres de los fallecidos durante la guerra (se calcula que son más de 1 millón y está considerado uno de los conflictos más sangrientos de la historia). Pese a su origen, hoy se considera un monumento a todas las víctimas iraquíes, y se han ido añadiendo nombres e imágenes de víctimas del ISIS e incluso del régimen del propio Sadam.
Distrito Mansour, la zona más moderna que ver en Bagdad
Después de pasar el día entre mezquitas, mercados y calles caóticas del centro, llegar aquí fue desconcertante. ¿Seguíamos en Bagdad? De pronto te encuentras con centros comerciales, escaparates impecables y un ambiente mucho más sofisticado. No exagero si digo que me recordó más a Bahréin o Kuwait que a la imagen que muchos tenemos de Irak: malls modernos, tiendas de lujo y una sensación de prosperidad que rompe todos los esquemas.
El distrito toma su nombre del califa Al Mansur, fundador de Bagdad, un detalle histórico que contrasta con su aire contemporáneo.

El mejor ejemplo es el Al Mansour Mall. En su interior hay cadenas internacionales, cafeterías modernas llenas hasta arriba y familias paseando con total normalidad. Aquí se viene a cenar, a pasar la tarde o simplemente a disfrutar de la Bagdad más cosmopolita. Si quieres entender la ciudad en toda su complejidad, este barrio es imprescindible.
Mezquita Rahman, un delirio de grandeza
En el distrito Mansour, entre tiendas de oro, concesionarios de lujo y modernos malls, se encuentra el que fuese uno de los grandes delirios de la era Saddam Hussein.
Se trata de la Mezquita Rahman, que en realidad no es más que el chasis de la que iba a ser una de las mezquitas más grandes delirios mundo. En concreto sería la tercera mezquita más grande del mundo tras Meca y Medina. Sin embargo, pese a que en 1998 empezaron las obras, nunca se llegaron a construir más que sus muros, que hoy lucen sobrios junto a algunas grúas que recuerdan lo que pudo ser. De momento sigue en pie, pero como toda huella de Sadam Hussein, existe un dilema sobre qué hacer con ella.
Aunque no pudimos apreciarlo bien porque la visitamos de noche, nuestro guía nos contó que sus minaretes tienen forma de misil Scud, porque fueron los que Irak utilizó durante la Guerra del Golfo.
Río Tigris, uno de los grandes iconos que ver en Bagdad
Cualquier apasionado de la historia tiene entre sus miras el icónico río Tigris, que junto al Éufrates, son los dos ríos más importantes de la antigua Mesopotamia y origen de numerosos hitos en la historia de la humanidad.
El río Tigris atraviesa Bagdad y divide la ciudad en dos. A sus orillas, la vida transcurre por todos lados en un ejercicio de cotidianidad apasionante. Podría pasar horas mirando lo que pasa allí boquiabierto.

Hay varios embarcaderos a lo largo de su ribera. Desde ellos salen pequeñas (o grandes) embarcaciones de recreo con las que puedes navegar sus aguas. Nosotros nos limitamos a acercarnos al agua, pero si quieres ir un poco más allá, súbete a uno de esos trastos antiguos porque debe ser una gran experiencia.
Parque Al-Zawra’a
El Parque Al-Zawra’a es el gran pulmón verde de Bagdad (el único, en realidad) . Está en la orilla occidental del Tigris y durante décadas ha sido el lugar al que acuden las familias cuando quieren desconectar del tráfico y del ritmo intenso de la ciudad.
Dentro del parque está el Monumento Salvar la cultura iraquí, una escultura construida en 2010 con forma de cilindro soportado por varios brazos como muestra de la unión del pueblo y que luce escritura cuneiforme que dice: «La escritura comenzó aquí».

También en este parque se encuentra la inconfundible Baghdad Tower, desde donde se obtienen buenas vistas del perfil de la ciudad y del Río si no fuese porque está cerrada al público desde 2004.
Plaza Fiordos y el Hotel Palestina
No concebía visitar Bagdad sin pasar a ver uno de los grandes símbolos de la caída de Sadam Hussein. La Plaza Firdos es pura historia de Irak.
En el centro de esta plaza se encontraba la estatua de 12 metros de altura de Sadam Hussein que el ejército americano junto con civiles iraquíes derribaron un 9 de abril de 2003. Aquella sería una de las grandes imágenes del fin del régimen.
Actualmente la plaza sigue teniendo una estética similar e incluso conserva como recuerdo el agujero donde está se erigía y que quedó en el suelo tras su derrumbe. La imagen, con la mezquita del Ramadán de fondo, es icónica.

Desde allí también se ve el Hotel Palestina, el hotel más famoso que ver Bagdad, aunque el motivo es bastante triste. Este fue el lugar donde fue asesinado por un proyectil estadounidense el periodista José Couso en abril de 2003, en la que fuese una de las noticias que más conmoción causó en España durante mucho tiempo.
Manos de la Victoria
Este monumento es otro de esos emblemas de la capital iraquí. Las Manos de la Victoria, conocidas también como Espadas de Qādisīyah en honor a la batalla histórica del siglo VII que se libró en «Qadisiyah», en la que los árabes derrotaron al Imperio Persa.
El monumento está formado por dos pares de manos que sujetan dos espadas gigantes: cada brazo mide aproximadamente 43 metros de altura y las espadas cruzadas alcanzan unos 40 metros, creando una de las estampas más imponentes que ver en Bagdad.
Se trata de uno de los principales monumentos conmemorativos de la Guerra entre Irak e Irán y fueron inaugurados en 1989 por orden de Saddam Hussein. Un detalle un tanto polémico es que las manos gigantes están basadas en moldes reales de las manos de Saddam, motivo de controversia durante mucho tiempo como pasa con otros retales de aquella época. Durante años se dudó si derribar el monumento, pero al final decidieron mantenerlo como parte del patrimonio histórico de Irak.
Mezquita Al-Khulafa
Hay muchas mezquitas en Bagdad, pero la de Al-Khulafa, que significa «Mezquita de los Califas«, es una de las más importantes que puedes visitar.
Su construcción se remonta al año 908, durante la época del Califato Abasí, y es la mezquita más antigua de Bagdad. Años más tarde se levantó el minarete que hoy contemplamos (data de 1279), uno de los pocos restos del Bagdad abasí.
En la actualidad está cerrada al público, pero se puede visitar el exterior para contemplar el que durante siglos fue el punto más alto de toda la ciudad.
Otros lugares que ver en Bagdad
Una ciudad con la historia de Bagdad, tiene atractivos por todos lados, aunque los más importantes son los que te he mencionado en la lista de arriba. Sin embargo, si te sobra tiempo puedes visitar otros lugares como el mercado Al-Ghazil, un mercado de animales que sigo operativo cada viernes y que nosotros no visitamos, o el mercado Al-Sarai, cerca de la calle Al-Mutanabbi y en el que se venden libros, mapas y todo tipo de manuscritos.

También puedes acercarte a la singular Mezquita Ibn Bunnieh, cuya curiosa cúpula ovalada con caligrafía islámica es única en Irak y se mantiene como uno de los recuerdos más importantes de la arquitectura bagdadí. Además, está muy cerca del Museo Nacional de Irak.
Por último, otro lugar que no tuvimos tiempo de visitar fue el Khan Murjan, un caravanserai abandonado. Si tienes tiempo, es una reliquia del pasado comerciante de Bagdad.
Qué ver en los alrededores de Bagdad
Como te decía, hacen falta dos días completos para visitar Bagdad y en este tiempo podrás ver también algunos lugares fuera de la ciudad que no te puedes perder por nada del mundo.
Zigurat de Aqar Quf
A unos 30 kilómetros de la ciudad se alza el imponente Zigurat de Aqar Quf, también conocido como Dur-Kurigalzu, cuyo nombre se debe a una ciudad fundada por el rey de la dinastía casita Kurigalzuhacia el 1400 a. C.
Este enclave fue una de las ciudades más relevantes de la antigua Mesopotamia y contó con un gran complejo religioso dedicado al dios Enlil, divinidad del cielo y la tierra en la mitología sumeria. Su silueta de ladrillo alcanzaba los 70 metros de altura, aunque en la actualidad se conservan alrededor de 55 metros, una cifra muy poco habitual en este tipo de construcciones y que explica su enorme relevancia arqueológica.

Durante las excavaciones se recuperaron más de un centenar tablillas cuneiformes del periodo casita, que hoy se exponen en el Museo Nacional de Irak.
Una curiosidad sobre este zigurat es que su aspecto monumental llevó a que muchos viajeros de los siglos XVIII y XIX creyeran estar ante la mítica Torre de Babel.
Mezquita Al-Kazimiyya, el santuario más sagrado que ver en Bagdad
Recién aterrizados en Irak y a las pocas horas estábamos visitando la increíble Mezquita Al-Kazimiyya, uno de los santuarios más importantes del mundo para los chiitas.
La cantidad de gente que había en su interior era abrumadora. Todos venerando las tumbas de los imanes Musa al-Kadhim, séptimo imán chií, y Muhammad al-Jawad, noveno imán, dos de las figuras más relevante para el chiismo.

Sobre sus restos se levantó este templo cuya enorme cúpula dorada y cuatro minaretes es una de las siluetas más reconocibles de la capital iraquí. Junto con Nayaf y Kerbala, Al-Kazimiyya es uno de los principales lugares de peregrinación chií en Irak. Es, sin duda alguna, uno de los lugares más increíbles del país y de los imprescindibles que ver en Bagdad.
Arco de Ctesifonte
A solo unos 35 kilómetros al sur de Bagdad se alza el majestuoso Arco de Ctesifonte, una joya arquitectónica que muestra de maravilla el esplendor del Imperio sasánida.
Este monumento fue construido en el siglo III d.C. como parte central del palacio real de Ctesifonte, la que fuera la antigua capital persa y una de las ciudades más influyentes del mundo antiguo. Esto lo sabía bien Saddam Hussein que, justo frente al arco, construyó un palacio para recordar a los iranís su fuerza y control.

El arco es una proeza técnica, ya que se trata del mayor arco de ladrillo del mundo construido sin soporte. A pesar del paso de los siglos y las guerras, su imponente estructura sigue en pie, ofreciendo una de las siluetas más icónicas de Irak.
¿Qué es la Green Zone o Zona Verde de Bagdad?
Nada más llegar y tras unos minutos de coche, nuestro conductor nos dice: «Estamos entrando en la Green Zone«. Esto no es baladí porque la Zona Verde de Bagdad fue, tras la invasión estadounidense de Irak en 2003 y durante muchos años, el único lugar seguro en Bagdad.
Se trata de un área de unos 10 kilómetros cuadrados en el centro de Bagdad que todavía está muy protegida. Aquel fue el centro de mando de la presencia extranjera y estaba repleta de puestos de control, muros y alambre de espino para proteger a las autoridades gubernamentales, embajadas y personal militar.
Originalmente era el corazón administrativo del régimen de Saddam Hussein, por eso todavía hay algunas construcciones de aquel régimen, como el Palacio Republicano, uno de los enormes palacios del líder en Bagdad.
En la actualidad alberga todavía la Embajada de Estados Unidos en Irak (se dice que es el edificio de embajada más grande del mundo) y varios edificios del gobierno iraquí como el Parlamento o el Consejo de Ministros.

Hola, mi nombre es Tomàs, autor de este blog. Vivo en Gavà (Barcelona) y llevo más de dos décadas viajando por libre alrededor del mundo. En 2018 empecé a escribir mis pequeñas aventuras en este blog y desde entonces, más de un millón de viajeros llegan cada año hasta aquí para organizar sus viajes con mis guías y artículos sobre cualquier destino.
Además de viajar, me gusta la naturaleza, la montaña y los animales. Me apasiona descubrir destinos poco turísticos y animar a que todo el mundo llegue a lugares más recónditos para disfrutar de un turismo diferente. Si quieres conocerme un poco más, en mi perfil puedes leer todavía más sobre mí y el blog Viajero Crónico.







