Descubriendo Masada, la fortaleza de Herodes en el Mar Muerto

Fortaleza Masada, Israel

Después de atravesar el desierto de Judea, al final de la carretera 90 que transcurre en paralelo al Mar Muerto, de repente ves en el horizonte una meseta sobresaliente de 450 metros de altura y una fortificación en su cumbre. Esta estampa que impresiona a simple vista es la Fortaleza de Masada, construida por Herodes en la zona oriental del desierto de Judea y a poca distancia del Mar Muerto, una ubicación que la convertía casi en inexpugnable.

La historia de Masada

La impresionante ubicación de esta fortaleza es también poseedora de una historia memorable y símbolo de heroísmo de los judíos. Construida en el año 30 a.C. a petición del rey Herodes, fue durante mucho tiempo objeto de deseo de los romanos por su magnífico emplazamiento en lo alto de un promontorio rocoso.

Subiendo a Masada, Israel

Allí habitaron durante décadas y formaron una ciudadela que se autoabastecía de recursos como el agua con avanzados métodos de recogidas y almacenamiento en cisternas o de alimentos mediante huertos. El resto de alimentos los guardaban en grandes habitaciones que hacían de almacenes, teniendo capacidad para guardar provisiones que cubrían necesidades de hasta 7 años.

Masada, Israel

Durante la primera guerra judeo-romana, un grupo de la secta hebraica se hizo fuerte en Masada y desafió a Roma. Las tropas del Imperio Romano, enviadas por el emperador Lucio Flavio Silva se dirigieron al lugar con el objetivo de hacerse con la fortaleza y comenzaron el asedio, primero estableciendo varios campamentos a los pies de la montaña y posteriormente, construyendo una rampa de más de 100 metros (con esclavos, por supuesto) que debía llevarlos hasta los pies de la muralla. Tras muchos meses de asedio y cuando los judíos que habitaban en la fortaleza vieron que la derrota era inminente, decidieron emprender una iniciativa épica: un suicidio colectivo.

Este suicidio colectivo se llevó a cabo mediante un sorteo en el que se decidió que los hombres debían matar cada uno a toda su familia y posteriormente, se eligieron a diez de ellos para quitarle la vida al resto. Finalmente, uno de ellos debía matar a todos los hombres de la comunidad, quedando este último como último hombre vivo y finalmente suicidándose. Así, cuando las tropas romanas por fin consiguieron traspasar las murallas de Masada, se encontraron con un montón de cadáveres a los que por supuesto, no podían esclavizar. ¿¡Me diréis que esta historia no es genial!?

Cómo subir a Masada

Y si la historia os ha parecido interesante, no lo es menos la visita a Masada. Para acceder a lo alto de la meseta tienes tres vías, y aunque la más habitual es llegando desde la carretera que discurre a orillas del Mar Muerto, que da acceso a dos de los posibles accesos a la fortaleza, te describo el resto de opciones:

Masada, Israel

A. Caminando, por el camino Derej HaNajash, también conocido como el Camino de la Serpiente (llamado así por lo sinuoso de su trazado), situado en el lado oriental de la montaña. Se tarda alrededor de una hora, pero ten en cuenta que es una subida constante y pronunciada por lo que llegarás bastante cansado a la cima.

B. Camino de la Roca Blanca o camino de la Rampa, en el lado oeste del parque o para que resulte más visual, el que llega por el lado opuesto al Mar Muerto pasando vía Arad. Este camino es sobre el cual fue construida la rampa de acceso que utilizó el ejército romano para el asalto final a la fortaleza.

C. A través del teleférico, que es la vía que utiliza prácticamente todo el mundo, almenos para subir. Puedes comprar la entrada y subir al telecabina en el Centro de Visitantes de Masada.

Nosotros utilizamos esta vía para subir y bajamos por el Camino de la Serpiente, en algo más de 30 minutos hasta el aparcamiento.

Masada es un lugar que impresionante desde el primer momento que se te aparece en el horizonte. Una vez arriba, la magnitud de la fortaleza hace que no decaiga la emoción. Masada es sin duda, uno de los lugares más espectaculares de Israel.

Qué ver en Masada

Cuando entras por la puerta de la fortaleza encuentras ya las primeras construcciones, como la oficina del general, que se encargaba de revisar todas las mercancías que llegaban o los almacenes, donde guardaban provisiones para poder subsistir hasta siete años sin tener que salir de allí.

Masada, Israel

Pero si avanzas un poco, te encuentras con uno de los lugares más impresionantes del recinto: el palacio del rey Herodes, que fue construido en tres niveles y con unas vistas privilegiadas de la zona, con el desierto de Judea y el Mar Muerto de fondo. Por aquellos tiempos servía para controlar a todo el que se acercaba desde muy lejos y hoy sencillamente puedes obtener unas vistas inigualables del Mar Muerto. ¡Hasta a un novato como yo podrías hacer fotos espectaculares aquí!

Masada, Israel

Masada, Israel

Otras zonas de interés son los baños romanos, pequeñas habitaciones que conservan algunos mosaicos y murales de la época. Algunas pequeñas iglesias y construcciones se dispersan por todo el terreno.

Ya veis, Masada os sorprenderá por su historia y os dejará unas vistas inolvidables así que, si tenéis la oportunidad, marcadla en vuestro libro de ruta y seguro que saldréis de allí tan impresionados como nosotros.Pero una de las cosas que más me gustó de Masada fue conocer su sistema de autoabastecimiento de agua. Este estaba basado en un sistema de recogida del agua de la lluvia y posterior almacenado en unas cisternas, algunas de tamaño descomunal, que daban cabida a una cantidad enorme de agua.

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