¿Buscando viajes? Tres destinos indispensables

desierto con árboles muertos de deadvlei

En este artículo hemos reunido los mejores destinos según comparaciones en las previosiones de National Geographic y Lonely Planet para el próximo año 2020. Los mejores expertos en viajes han elegido los que serán los destinos más interesantes para el viajero en vísperas del nuevo año. Además, la selección la han realizado 17 equipos diferentes de redacciones internacionales pertenecientes a la revista Viajes, de Traveler. Sin embargo, desde Viajero Crónico se han elegido los favoritos según las opiniones de los viajeros …

Desierto del Kalahari, que recorre Botsuana, Namibia y Sudáfrica

En el sur de África se encuentra un desierto de 930.000 km cuadrados y que se distribuye por tres países distintos. El desierto de Kalahari fue recorrido por primera vez por un explorador extranjero cuando el británico David Livingstone lo hizo en 1849. Peor suerte lo tuvieron algunos otros… ‘Kalahari’ en tswano significa ‘gran sed’. Pero es que el desierto es una leyenda para todos esos viajeros que siempre han soñado con África. Gracias a su rica vida salvaje compuesta por antílopes, leones, cebras, jirafas, elefantes… este perímetro inmenso del sureste africano preserva toda su esencia.

Desierto de Kalahari con un árbol

En los salares de Makgadikgadi, en Botsuana, estuvo el que fue el lago más grande de África. Hoy en día es el hogar de miles de flamencos que en época migratoria descansan en este territorio. También hay que destacar las colinas de Tsodilo y sus más de 4.500 pinturas rupestres que decoran las cuevas y que los locales consideran lugares sagrados. Baobabs de Baines, en concreto ‘baobab’, es un término árabe que significa ‘padre de muchas semillas’, y es que este árbol de treinta metros de altura sólo crece en Madagascar, algunas zonas del África continental y en una mínima parte de Australia. En Kalahari todavía podemos verlos.

Los bosquimanos son una de las tribus que habitan estas zonas desde hace miles de años. Gracias a su estilo de vida tradicional, se conocen las llanuras de Kalahari mejor que nadie, y recorrerlas con ellos es un lujo. Al igual que lo es contemplar el cielo estrellado desde el desierto.

Tohoku, en Japón

Botes en el río en Tohoku

Esta región japonesa presenta paisajes rurales vírgenes y tesoros históricos adorados por sus gentes. Está situada al norte de Honshu, la isla principal de Japón. Es considerada el último refugio y escenario de muchas batallas entre samurais y también una región alejada y hostil, de paisajes impresionantes y un clima duro. La región la componen estas provincias: Akita, Aomori, Fukushima, Iwate, Miyagi y Yamagata. La mejor puerta de entrada a esta región es sin duda a través de su isla principal, Sendai, conocida como la ciudad de los árboles.

Junto a Sendai se encuentra la bahía de Matsushima, en Miyajima. En 2013 fue distinguida como la bahía más hermosa del mundo. En esta zona de Tohoku es común comer otras a la brasa y té matcha, que se produce por el país desde 1191. En esta región de fuertes tradiciones, se encuentra Ginzan Onsen, una aldea aislada en medio de las montañas de Yamagata, un resort o pueblo balneario dedicado íntegramente al bienestar.

El Hierro, en las Islas Canarias

Vistas de una playa de El Hierro con las montañas al fondo

La más pequeña y occidental de todo el archipiélago es Reserva Natural de la Biosfera por la Unesco y también es parte de la Red Global de Geoparques y una de los destinos recomendados por la National Geographic. Es muy diferente de sus islas hermanas gracias a su diversidad de ecosistemas, su riqueza natural y paisajística en unos escasos 278km cuadrados, donde más de la mitad del terreno está protegido. La geografía herreña presenta unos cambios drásticos de paisajes: desde los bosques más vegetales, salvajes y laurisílvicos hasta paisajes lunares cubiertos de lava volcánica milenaria.

Los senderos de El Hierro son un imprescindible para los amantes de la naturaleza y es que por sus caminos tradicionales de calzadas de piedra de gran pendiente o estrechas veredas, utilizadas en la antigüedad por los ancestros de la isla, se puede desplazar de un pueblo a otro. Sus miradores de vértigo, insertados en la naturaleza, como El Mirador de la Peña (diseñado por el artista canario César Manrique) o El Mirador de Jinama son el escenario perfecto para contemplar una de las vistas más espectaculares del mundo.

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